Apología doctrinal o APOLOGIA DEL SEÑOR DON PEDRO VARELA Y GEISS, Y SU TESIS DE LA EXISTENCIA HISTORICA Y AUTENTICA DE UN NACIONALSOCIALISMO CATOLICO. REFUTACION DE LAS ATRIBUCIONES FALSAS AL NS y de la censura a cargo de un ledesmista ( Yo: ¡Abajo Ledesma, Viva José Antonio Primo de Rivera. Jose Antonio PRESENTE. Ramiro AUSENTE !) que cree ingenuamente que “el” Nacionalsocialismo y su Régimen fueron condenados por la Encíclica “Mit brennender Sorge” del Secretario de Estado Vaticano Pacelli, rubricada por Pío XI. Versión de 21 de Abril de 2020.


Advertencia preliminar:

A menudo hallo alterados los textos, previamente escritos por mí hace algún tiempo. A veces son errores míos, otras pueden ser de los fraudulentos “correctores” de los teclados google; pero otras veces me cuesta mucho trabajo pensar que no haya una tercera causa, de alguien que consiga acceder secretamente a mi blog, con la intención no de eliminar mis textos, sino con otra mucho peor: la de corromperlos, para desmerecer autor y escrito. Debido a este fenómeno, he de revisar periódicamente lo por mí escrito con anterioridad, para subsanar dichos menoscabos. Si el lector encuentra frases sintácticamente disparatadas, o palabras incomprensibles, no tenga la certeza de que ello ha de ser responsabilidad absoluta mía, de haber escrito mal. Sevilla, a 22 de Abril de 2020.

Autopresentación, cf. : https://pablorojasobispocatolico.wordpress.com/2019/12/07/el-senor-don-pedro-varela-y-geiss-sobre-sus-ascendientes-algunos-aspectos-de-su-idiosincrasia-familiar-con-sus-anecdotas-de-la-cruzada-espanola-la-libertad-del-buen-juicio-observaciones-sobre-los/

LA EXISTENCIA DE UN NACIONALSOCIALISMO CATOLICO Y LA LEGITIMIDAD CATOLICA DE DETERMINADOS NACIONALSOCIALISTAS A él Y SEGUN él IDONEOS:

https://ricardodepereablog.wordpress.com/2019/03/17/ncionalsocialista-catolico-catolico-nacionalsocialista-catolicos-nazis-nazis-catolicos-cristiano-nacionalsocialista-nacionalsocialista-cristiano-catolicismo-y-nacionalsocialismo-nac/

En el siguiente enlace se halla una conferencia de S.E.R. Mons. Williamson:  Sobre su contenido aclaro que cuando el Concilio Vaticano II afirma que la Antigua Alianza es válida se refiere a que se cumple en Jesucristo, es válida para el antiguo pueblo hebreo y para toda la Humanidad, en cuanto se dirigía a la salvación de todos los pueblos y la Antigua Alianza es válida en su cumplimiento, no acabado, pues el Mesías aún ha de consumar su última Misión como Príncipe de la Paz lo más absoluta posible que es la de separación eterna entre los dos grupos y sendos destinos eternos, a saber, el de los eficázmente redentos o bienaventurados, y el de los réprobos o condenados al infierno; consumación que hará el mismo Jesucristo en cuanto Supremo y Universal Juez y Retribuidor, cuando domine apocalípticamente en el Juicio Final y para toda la eternidad sobre todos los seres humanos tras la resurrección de todos los muertos. El Antiguo Testamento profetiza la venida del Mesías, y esa profecía era válida antes de cumplirse, fué válida cuando se cumplió en la primera venida del Mesías, es válida ahora en cuanto el Mesías está entre nosotros Sacramentado en este mundo y viene así muchas veces, Príncipe de toda Paz, pero no la política y militar mundanas que es como la conciben erróneamente los judíos farisáicos, con su en en si torpe religión baja, bajuna, maniquea, antinatural de conceptos supersticiosos de “puro” e “impuro”, mezquina, mundanal, sectaria, y de obscura  transcendencia “sheólica”, sin Juicio Final, y no aceptando un Reino transcendente que asuma a vivos y muertos, sino uno inmamente y mundano de mortales, en que gobierne sobre el mundo “el mesías judío judaísta” [Anticristo] y “el pueblo” judío suyo [Macrosecta de mestizos y ultramestizos, y “Sinagoga del Diablo”] ; la antigua Promesa es LA MISMA que la Nueva, sólo que la primera es menos concretada que la Nueva, ésta ültima contando con el nuevo elemento gnoseológico de Cristo Dios y Mesías [jurídicamente HEBREO, racialmente hiperbóreo sobrevenido o Atlante según el que escribe estas líneas, o Ario original en sentido de Ariorórdico especialmente superlativo; la Nueva Promesa o Nueva Alianza es esencialmente la misma Antigua Alianza, pero más concreta, es cumplimiento concreto de muchas profecías veterotestamentarias, quedando algunas por cumplir, que se refieren a un todavía futuro de Cristo, su Iglesia y toda la sociedad humana llamada Humanidad, pero en Absolutez perfecta: la de todos los humanos “los vivos y los ue hayan muerto”. La Nueva, en su especificidad de novedad revelacional e histórica, cuenta con algo que no tenía cuando aún era la Antigua, o sea, con este concretamiento que real o “Históricamente” no existía durante las profecías que lo vaticinaron. La Antigua, en sus prefiguraciones y en lo aún por cumplir o consumar, es válida en cuanto a la segunda venida en Gloria y Majestad, de Jesucristo, con su esencia substancial y accidentes de Hombre, para juzgar “a vivos y a muertos (resucitados)”, venida que obviamente: todavía no se ha cumplido; dicha validez es objetivamente tal para la sociedad judaísta [que sectariamente no la reconoce], para la Católica, y para los no católicos: para todos los seres humanos, incluidos los que han fallecido y han de resucitar en el último día.

Siempre se ha de presumir a favor del reo, y del que va  a ser juzgado por nuestro entendimiento inquisitivo. Pero, a menos que el Derecho Positivo establezca racionalmente otra presunción mayor, la pertinente es la “presumptio juris tantum”. Mientras no se especifique el juicio genérico  de Mons. Ruani,  juicio que, según SER. Mons. Williamson, decía que quien niegue “el holocáusto” no puede ser católico, ha de entenderse –  merced a dicha  presunción moralmente obligada por la Caridad, la justicia y la prudencia  –  que el de todos modos heterodoxo y heteropráctico e imprudente e intolerante deshonroso para la Iglesia, Ruani, difamador de sus víctimas católicas, tal vez  quería decir que no puede ser buen católico o que no actúa como católico cabal, práctico, que es el sensato y prudente, quien niegue la veracidad del contenido intelectual de la susodicha propaganda judeomasónica, elevada a categoría dogmática religiosa judaísta moderna llamada “Shoá“, no puede ser católico decente, o sea, no lo puede ser quien niegue una verdad puramente racional, no católicodogmática, pero no por ello necesariamente no verdad  meramente natural no incluida en el dogma católico, la cuál sin embargo deba constar  –  como tal verdad, con su correspondiente realidad afirmada por aquélla  –  a todo individuo católico. No deja de ser un despropósito, porque, siendo, Y OSTENSIBILISIMAMENTE LO ES [históricamente (a través del Arte de la Historia y una filosofía de la Historia como disciplina intelectual)], una cuestión controvertida la de si ha habido o no el por la judeomasonería y sus lacayos llamado “Holocáusto judío”, cada cuál, católico o no, tiene libertad de opinión-respuesta prudente, reflexiva, sensata, razonada, respecto de dicha cuestión, como sostienen San Agustín y el Magisterio Solemne Eclesiástico, en la aplicación pertinente de su criterio, de Derecho Natural, de ‘Verdad Católica”( término técnico teológico que significa verdad necesariamente ora de supuesto ineludible, ora de concludión necesaria, del dogma, en el ámbito gnoseológico general) y de Derecho Eclesiástico, de: “In dubiis libertas”, absoluto independientemente de lo que en contrario preceptúe cualquier legislador y gobernante no canónico.

En cambio, si Ruani pensaba que la negación en cuestión es “per se” inmediatamente incompatible con la Fé católica, porque de por sí se opone doctrinal y directamente a la Fe o Dogma católicos, y no indirectamente a través de un juicio temerario  (supuesto que existiese) de negación de una matanza sistemática  masiva multimillonaria, el cuál no sea PRACTICAMENTE coherente con la prudencia en cuanto preceptiva de la pertinente práctica recta de la Moral Católica, y, de ese modo, tampoco sea concorde con la Ley Moral misma sustentada en la Fe, Mons. Ruani funda un nuevo dogma, un nuevo evangelio, que no es el católico, ni está dentro de éste, y quiere hacer pasar su dogma privado, por dogma público de la Iglesia. Se trata de dogmatismo privado fraudulento y con pretensión subrepticia de usurpación puntual de la Autoridad Suprema de la Iglesia y su prerrogativa exclusiva y ùnica finalmente determinante de cualquier nuevo dogma católico o verdad particular de Fe.  Ruani abre su diabólica boca, mueve su asquerosa lengua, expulsa su hediondo hálito, hace sonar su vulgar voz del paria episcopalizado que subyace a su clerecía, y expresa, de su mente judaizante deletérea, un juicio encubiertamente privado ora merame erróneo, si se hace sinceramente, pero restando engañoso al menos en cuanto al método y categoría dogmatistas, ora mendaz, si quiere conscientemente usurpar la prerrogativa del Papa “ex Cathedra”, y  establecer dogma privado con pretensión de vigor público, que dolosamente (con intención de mentir y así perjudicar a los católicos sinceros) lo presenta con la apariencia de Dogma de Fe Católica. *

Sufrimos esta gran peste de herejes por exceso dogmatista, modernos soberbios, a veces autodenominados Carlistas como uno, que se dice “docente” y graduado en etnología, más que nada en etnografía, el cuál escóndese bajo su por él usado alias Valmadián, que, en juicios suyos a través del foro “hispanismo.org”, dentro de textos luego eliminados por el competente moderador (= abusador, Extremador, e hijo de la gran … ) para encubrir a su comilitón, me sostenía que es herético el aserto de que Cristo era Ario, independientemente de cualquier norma o tradición judaístas que le otorgaron el título de HEBREO, por paternidad meramente (e “in illo die” oculta cual putativa) legal del excelsísimo San José, Prodigiosísimo Patrón de la Santa Iglesia Una y única, y poderosísimo intercesor, muy milagroso, digno del más vivo Amor y la más profunda absoluta espontánea libre y decidida veneración.

Para el Católico no es judío quien no pertenece a secta alguna judía, máxime si  reprueba todas las sectas judías, como lo hacemos los verdaderos católicos, los “cristianos viejos”, a los que pertenezco, y los “cristianos nuevos” (oriundos judíos), pero que sean católicos sinseros, y como lo hizo nuestro Señor, de quien es teóricamente y por permisión teórica del Dogma, lícito afirmar privadamente [“quoad se”] (pudiendo expresarlo “quoad alios“) que no es de sangre, ni raza judías, y que su Santísima Madre era de raza biológica o genética distinta a la de las raleas integrantes del conjunto o grupo denominado judío. El divinísimo Cuerpo del Salvador, desnudo bajo la Sábana Santa, es más bien Atlante, o hiperbóreo, después ido a la Atlántida y por ende Atlante, de atlantes aterrizados en el primer Egipto repentínamente esplendoroso, fundado por seres con nombres absolutamente extraños a la lengua egipcia en cualquiera de sus fases conocidas y tomada por típica de gente ulterior de piel blanca algo tostada por el sol, pero no negros ni en la Gran Nobleza, ni masivamente en el pueblo medio y llano  (Cf. https://ricardodepereablog.wordpress.com/2018/09/23/2656/  ). Inicio “áureo”, con la toma de tierra, tras la catástrofe atlántide y la consecuente migración de sus habitantes de orígen hiperbóreo.  [Cuidado, porque voy a incluir enseguida, como suelo hacerlo, símbolos, figuras, y observaciones chocantes para sarcófobos, puritanos, apuritanados y sus maestros judíos y judaizantes, pues disfruto con su escándalo]. De la Atlántida, Maestra esplendorosa (añado que con náutas divinizados venidos de ella, continente misterioso) y hundida postreramente en la mar, de ese antecedente del núcleo sapiencial aristocrático supremo pontifical y regio original arcáico, a cuya estirpe pertenece María Santísima y su únido Hijo de padre no humano, sino directamente Dios, viene la patria de En Manuel, según la carne. Aquel pueblo endógeno fue el civilizador exógeno del primer Egipto autóctono de gente  normalita humanita, del terruñito maravilloso del país del inmenso Río Nilo, su Delta esplendido, inefable,  y su fecunda tierra aledaña, fertilizada antaño por el mismo Río “sagrado” bajo signatura hermética del dios Mín, símbolo idéntico a Fascinus, con su ser creador de aguas fertilizantes, y con falo enhiesto cual imaginativamente nimio evento, tan resabido y general, tan de rutina, que deja al casto mucho campo abierto en qué pensar fuera de carnalidades, y nos deja libres de espíritu, ánimo e ideario, sin turbación alguna que lo sería para el mojigato. Falo además afortunadísimamente visto tabú por “semitas” judíos y malos mahometanos, los cuáles, con sus degeneradas entendederas, hacen al “gladio” con su línea recta, un íntimo, potente muy plausiblemente escandalizador de bajunos judíos, judaizante y oestífdfos mahometanos. Esa espada fecunda, providencial y oportunamente fecundante en su caso, basada sobre manantial de albor, es símbolo nuestro pués, no dellos, fuente enhiesta y geiser,  “emanandora de leche y miel”, como a su vez la tierra egipcia antigua por él fecundada y así hecha madre nutriente, … . De aquél arcano fabuloso remoto arcaicísimo Egipto primigenio, repentínamente grandioso relataba muy seriamente el sabio egipcio Filón, según refería la poesía platónica versante sobre el más grande filósofo tras Aristóteles  – (preceptor del normal, marido recto y, vaya, también homofílico, Alejandro Magno, a un paso de ser Superhombre, o quién sabe si siéndolo. [Parece que “el único que se salva” es El Filósofo, “si se salvó”, lo más probable es que, como casi todos ellos “sonaran pitos y flautas”, … , a lo mejor hasta Filón, y por ello las confidencias secretas de regalo), …])  –  o sea, según poesía de relato atribuido categóricamente por Platón a Sócrates y a su enseñanza ¡No al propio  Platón, el narrador!.

Filósofos,  historiadores filósofos,  no cuentistas. Es curioso que nadie se crea, y no dice por qué, que la doctrina de Platón es primero y la genial de Sócrates, según su propio discípulo Platón, que pone en boca de Sócrates el pasmosamente llamado platonisno. Platón ni afirma que escribe diálogos novelescos, ni que cuando atribuye a Sócrates juicios y relatos, esté mintiendo con una impostura, o se halle udando una licencia literaria atrevida. Platón es historiador, poeta, y discípulo filosófico creyente en Sócrates, pero no es el genio socrático que narra. Ese genio es de Sócrates, no de Platón, y ello SEGUN PLATON. No entiendo que se admire y crea a Platón, pero se haga tan parcial,  incoherente e imprudente y arbitrariamente que los admiradores del literato homofílico y pensador se nieguen a priori y de modo obstinado a creer a Platón cuando éste asevera contínua y universalmente que el genio socrático de que es cronista, es de Sócrates (también homofílico), no de su historiador, discípulo filosófico y magnífico poeta Platón. Espero que el lector me sea indulgente por la digresión que me acabo de permitir, si su utilidad me sale al paso, de valedora y si repugna e irrita  lo bastante a los enjudeizados antinatura, sarcófobos, pura peste.
* NOTA: Al parecer hay más teologías de el denominado “holocáusto judío”, cuyo número de víctimas judeopropagandístico se nos quiere presentar, con suma obvia memez como el más descomunal de todos los tiempos, cuando los 9 millones de cristianos ucrsnianos asesinados y muertos por hambre, debido al plan sistemático de Stalin, secuáz del judío Marx, es un tercio mayor ue la cofra oropsjsnda judía, y el de 100 millones del total de víctimas cristianas de Mao, su [peor que él] mujer (con más cuernos que la ganadería de Miura) y el de ese bigotudo judeoinspirado, con su Commintern enteramemente judío, deja en ridículo la cifra de los míticos 6 millones. Yo prefiero el infierno, al “paraiso judío” siempre que no haya malos judíos en ese estado abrasador; como mucho me temo que  el anagrama del averno sea la entrella de David algo torcida,   –  mejor , si puedo, no entro; do halla sucia sangre, mejor no hundirse, y si la tuviese yo, la inmolría para la vida del Ario, su Odor, su cielo y su nieve, su púrpura, de Sangre oriunda de Altos Hiperbóreos; y podeis venir sernonearme, judaizantes, que os pondré el trasero para la patada suprema. ¿Sucia la mía, por ventura? Ya se quemaría en el fuego sagrado del altar del Olimpo, do todo se purifica el intrépido, si la llama se conquista y no se roba. Más he aquí un infiernito, en que tampoco voy caer, oh pérfidos judíos: una compleja exotérica falsa dogmática de una de las sectas judías que pretenden involucrar en su dogma a todos los católicos, según un investigador católico tradicionalista ” : “A pesar de que lleva largo tiempo el alboroto inicuo armado ex profeso por el aparato judeo-modernista internacional contra las razonables declaraciones de Monseñor Richard Williamson, todavía no terminan de inteligir los católicos la verdadera gravedad de sostener la versión oficial del Holocausto. Incluso —y con pesar lo decimos— no terminan de entenderlo ciertos intelectuales católicos de orientación tradicionalista. A muchos de ellos el fastidio que les suscita la sola mención del Nacionalsocialismo, y la posibilidad siquiera indirecta de que puedan quedar defendiéndolo, les impide ver la profundidad del mal que se está consumando ante nuestra vista.
Porque esta versión oficial del Holocausto, que desde antes del pontificado de Benedicto XVI ya Roma se había decidido a sostener y a preservar, y que ahora ha cuasi dogmatizado, no contiene sólo una inadmisible fábula histórica sino una horrenda falsificación teológica. El mito de la Shoah no es principalmente inaudito porque se adulteren las cifras de los homicidios, las causas de las muertes o las condiciones edilicias de los campos de concentración. No radica su nocividad en hacer pasar por gases humanamente letales los desinfectantes del tifus, o en montar hornos crematorios después del triunfo aliado, o en trucar fotos, cifras, testimonios, juicios y acontecimientos. Ni siquiera es su peor culpa haber hecho un negocio multimillonario de esta mentira, como lo probó el judío Norman Finkelstein en su libro La industria del Holocausto. Todo esto y tantísimo más, describen la faz histórica, política y económica de este embuste basal del siglo XX, asegurado por los verdugos inmisericordes de Nüremberg y sellado en las tenidas torvas de Yalta y de Potsdam. Y todo esto, claro, estará bien que se dirima en el ámbito de los estudios historiográficos, distante si se quiere de las cuestiones de Fe.
Pero todavía hay algo mucho más tenebroso, y es la teología judaica sobre el Holocausto. Una teología dogmática que enseñan y hacen suya las más renombradas agrupaciones hebreas que suelen tener ahora libre acceso al Vaticano, o viceversa, que suelen dar hospedaje al Santo Padre. Según esta teología, Israel, no Cristo, es el Cordero Inmolado. Perseguido durante siglos y ofreciéndose en sacrificio permanentemente, alcanza el punto culminante de su ofrenda cuando muere masivamente bajo las tropelías del Tercer Reich. Tropelías antisemitas que, en esta cosmovisión mesiánica del Israel carnal, no tendrían sino como fundamento último las mismas enseñanzas católicas que durante siglos y siglos habrían predicado la culpabilidad hebrea en la muerte de Cristo. Al nazismo se llega por culpa del cristianismo; y bajo el nazismo la oblación mesiánica de Israel alcanza su punto culminante. Cristo es el gran destronado de su trono de Víctima, y acusados sus seguidores de instigación secular al antisemitismo, colócase en ese trono sangrante el mismo Israel. Del Gólgota ya no pende Aquel cuya sangre pidieron un día que cayera sobre sus testas impías y las de sus propios hijos. Pende sacrílegamente la mano y la mente, el puño y la inteligencia de aquellos que fraguaron la crucifixión del Redentor.
Parodia endemoniada de la economía de la salvación, caricatura infernal del genuino mesianismo, subversión radical del sentido de la Historia de clara inspiración cabalística, esta versión teológica del Holocausto es la que debe saber todo católico honrado que está adquiriendo cada vez que le hacen creer que “quien niega la Shoah no conoce el misterio de Dios ni de la Cruz de Cristo”. Palabras insensatas pronunciadas el 30 de enero por el Padre Federico Lombardi, Director de la Oficina de Información de la Santa Sede y que, lamentablemente, no fueron desmentidas ni enmendadas.
Es por este carácter paródico y endemoniado del mesianismo de Israel, que sus principales ideólogos monopolizan la denominación de holocausto para lo sucedido durante la Segunda Guerra Mundial, no permitiendo que el término se use para los cien millones de cristianos masacrados por el Comunismo a lo largo de la casi totalidad del siglo XX, porque es bien sabido que la dirigencia comunista responsable de este martirio colectivo ha sido y fue en su casi totalidad de origen hebreo [judío, no hebreo, hebreo, como dice el barón de Evola, y otros, es otra cosa].
Y es porque este carácter paródico del mesianismo debe quedar asegurado universalmente, que la teología dogmática judía elabora o promueve en abundancia obras como las de Yad Vashem (Jerusalém), M. Polakoff (Iom HaShoá VeHagvurá. Un manual para el recuerdo), Isajar Moshé Teijtel (Alegre madre de hijos),Pasión intacta, de George Steiner, Breviario del Odio, de León Poliakov —con su prólogo meaculpista del cristiano Francois Mauriac—, The destruction of the European Jews, de Raul Hilberg o la de Gustavo D. Perednik, Teología del holocausto, que con interés y provecho puede consultarse digitalmente (http://www.monografias.com/trabajos28/teologiaholocausto/teologia holocausto.shtm).
Precisamente en este ensayo dice Perednik, glosando a otros exégetas hebreos, que el capítulo 53 de Isaías, llamado Del Siervo del Eterno, no sería una prefiguración de la Crucifixión de Jesucristo, sino “que puede ser entendido perfectamente como una referencia al Holocausto”, pues en él “los sufrimientos son purificadores en dos sentidos: en lo personal y en un plano social”[…] Aquí cabe evocar al filósofo que se basó precisamente en Isaías 53 para fundamentar su teología del Holocausto. Para Ignaz Maybaum, el judío sufre a fin de despertar la conciencia del mundo gentil que es su victimario. A partir del martirio judío, la humanidad entera, por reflejo, ahonda su búsqueda en la senda del bien […] “Mira: Yo pongo hoy delante de ti la vida y la bendición, la muerte y la maldición”, concluye por decirnos la Torá. Berkovits, sostenedor de esta idea, agregará que en el tema del Holocausto, el contraste histórico es claro: “desde los humos de Treblinka, irrumpe el Estado de Israel. Lo que Berkovitz denominaría, después del horror, «la sonrisa suficiente». El retorno a Sión da el significado a la historia judía”.
Pero ni este texto representativo ni este artículo agotan lo que cabría saber al respecto. La nómina de expositores de este paródico mesianismo, se engrosaría si incluyéramos en ella a ciertos autores protestantes, como Robert McAfee Brown, o sedicentemente católicos como Harry James Cargas, mucho más entitativo, audaz y heterodoxo que el vocero vaticano Lombardi.
VI. La Iglesia debe pensar católicamente
Si se nos ha seguido benévolamente hasta aquí, con especial énfasis en la lectura del parágrafo anterior, un par de necesarias conclusiones podríamos ir elaborando.
La primera es que la Iglesia no puede asumir como propia la versión oficial sobre el Holocausto, ni mucho menos dotarla de la intangibilidad que se pretende.
Tiene esta versión un cúmulo inagotable de mentiras a designio, fruto principalmente de las llamadas “campañas de desnazificación”, con sus tribunales fiscalizadores, sus lavados de cerebro colectivos y sus programas de reeducación, cuya parcialidad antialemana y aliadófila jamás disimularon. Terminada la guerra, en el Bundesland de Baden-Württemberg se publicó sin rubores: “No debe ser dicho nada favorable sobre el Tercer Reich, y no debe ser dicho nada desfavorable sobre los aliados”. Y en 1960, el Presidente de Alemania Federal, Heinrich Lübke, hablando de “los textos escolares” referidos “al lapso histórico alemán de 1933 a 1945”, solicitó expresamente que trasmitieran “aborrecimiento por el Tercer Reich”.
Con sublevante patetismo se advierte que nadie pide estudiar la verdad histórica, investigar serenamente, escudriñar las fuentes, cotejar testimonios, fatigar archivos. Ningún rebelde librepensador se atreve al llegar aquí a pensar libremente. Lo que se pide es instalar de modo unánime y sacramental el pensamiento único elaborado por Israel. Ardid inmoral y escandaloso que viene siendo elaborado perseverantemente desde el infame juicio de Nüremberg, cuyas aberraciones de toda índole jamás se quieren mencionar. Empezando por la que señala Carlos Whitlock Porter en su Not guilty at Nuremberg: se desecharon sin escrúpulos las 312.022 declaraciones notariales presentadas por la defensa, se aceptaron como moneda de buena ley, en cambio, las 8 ó 9 declaraciones presentadas por la fiscalía. Mención aparte significaría recordar la nómina de atentados judíos —algunos de ellos mortales— contra autores e instituciones dedicadas a la revisión histórica. Por probar este aserto, el 3 de enero de 1996, el embajador de Israel en la Argentina, Israel Avirán, ordenó la captura y el secuestro de la revista “Memoria” que entonces editábamos con un puñado de amigos.
El Santo Padre, precisamente por su doble condición de patriota alemán y de intelectual destacadísimo, debe ser la persona indicada para advertir que esta versión ruinosa y ficta no puede ser asumida por la Iglesia. Entiéndase bien: no se trata de exigirle a Roma que avale una determinada escuela historiográfica en contra de otra, ni de que tome partido por el revisionismo u otorgue rango de definición ex cathedra a los asuntos meramente terrenos. Pero se trata sí, de rogarle con insistencia que busque celosamente la verdad del pasado, que promueva esa búsqueda con empeño y sabiduría, que apoye a los estudiosos serios y veraces, desdeñando interpretaciones facciosas, preñadas de adulteraciones y de embustes de grueso calibre. Se trata, en suma, de tener bien presente, que el último dogma fue el de la Asunción de María Santísima.
No podemos conformarnos cada vez con menos, que es una de las definiciones de la tibieza; ni podemos tampoco aceptar la necesidad del doble discurso como constitutivo ineludible de las relaciones diplomáticas. Cierto es que el grueso de las sociedades vive bajo las falacias de la virtualidad y bajo el sometimiento de esos ídolos que supo describir Bacon. Cierto que al amparo de esos ídolos, que entenebrecen la realidad, pocos y cada vez menos son los que distinguen lo que las cosas son, como gustaba decir Gilson. Y cierto al fin, si se quiere, que no le corresponde al Pontífice hacer de historiador, ni andar dirimiendo sobre el Zyklon B o los alambrados de púas en Auschwitz. Pero si ya no hemos de pedirle al Vicario de Cristo que combata a los hijos de las tinieblas, y bregue por la Verdad en la totalidad de sus manifestaciones, ¿a quién entonces deberíamos acudir los católicos?
En su confortadora encíclica Spe Salvi, Su Santidad Benedicto XVI memora un texto del Sermón 340 de San Agustín, que parece contener toda una respuesta al dilema que estamos planteando. Explica allí el de Hipona que una misión se ha impuesto: “corregir a los indisciplinados, confortar a los pusilánimes, sostener a los débiles, refutar a los adversarios, guardarse de los insidiosos, instruir a los ignorantes, estimular a los indolentes, aplacar a los soberbios, apaciguar a los pendencieros, ayudar a los pobres, liberar a los oprimidos, mostrar aprobación a los buenos”. Todo un programa para estas cruciales circunstancias.
Pero además, y como quedó dicho, existe otra razón superior para que la Iglesia rechace enfáticamente la versión oficial del Holocausto, y es que tras la misma asoma una teología dogmática judía groseramente anticristiana, burdamente paródica del genuino mesianismo, deliberada mueca hostil de inspiración talmúdica contra la misión salvífica de Nuestro Señor Jesucristo, y su Divina Majestad.
Llama poderosamente la atención que en estos agitados días alrededor del caso Williamson, haya pasado inadvertida toda voz eclesial, empezando por la de Benedicto XVI, que nos haya remitido a la Mit brennender sorge de Pío XI. Allí está todo lo que un católico debe saber para tomar distancias del Nacionalsocialismo, y de cuanto aquella ideología y su concreción política pudieron haber tenido de injusto y aún de ominoso. Pero está todo lúcida y corajudamente explicado en perspectiva católica, para que ningún bautizado confunda el rumbo y la finalidad. “La Cruz de Cristo” —dice Pío XI— “aunque su solo nombre haya llegado a ser para muchos locura y escándalo, sigue siendo para el cristiano la señal sacrosanta de la redención, la bandera de la grandeza y de la fuerza moral. A su sombra vivimos, besándola morimos; sobre nuestro sepulcro estará como pregonera de nuestra fe, testigo de nuestra esperanza, aspiración hacia la vida eterna” [nº 31].
Los argentinos, además, hemos tenido la gracia del magisterio del Padre Julio Meinvielle. En su opúsculo Entre la Iglesia y el Reich, publicado en el mismo año 1937 de la encíclica de Pío XI, abundan las razones por las que un católico no puede dar su adhesión al Nacionalsocialismo. Pero, insistimos, son las razones de la teología católica, no de la cábala hebrea; y de la historia veraz, no de la fábula del holocausto.
VII. El juramento antinegacionista
La segunda conclusión que debemos ir sacando es que Monseñor Williamson se quedó muy corto. Enbuenahora se haya atrevido a desenmascarar algunos aspectos de la faz histórica de la gran mentira pagando el alto precio de un linchamiento tan injusto cuanto deleznable, sin que las mismas autoridades de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X hayan atinado a algo más que a sacarlo de escena, al compás de las exigencias vaticanas, de las coacciones rabínicas y de las inmundas disposiciones kirchneristas. Pero lo más importante para un católico, y sobre todo si se trata de un Obispo, es la faz teológica de esta ficción hebrea. Y sobre eso nada se dijo.
Entiéndase que no es esto un reproche hacia un clérigo que, en este momento de su vida, antes necesita y reclama con equidad un homenaje público que un reto. Pero si le estamos reprochando amablemente todo lo contrario de lo que el mundo le espeta, es para protestar por vía de paradoja, la indignación que nos causa el que no haya prácticamente un solo analista católico y “bienpensante” de esta cuestión que no haya pagado su tributo a la corrección política, diciendo que Monseñor Williamson estuvo imprudente o inoportuno. No faltó tampoco quien le atribuyó la responsabilidad directa en la reacción blasfema de la judería propalada por la televisión del Estado de Israel. Caído el árbol, los incapaces de la altura se abajan dócilmente para fabricar su propia leña.
No hay nada de cierto en lo que se dice contra Monseñor Williamson; y seguir repitiéndolo agrega estulticia a la ofensiva mundana contra este digno Pastor. Bien y sobradamente se sabe hoy que si no hubiera pronunciado sus traídas y llevadas palabras, cualquiera hubiera sido la excusa para presionar a Benedicto XVI e inculpar al Tradicionalismo hasta impedir su formal inserción en la Iglesia. Bien y sobradamente conocemos también la capacidad del enemigo para instalar un tema, inventándolo, y torcer el rumbo de la realidad hasta sustituirla por la virtualidad. De hecho, no son pocos los informes que vienen circulando desde hace años, incluyendo a Monseñor Lefebvre como una de las cabezas de una supuesta Internacional Negra. ¿Qué hubiera costado cambiar de chivo expiatorio? Sin el reportaje de marras, el montaje judeo-modernista estaría igual en todo su rabioso esplendor. Monseñor Williamson fue la ocasión y la excusa, el pretexto y la coartada. El objetivo era y es mantener en permanente estado de sospecha, de culpa y de marginación a todo lo que represente al Tradicionalismo Católico.
Algunos, movidos por la más noble preocupación, han visto en las declaraciones de Monseñor Williamson un obstáculo para que el Papa pudiera seguir adelante con sus intenciones restauradoras, ya no de los cuatro obispos en apuros canónicos sino de lo que ellos representan desde el punto de vista del resguardo del magisterio tradicional. Pero por lo que llevamos dicho, no sólo es injusto convertir a Monseñor Williamson en un obstáculo —porque desde el instante en que así lo han presentado, artificial e insidiosamente, él no ha hecho otra cosa más que poner la otra mejilla— sino que clama al cielo escamotear a los verdaderos obstaculizadores que se muestran desfachatadamente en centenares de declaraciones judeo-modernistas. Que ante este obstáculo real y concreto —un verdadero montaje internacional contra la Tradición— nada se diga, intramuros o extramuros romanos, es lo verdaderamente preocupante e irritativo. Cambiando la premisa clásica de Tertuliano, se nos quiere hacer creer ahora, que ya no la Sinagoga sino Monseñor Williamson en un reportaje televisivo, es la causa de todos nuestros males.
Quienes en vez de defenderlo a capa y espada —no tanto por la literalidad de lo que dijo, sino por lo que representa y encarna el que haya osado, y el que por eso mismo quieran exterminarlo los honorables criminales de paz—, quienes en vez de sostenerlo, reiteramos, lo han llevado al convencimiento de que debe humillarse hasta el anonadamiento, removiéndolo de sus funciones, se confunden si creen que pueden hacerlo en nombre de la prudencia, de los arreglos temporales, o sencillamente porque lo que debería retractar no es una verdad de Fe. Lo que en el fondo está en debate aquí, encarnado en la figura de este Obispo, no es si existieron o no las cámaras de gas; es si a partir de ahora son los judíos o es la Jerarquía Católica la que manda en la Iglesia y decide la suerte de sus hijos, de su magisterio y de su teología dogmática. Si es el báculo recio del Vicario de Cristo el que tiene que resonar imperativamente entre los fieles, o el cotorreo pérfido de los que siguen vociferando: “¡No queremos que Éste reine sobre nosotros!”. Una vez más lo repetimos: es la integridad del Antiguo y del Nuevo Testamento lo que nos moviliza; no el Manifiesto del NSDAP.
Hemos escuchado y leído decenas de veces el fatídico reportaje que convirtió a Monseñor Williamson en un paria, y al caso que él encarna en un casus belli internacional en el que los litigantes y fiscales se amontonan para castigarlo, pero nunca para debatir académicamente lo que sostuvo. Es curioso. Se trata literalmente de un puñado de palabras racionales, mesuradas, matizadas, dichas sin el menor compromiso con una ideología y sin el mínimo asomo de odio racial o religioso. Sólo una hipocresía de inspiración satánica, y un plan maldito de idéntico origen, pudo convertir ese manojo de serenas, acotadas y eventuales reflexiones históricas en la piedra de escándalo para poner en entredicho la decisión pontificia a favor de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, por un lado, y el derecho del Tradicionalismo a pertenecer a la Iglesia, por otro.
La reacción de Roma fue la peor de todas. Con fecha 4 de febrero de 2009, la Secretaría de Estado del Vaticano hizo público un Comunicado que, en la parte que nos concierne dice: “Las posturas de monseñor Williamson sobre la Shoah son absolutamente inaceptables y firmemente rechazadas por el Santo Padre, como él mismo ha recordado el 28 de enero pasado, cuando, refiriéndose a aquel salvaje genocidio, reafirmó su plena e indiscutible solidaridad con nuestros hermanos destinatarios de la Primera Alianza, y afirmó que la memoria de aquel terrible genocidio debe inducir a «la humanidad a reflexionar sobre el poder imprevisible del mal cuando conquista el corazón del hombre», añadiendo que la Shoah permanece «para todos como advertencia contra el olvido, contra la negación o el reduccionismo, porque la violencia hecha contra un solo ser humano es violencia contra todos». El obispo Williamson, para ser admitido a las funciones episcopales en la Iglesia, deberá también tomar de modo absolutamente inequívoco y público distancias a sus posturas sobre la Shoah, desconocidas por el Santo Padre en el momento de la remisión de la excomunión”.
Es una declaración de pésima factura doctrinaria y prudencial, que en vano se podrá atemperar adjudicándosela al Secretario de Estado, mientras desde instancias más altas se la refrende, sea tácitamente, por omisión de rectificaciones, o con hechos concretos.
Se trata, en rigor, de la puesta en práctica de un nuevo juramento que sustituye al ya tristemente dado de baja en 1967, y que impusiera en 1910 San Pío X en el Motu Proprio Sacrorum Antistitum. A partir de ahora no es contra “el conglomerado de todas las herejías” que los religiosos deben jurar rechazo y animadversión, sino contra el negacionismo, ridículo efugio de la neoparla hebrea para calificar bajo tal mote a todo aquello que ose poner en discusión racional la amañada versión preponderante del holocausto, con su doble mitología, la histórica y la teológica. Y a partir de ahora, repetimos, Monseñor Williamson y todo aquel que quiera “ser admitido a las funciones episcopales en la Iglesia”, deberá hacer profesión pública de que admite y tiene por válida esta flamante dogmática, incorporada al Syllabus, en tiempos en que este glorioso vademécum de las heterodoxias condenables ha cedido su lugar a la libertad irrestricta de pensamiento.
Las nuevas y escandalosas declaraciones del Padre Federico Lombardi —director de la Oficina de Información de la Santa Sede, recordémoslo— no hacen sino ratificar hasta qué punto las autoridades romanas se han decidido a conferir carácter dogmático al antinegacionismo. En efecto, el viernes 27 de febrero de 2009, la precitada Oficina hace público un comunicado, en el cual —a la par que rechaza las disculpas ofrecidas por Monseñor Williamson, teniéndolas por insuficientes— le ordena que, de acuerdo “con las condiciones establecidas por la nota de la Secretaría de Estado del 4 de febrero de 2009, tendrá que tomar de modo absolutamente inequívoco y público distancias a sus posturas sobre la Shoah”. No encontramos palabras para calificar tamaña obsecuencia al poder judío, tamaña falta de caridad para con el derrumbado Monseñor Williamson, y tamaña osadía como para configurar de hecho este nuevo juramento antinegacionista, a todas luces contrario a la verdad histórica y teológica, y funcional en todo a la estrategia israelita de victimización perpetua.
Ni con el tema de la Inquisición se llegó tan lejos. Urgido Juan Pablo II tras la Memoriali Domini a que aquel Santo Tribunal fuera condenado enérgicamente, el Papa respondió creando una Conferencia Internacional de Estudios, en 1998, asesorada por tres Cardenales y presidida por el Profesor Agostino Borromeo. Seis años después, un enorme volumen titulado precisamente La Inquisición, recogía los resultados de aquellos académicos e investigadores, llegando a la conclusión de que la vilipendiada institución “está lejos de ser como opinan los enemigos de la Iglesia”. Al Holocausto, en cambio, no se le puede conceder este rango de objeto de estudio. Por eso, no nos equivocamos cuando llamamamos “irreflexiva” a la decisión de incorporarlo, de facto, al Símbolo de los Apóstoles, con un status cuasi dogmático, que no se trepidó, por ejemplo, en rechazar para la creencia en el limbo.
Extraño caso el de la Santa Madre Iglesia. No se conoce otra religión con una legítima estructura jerárquica bimilenaria, en la cual, agentes externos, y tradicionalmente tenidos por impugnadores de la Fe que esa estructura jerárquica preserva, le indiquen imperativamente a quiénes se puede canonizar, qué oraciones se deben rezar en los oficios cuaresmales, cómo y bajo cuáles formas se han de aplicar sanciones y des excomuniones, y al fin, en qué nuevos dogmas habrá que depositar la certeza a priori e inconcusa como conditio sine qua non para pertenecer al rebaño, ser “admitido a las funciones episcopales” y, perseverando mansamente en esa línea, tal vez, algún día, alcanzar la salvación eterna.
Y extraño caso además, el de esta Iglesia, que asfixiada y coaccionada por estos agentes externos —repetimos: tradicionalmente tenidos, y con razón, por impugnadores de su doctrina— los convoca para darles satisfacciones, concesiones y aún perdones, pero no recibe de ellos gesto equivalente alguno sino mayores e insolentes destemplanzas. Cuando el 12 de febrero, el Santo Padre convocó humildemente a su sede a las autoridades de la Fundación Judía “Appeal of Conscience”, y —tal vez a los efectos de descongestionar tanto entredicho— llamó a los israelitas ya no “hermanos mayores” sino “padres en la Fe”, Arthur Schneier, presidente de la entidad invitada le dijo textualmente: “Las víctimas del Holocausto no nos han dado el derecho de perdonar a los culpables ni a los que niegan el Holocausto”. Y cuando Monseñor Williamson, acosado hasta el límite de sus fuerzas, en soledad absoluta y bajo la presión de quienes debieron respaldarlo, escribió el 26 de febrero, al llegar a Londres: “A todas las almas que quedaron honestamente escandalizadas por lo que dije, ante Dios les pido perdón”, contestó inmediatamente el vicepresidente del Consejo Central de Judíos en Alemania, Dieter Graumann, diciendo que no aceptaba el perdón. Otras cabezas rabínicas emularon su actitud. [Aunque me hubirsen puesto en el potro, no les hubieta pedido petdón yo, y no les habría escupido a la cara porque es típico de judíos. Me habría cagado en sus peores muertos, si me hubiesen cogido todavía seglar].
¡Ellos, los deicidas, los criminalistas rituales, los responsables de homicidios innúmeros, los martirizadores de pueblos cristianos, los apedreadores de Esteban y los acuchilladores del Santo Niño de la Guardia, los cruentos despojadores de Palestina, los recientes invasores de Gaza a sangre y fuego…! ¡Ellos, los carceleros de los soviets, los instigadores de las chekas, los verdaderos dueños de los gulags, los sicarios de San Simón de Trento, los crucificadores de San Guillermo de Norwich, los que hace dos mil años gritaron crucíficale al Justo entre los justos… Ellos, los sepulcros blanqueados, los hijos del homicida desde el principio, los que por dentro están llenos de huesos de muertos y de podredumbre (Mt. 23, 27-24), no pueden perdonar ante quien se prosterna para pedirles un perdón que no merecen ni corresponde ni cabe! Qué razón tenía el Padre Castellani cuando decía que “si se hacen manteca los leales, se salen de la vaina los protervos”.Qué razón mayor tenían los honrosos hermanos Lémann, cuando ya conversos y sacerdotes ambos, se dirigían a los aún circuncisos de cuerpo y de alma para asegurarles que un día, en reparación de sus muchas ignominias, tendrán que acercar sus labios a las llagas de Cristo, y dejar caer sobre ellas torrentes de lágrimas.
VIII. La patria es un dolor que no tiene bautismo
Por esos extraños designios de la Providencia, el caso Williamson puso a la Argentina en el centro de las observaciones mundiales, por las obvias razones de que aquí, en estos lares, residía circunstancialmente el Obispo agraciado primero por la des excomunión pontificia, y caído en cósmica desgracia después, al adjudicársele el pecado mortal de haber leído el Informe Leutcher.
Era toda una ocasión para que la Jerarquía Eclesiástica Nacional estuviera a la altura de las circunstancias, aclarando, distinguiendo, definiendo, ponderando razones, personas, intenciones, circunstancias y fines. Una vez más, sin embargo, mostraron sus miembros la cobardía inmensa que los caracteriza, el contubernio judeomásonico que practican, la ignorancia crasa que los inunda, la complicidad con los enemigos de Cristo y la pusilanimidad femenil para jugarse por la Fe de Siempre. Algo más grave aún mostraron en la ocasión: la incapacidad de alegrarse por la unidad de la Iglesia, propiciada por Benedicto XVI al levantar las excomuniones, y la paralela aunque torva capacidad para irritarse sin disimulos ante la sola posibilidad de que el Tradicionalismo ya no constituyera un cisma formal sino una integración eclesial plena. Desde el Cardenal Primado hasta un imbécil que supo ser su vocero e insiste en llamarse Marcó, todos cuanto mal hablaron o peor callaron merecen nuestro profundo desprecio. Por culpa de sus defecciones y de sus deserciones, de sus mutismos perrunos o sus verborreas medrosas, la patria sigue siendo ese dolor que no tiene bautismo,como llorara Marechal en versos casi póstumos.
Monseñor Williamson fue echado por la tiranía marxista de los Kirchner. Empezaba la Cuaresma, literalmente hablando, cuando la vil determinación se dio a conocer. No hubo un solo pastor que acompañara al cadalso a la víctima, con su palabra, con su gesto, con su pecho fraterno. No hubo un solo pastor despidiéndolo y resguardándolo en el espacio cochambroso donde recibió su último vejamen. Esta marca de la iniquidad difícilmente la perdone y la borre el Señor del rostro ya llagado de la Iglesia en la Argentina. Los inicuos lo declararon persona no grata en el territorio nacional. Los argentinos biennacidos, esto es, a la vera de la Cruz Fundadora, habrán de considerarlo algún día un compatriota digno y respetable.
( De : Antonio Caponnetto, “El juramento antinegacionista”)

 

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https://ricardodepereablog.wordpress.com/2019/01/30/4199/

https://elcasopedrovarela.wordpress.com/2018/03/21/los-enemigos-constantes-de-dios/amp/

Réplica a un infantilista de una de las derechas espúreas:

https://nacional-revolucionario.blogspot.com/2017/09/nacional-socialismo-y-doctrina-social.html?m=1

Una página del en caracteres latinos (raro en su época, en qye aún se escribía con letras alemanas, teutons) legible borrador que el Cardenal Arzobispo de Munich, Faulhaber, presentó a Su Santidad, para que publicara un documeento, no con previsto rango de Encíclica, contra errores y abusos de nacionalsocialistas contra católicos. En mi opinión Faulhaber es mejor pensador y más sagaz, comedido, respetuoso, prudente, eficiente, correcto y pragmático que el entonces Secretario de Estado, Pacelli (que después llegó a se Papa, con el nombre de Pío XII, y puso de su propio Secretario de Estado al sospechoso de masón y antitradicionalista Cardenal Bea) endureció notable e inecesariamente los términos del texto y se puso en contra de muy razonables juicios del Cardenal Faulhaber, mucho mejor conocedor de la realidad alemana que el italiano Pacelli, y un Obispo de mucho mayor altura de miras diplomáticas, estratégicas, tácticas y pastorales.

 

Estimado Señor nacionalrevolucionario a que se dirige un Sacerdote católico tradicionalista y Carlista sociedalista e integrista nocedalino, admirador de los Condes De Maistre y De Gobineau, y tomista, que vive viador, pero “es” de los antiguos de hasta la infáusta derrota del Eje y sus camaradas europeos de armas no alemanes:

La Encíclica “Mit brennender Sorge“, que no necesito leer en español, no condena “el Nacionalsocialismo” doctrinal (sí el Racismo del oriundo judío Alfred Rosenberg y similares), ni el Régimen político y Estado Nacionalsocialista de entonces, ¿Quién hace grandes esfuerzos y actos diplomáticos y de conversaciones secretas o confidenciales con fascistas, etc., para que la encíclina no se tome como condena del Nacionalsocialismo, ni de lo Nacionalsocialista genuino, Nombres (Nacionalsocialismo, Nacionalsocialist) QUE NO SON MENCIONADOS NI UNA SOLA VEZ EN DICHA ENCICLICA, como tampoco lo es en las “condenillas” lanzadas al vacío  (de tesis que nadie sostuvo) por la Congregación para la Doctrina de la Fe, pero ya bajo “papas” demoliberales y por ello no católicos? ¡El propio Cardenal Secretario de Estado de. SS. Pío XI, Eugenio Pacelli!. El Más grande diplomático, por supuesto antitradicionalista, del periodo del III Reich, fue como Secretario de Estado y factotum de la Encíclica, asumida por SS. Pío XI, el más imprudente, desconsiderado, provocador y antidiplomático consejero de SS. Pío XI, el último Papa que ha permanecido católico hasta su óbito. Léase el PDF de la investigadora “paracatólica” Ceci, en el que se pone al prePío XII de mi parte, o a mí de la suya: https://pablorojasobispocatolico.wordpress.com/2019/10/21/126/

TROZOS DE RECENSION EN FRANCES, DEL LIBRO IMPRESO, EN QUE ESTÁ, ENTRE OTROS, EL ART. DE CECI:

<< E. Fattorini (Pio XI, Hitler e Mussolini, Turin 2007) explique comment, dans les semaines qui ont suivi la lecture de Mit brennender Sorge dans les églises du Reich, Pacelli a fait tout son possible pour apaiser le régime nazi, disant à l’ambassadeur allemand auprès du Saint-Siège que le message n’avait aucune signification politique et ne concernait que des questions « spirituelles »…                                  Comme le souligne B. Bruneteau, les tentatives visant à dépeindre l’Église catholique comme étant, par principe, opposée aux [tous les] régimes totalitaires, sont incomplètes et anhistoriques.  …  . L. Botrugo, examinant la réaction diplomatique britannique à l’encyclique, se concentre sur la décision, probablement prise conjointement par Pie XI et Pacelli, d’avertir le gouvernement britannique du projet secret d’encyclique. Pacelli a demandé à l’ambassadeur britannique auprès du Saint-Siège d’informer son gouvernement neuf jours avant la lecture du document dans les églises allemandes. Le fait que le pape et Pacelli aient été prêts à prendre le risque d’éventer leur secret témoigne, affirmed Betrugo, de l’importance qu’ils attachaient à assouplir des relations récemment tendues par la colère britannique face au soutien de l’Église à la guerre de Mussolini en Éthiopie. Traitant de la réaction à l’encyclique en Italie. … L’article de G. Besier sur les réactions à Mit brennender Sorge en Allemagne note que… [:] Après avoir réussi à empêcher la publication de l’encyclique dans la presse allemande, Hitler a rejeté les appels de ceux qui l’exhortaient à dénoncer le concordat, choisissant plutôt en avril de répondre en reprenant les procès suspendus d’ecclésiastiques catholiques pour des motifs financiers et sexuels. >>  El último párrafo lo he puesto en cursiva, lo traduzco, y su frase anterior: Después de haber logrado impedir la publicación de la Encíclica en la prensa alemana [de la época], Hitler rechazó las peticiones de quienes lo exhortaban a denunciar el concordato, y en Abril respondió optando más bien por reactivar los procesos suspendidos de clérigos católicos [encausados] por motivos financieros, o carnales. ” (Fuente en el enlace anterior) .

                              En un art. De ese libro  F. Delpla atribuye a Pío XI la iniciativa de publicar aquella Encíclica, contra la actitud recesiva, más prudente, del Cardenal Pacelli, cuando fue éste quien endureció el texto del borrador del Cardenal Faulhaber, y quien de un modo u otro pactó, el texto de la Encíclica y la oportunidad de su publicación, con el Gobierno judeomasónico británico, según consta en los Archivos Secretos vaticanos, a lo que se alude en el art. de L. Botrugo, dentro del libro donde se halla el art. De Ceci, en mi PDF, del susodicho enlace. Por otro lugar he visto un título de conferencia, en francés, que llama a la Encíclica “el Syllabus contra el Nazismo”. Camaradas, no os dejéis engañar por esa canalla cuyo afán no es la verdad, ni la investigación científica, sino la elaboración de una propaganda mendaz, disfrazada de apariencia de ciencia, y de aspecto externo de investigación honesta, sincera y veraz. No es verdad, es mentira: No es investigación, sino urdimbre y ardides: No es enseñanza o instrucción, es propaganda enemiga y elaborada por El Enemigo. 

Nada de condena católica de la ontología y ética del Nacionalsocialismo, el cuál “in se” y “per se” es y sólo es el de sus “25 Puntos Programáticos”,  ES EL UNICO  esencial común a todos los verdaderos nacionalsocialistas. y a todos los sistemas de pensamiento nacionalsocialistas, [*Cf. https://ricardodepereablog.wordpress.com/2019/01/30/4199/.] a pesar de la torticera interpretación privada, del oriundo judío Alfred Rosenberg. La parte ideológica privada atea y materialista del pensamiento rosenbergiano “teológico”, no nacionalsocialista ortodoxa, expuesta en su famoso libro “Der Mithus des XX. Jahrhunderts”, y en el titulado “A los Varones Obscuros de nuestro Tiempo” (“An die dunklen Männer unserer Zeit”), es tolerada por el Führer, como tolera la de Bormann, y otros, à quienes sa cargos de alto rango de poder estatal. El primero de esos libros (a la vez sublime, genial, pero también parcialmente anticientífico, chapucero, y erróneo en considerar al Kristianismo un PRODUCTO HUMANO JUDIO)  fue acertadísimamente incluido, a la sazón, en el papal  “Índice Expurgatorio de Libros Prohibidos”, elaborado por el Santo Oficio Romano, con la complacencia incluida de Su Excia. Rvma. Mons. Alois Hudal, admirado y apreciadísimo del Führer, el Obispo Titular de Æla, el austríaco Hudal, Consultor del Santo Oficio Romano y Universal. La refutación científica más profunda, amplia y completa de la parte perversa rosenbergiana [tiene otra espléndida, acertada, genial, sublime, que hemos de desvincular de los principios falsos y “prejuiciosos”del sistema rosenbergista, es decir, de sus errores sobre el genuino y excelso Arianismo (limpiado de sus defectos), y de lo peor de dicha parte mala: Un anticristianismo necio, infundado, y equivocado] fue la de un trabajo de varios científicos conjuntados, nacionalsocialistas seguro o casi seguro, y oficialmente nacionalsocialistas, que elaboraron el consiguiente tratado crítico contra los disparates filosóficos y pseudoarqueológicos de Rosenberg;  es una crítica diversificada: arqueológica, histórica, historiográfica, mitosófica, exegética, católico metafísico-física (apologeta del dogma católico contra su tergiversación), teológica, filosófica y política, Es un profundo y bastante exhaustivo estudio elaborado por Profesores de la Universidad de Bonn, de la jurisdicción canónica de la Archidiócesis de Colonia, una cumplida refutación de las paparruchas rosenbergianas, de transposición, al Arianismo valioso y a lo bueno del  Germanismo, de esquemas típicamente judíos. El trabajo excelente de investigación rigurosamente científico fue auspiciado por Su Eminencia Reverendísima el entonces Cardenal Arzobispo de Colonia, quien difundió extensa y muy notablemente el susodicho tratado, en forma sucesiva de serie de escritos profesorales universitarios colonienses, sin que tan inmensa magnífica propaganda católica antirrosenbergiana, o sea, contra un sistema encubiertamente judaizante, pudiera ser impedida ni por la generalmente eficacísima Gestapo, ni por sección alguna de la policía política de las SS – SD. Cf. https://ricardodepereablog.wordpress.com/2018/09/19/el-beato-obispo-de-munster-excm-y-rvm-senor-monsenor-clemens-august-marques-de-galen-prelado-adjunto-laterem-de-su-santidad-doctor-honoris-causa-en-sagrada-teologia-sentido-y/

El mejor comentario a los esenciales principios básicos del Nacionalsocialismo elemental o común, o 25 Puntos del NSDAP es el del en parte corredactor de dichos puntos, el genial, certero y profundo Gottfried Feder, magnífico, recomendabilísimo, genial, germánico por dentro y por fuera, elegante, aristocrático, impecable en su pensaniento, verbo y perfectos uniformes de Alto funcionario Nacionalsocialista, antiguanente inspirador del propio Hitler, que así lo reconoció y lo admiraba profundamente. ¡Ojalá algún día pueda acercarme siquiera a sus venerandos huesos!  No sé si la Divina Providencia me hará tanta e inmerecida merced, me temo que no: Cf. ut supra : https://ricardodepereablog.wordpress.com/2019/01/30/4199/

Y cf., ya más sobre el gran genio Herr Feder, que sobre los dichos 25 Puntos:

https://doctrinanacionalsocialista.blogspot.com/2017/08/gottfried-feder-y-la-lucha-contra-la.html?m=1

La Encíclica condena errores que se sabe que algunos nacionalsocialistas no católicos defendían, como el oriundo judío Alfred Rosenberg, principal autor cuyo pensamiento y sistema privado erróneos la Encíclica evidencia anticristianos,

texto papal no obstante escrito por el Cardenal Eugenio Pacelli (revelándose más tarde, tras la Guerra, democristiano, estando el Democristianismo condenado bajo SS. Pío XI, debido a la Encíclica “Le Sillón” de San Pío X), el Cardenal  Pacelli, Secretario de Estado vaticano, hombre bastante malo en mucho, antigermánico inconfeso, socarrón, seco, antipático, serio sombrío, sin gran sentido del humor, lacónico, lapidario, doble e hipócrita, comilitón después, del gran judío masón Truman, y de otras bazofias venenosas colaboradoras en la preparación del futuro gobierno profetizado (hasta por la Lógica historiográfica)  diabólico del Anticcristo.

Pacelli, grandísimo habilísimo, eficaz diplomático, dominador del idioma alemán, redactó la Encíclica, quiso que fuera tal, con ese alto rango magisterial, e hizo que le llegara a S.S. Pío XI, cuando éste no sabía una palabra de alemán (o puede que “Aufwierdesehen”, y poco más), y el anciano Pontífice Romano estaba muy enfermo postrado en su lecho. La Encíclica igualmente reprueba abusos legislativos y gubernativos contra las libertades individuales de católicos alemanes, escrita para que, haciéndose caso de la acusación, se corrigiesen los errores y se removiese las injusticias denunciadas y reprobadas. El Nacionalsocialismo esencial y oficial jamás ha defendido como tal las tesis impugnadas, y de ningún modo son atribuibles al Jefe del Estado en sus manifestaciones doctrinales como rector público. Lo que haya sido, dicho y hecho en privado y como persona privada, es cosa inoficial y del individuo, no del Estado, ni del Régimen, al igual que ocurre con los Papas. Una cosa es lo que digan y hagan como Romanos Pontífices, sobre todo “ex Cathedra”, o como Pastores Supremos de la Iglesia, y otra lo que digan y hagan en privado, como si dicen sandeces, o se van de picos pardos.
Que hubo y hay Nacionalsocialismo católico (incluso varios) opuesto a los abusos fácticos y tesis condenados por la Encíclica y la Autoridad Eclesiástica es verdad absoluta, realidad absoluta y perfecta. Que hubo Nacionalsocialistas disconformes con las teorías del oriundo judío Rosenberg, nacionalsocialista gravemente defectuoso al identificar cuerpo con espíritu y negar a Dios, es hecho notorio, historia real, y ese ideólogo particular tenía grandes adversarios dentro de la élite del Partido, como no. más ni menos que el Dr. Frank. Su inmediato inferior, y “mano derecha”, excelente Jefe Walter Gross, también oriundo judío no tuvo ni temor, ni empacho algunos, en contradecir a su jefe Rosenberg, pues defendió pública y claramente la distinción entre cuerpo y espíritu en el individuo humano integral y afirmó la doctrina tomista de “substancia completa” del ser humano, compuesto de dichos dos elementos metafísica u ontógicamente incompletos: espíritu y cuerpo humanos. Roehm era mundano maricón militante, e íntimo de Hitler,  Bormann creía en un dios transcendente, pero impersonal, Hess y Hitler en el Dios Personal, Providente, Creador, Justo, Retribuidor, Supremo, Inteligente, Infinito y de Jesucristo. De Hitler escribió, a SS Pío Xl, poco antes de la primera Encíclica en lengua alemana, el Cardenal Faulhaber, Arzobispo de Munich, que el genial estadista, a quien conocìa personalmente y de cerca,  era profundo creyente (católico). Himmler estaba convencido de la existencia de Dios, Ser Transcendente e infinito, un Dios divinizador principalmente de hiperbóreos y arionórdicos, y proporcionalmente de cualesquiera razas arias, pero Himmler no era Católico, si bien no tenía inconveniente en admitir a un Cristo espiritualmente valiosísimo, arionórdico de raza, aunque por legalidades hebreas fuese jurídicamente hebreo; El Prof. Dr. Hans F. K. Günter creía en el dios confuso de la denominada “iglesia evangélica” , pero su fe en la Divinidad de Jesucristo Dios-Hombre, lo enaltecía y honra a a, a pesar de los pesares, que los hay, desde el criterio supremo y perfecto católico . Algo curioso y ejemplarizante: el propio Rosenberg otorga la más alta condecoración que podía conferir, de mérito científico, a Günter, un gesto de antisectarismo, largueza, tolerancia, capacidad de admiraciön y ejercicio de ésta hacia antropólogos de algunos pensamientos metafísicos fundamentales antirrosenbergianos, “natura sua”, también sobre el mundo ario y su ética, kristianamente depurada de defectos, emprendida merced a la Razón depuradora y la divina Maestría de Cristo Soberano universal, Dios-Hombre. Rosenberg le pronunció un discurso súmamente elogioso en la ceremonia de entrega pública de la condecoración, con comparecencia personal  del premiado y homenajeado, y con auditorio ilustre.           Heiddeger*,

*con una, una sólo,  parte de maravarista del lengüague y los conceptos en fantasias literarias hueras so capa de filosofía, en tal parte de cuentista embelesa a los democratistas, los cuáles caen rendidos, como la seducida meretriz (converida tal por la censura oficial, pues no era mujer sino chaval) apasionada de la copla expresamente homoerótica del invertido voluntariamente manifiesto en tiempos de Franco, Don Rafael de León, hispalense y de hispalense abolengo de nuestra hercúlea Nobleza histórica. Don Rafael de León, varios maricones de su familia viven todavía. En fin, a falta de pan, buenas son tortas, y vivió en paz y enorme amplísima admiración por la sociefad franquista y de derechas, hasta que falleció y tuvo que dejar de “sonar flautas, zambombas y retrocargar cañón de obuses blancos”. Los Dictadores y grandes Jefes de Estado soberanos son ordinariamente tolerantes “de facto” con los genios útiles a la patria y nación. Franco lo fue hasta con el comunista y gran poeta Rafael Hernández, contra quien, por intercesión de entonces falanjistas como el poeta Dionisio Ridruejo, no ordenó se le diera el matarile del que un comunista cualquiera políticamente parloteante, o subversivo, en tiempo de purga penal capital y sumaria no podía escapar, si previamente preso, o detenido. 

autoproclamado nacionalsocialista, apologista del Nacionalsocualismo, era sinembargo políticoincoherentemente agnóstico en filosofía, menos defectuoso que el judío no nacionalsocialista Nicolai Hartmann, ontologista como Heiddeger, salvadas las distancias, y ateo (al menos para goim); Rosenberg era materialista, o sin distinción entre espíritu y materia, lo que presenta al hombre pura materia (inexistente en la realidad no conocida por Rosenberg) como mortal y disgregable en partes o corruptible. Creía que habìa divinidad inmanente, la de la Sangre arionórdica, fuente de genio creador de la perfecta Religión contraria a las judías (las judaístas y la cristiana) creadas por un pueblo vil, el judío de raza (no hay, para nosotros raza mendeliánica judía)  e inspiradas por su sangre inmunda, según él. Atribuir a la esencia del Nacionalsocialismo dichas convicciones y tesis privadas heterodoxas y no concordes con la esencia ideológica fundamental del Nacionalsocialismo, es absurdo, como tratar del nacionalsocialismo en sus desarrollos particulares llevados a cabo por individuos a título personal, cual si hubiera habido un solo nacionalsocialismo compuesto de todas o algunas de dichas tesis, o hubiese estado costituido por una sola versión concreta y un solo desarrollo doctrinal a la vez privado y público del Nacionalsocialismo esencial y oficial, si no es el del propio Führer y en cuanto oráculo público “in actu”. Meter a todos en un revoltijo de sistemas contrapuestos privado, considerándoselo además también de índole esencial oficial pública, o con el denominador común (no unánimemente íntegro o no completo [Rosenberg, Heddegger] de asentir con el Nacionalsocialismo esencial, de los Puntos Programáticos, es un disparate conceptual y un aserto antihistórico o contrario a los hechos de la Historia. Igualmente achacar a esa mezcla, presentada como nacionalsocialismo real, los errores condenados por la Encíclica es pura majadería. ¿E imputar errores graves y como tales solemnemente condenables a un nacionalsocialismo privado y concretamente concebido y desarrollado según la metafísica de un determinado individuo concreto nacionalsocialista de relevancia política, salvo el Führer, y la casi totalidad de los católicos alemanes, que era nacionalsocialista convencida y entusiasta? ¿Es justo? Si tales errores los manifiesta suyos  propios  un nalcionalsocialista concreto, persuadido o nó de no errar, sí . La Encíclica tampoco condena un Régimen Político, sino medidas legislativas y gubernamentales concretas, subregimentales, tomadas por personas concretas. Eso no es un Régimen Político, dicho esto a los idiotas que afirman absurdamente lo contrario, al igual que, por ejemplo, la condena del regalismo y de las medidas legislativas y figuras jurídicas (“pase regio”, por ejemplo) y resoluciones gubernamentales regalistas de Regímenes Monárquicos como los de Luis XIV de Francia, o Carlos III de España, con su Primer Ministro, masón, Floridablanca, nunca implicó la condena de esos Reyes, ni de la Monarquía Absoluta, ni de la Despotista en lo que respetase los derechos de la Iglesia. No hay condena alguna contra tesis de que la raza arionórdica es la naturalmente  más perfecta y divina de las criaturas de Dios y es la única poseedora, en sus más inteligentes e intuitivos expecímenes, del Genio creador de las Civilizaciones, independientemente de la complementación superior sobrenatural del dogma católico  y civilizador y de la sobrenatural Sacramentalidad santificafora en poder de la Iglesia, así como respetándose la verdad e infalibilidad de la instructiva Doctrina de Nuestro Dios y Señor Jesucristo como Cabeza del Cuerpo Místico que es su Santa Iglesia.

[https://ricardodepereablog.wordpress.com/2019/01/30/4199/ ]

santificadora, con su Vicario de Cristo, con María Santísima Reyna de todo lo criado, sus Santos y su jerarquía de culto. La Revelación en sentido cristiano no es judía, ni aria, ni humana, sino sobrenatural, escribía el jesuita Padre Dehl, con mucha Fe y mucha razón. Y hay Nacionalsocialismo y Nacionalsocialistas que tienen la Fe en dicha Revelación, son cristianos bautizados, aman a nuestro Dios y Señor Jesucristo, a su Santísima Madre siempre virgen, a la que rinden sincero culto de hiperdulía, y practican la Caridad hacia el prójimo, pensando que es bueno y necesario dar a cada cuál lo suyo: “Jedem das seine”. ¡La inmensa mayoría de los católicos alemanes era nacionalsocialista !. IGNORAR ESO ES CAPITAL EN ESTE ASUNTO, ES BASE DEL ERROR DE TODA RESPUESTA A LA CUESTION Iglesia(toda o en su conjunto, con clérigos y laicos incluidos) -Nacionalsocimo/s-EstadoAlemánNacionalHitleriano-su-RégimenPolítico-III Reich, o sea en el tratamiento científico de la verdad histórica SOCIOLÓGICOIDEOLÓGICA DE LA REALIDAD CATOLICA Y SOCIAL POLITICA DE LOS CATÓLICOS NACIONALSOCIALISTAS MIENTRAS EXISTIÓ EL ORIGINAL NACIONALSOCIALISMO HISTORICO. El Nacionalsocialismo esencial es una filosofía y política sencillas, básicas, someras, con principios políticos tradicionalistas, aplicados con algunas formas y técnicas nuevas adaptadas a las circunstancias existentes en su época y, en gran parte, en la actualidad, tiempo presente en que el haberse extremado el mal político y social, requiere medidas más severas que las antaño útiles. El NS se crea y se desenvuelve exclusivamente en el ámbito de lo Natural, no de lo Sobrenatural, salvo en la afirmación de la existencia de un Dios personal, transcendente y Providente, y su confesionalidad de Cristianismo, bajo la fórmula vaga de “Cristianismo positivo”. Cuando aprecia más a las razas Arias que a las demás, su criterio versa sobre las cualidades naturales y la jerarquía de la Naturaleza, es filosofía, no Dogma de Fe católica, ni necesariamente teología. Con esos resultados, y la filosofía tomada en su virtualidad de “ancilla Theologiae” se puede hacer Teología, pero ésta es competencia del individuo concreto y privado, que generará una su teología privada, tomista si consecuente o concordante con los principios fundamentales del sistema de Santo Tomás de Aquino, o privada lícitamente discrepante de la oficial de la Iglesia, que restará siempre la de la persona individual del Ario muy ario y Santo Doctor Común, el Angélico o Aquinate.

Suyo, attmte.
Yo, Ricardo de Perea y González, alias César Borgia

PD. Léase los siguientes libros de Su Excia. Rva. Mons. Alois Hudal, Teólogo del Santo Oficio Romano (antes denominado Santa Univeral y Romana Inquisición), Profesor de sagrada escritura “Antiguo Testamento”, Mons. , Obispo austríaco, Titular “in partibus infidelium” de Aela, Rector del Colegio Pontificio Germánico en Roma, después “Asistente del Trono Pontificio”, y Nuncio de Su Santidad ante la República Federal Alemana (Alemania del Oeste):

“Die Grundlagen des Nationalsozialismus”,

 

Lepzig/Wien, 1937.

Nachdruck Faksimile: Bremen 1982). Resumen en: https://ricardodepereablog.wordpress.com/2018/11/16/bischof-profesor-doctor-alois-hudal-die-grundlagen-des-nationalsozialismus-lepzigundwien-1937-book-free-fulltext-vollstandiger-inhalt-des-buches-auf-lesefreundliche-schrieftsweise/

Sobre su pensamiento y labor:

https://ricardodepereablog.wordpress.com/2018/11/13/der-hochwurdichste-herr-bischof-prof-dr-mons-alois-hulda-im-lichte-der-wahrheit-gegen-die-verlaumdungen-und-verunglipfung-der-judischen-freimaurerei-als-fuhrung-der-alliierten-und-feinde-der-kampfe/

Y, por ejemplo, la Revista “Der neue Wille“, publicada durante el III Reich por el Vicario General Castrense del mismo Reich Alemán.

REFUTACION DE LA CONFUTACION QUE EL ANONIMO DEL BLOG “FILOSOFIA CRITICA” HACE CONTRA LA TESIS DEL CATÓLICO SEÑOR DON PEDRO VARELA GEISS, DE QUE HAY NACIONALSOCIALISMO CATOLICO.

El anónimo, que no ha publicado mi comentario a su estúpido artículo, y dice que “no hay comentarios, en vez de revelar que existe al menos uno, el mío, censurado, se guía por un libro de la BAC, de textos de Magisterio Pontificio, con comentarios del recopilador:

Y cita por extenso contenido de dos páginas de dichos libro y comentarios. Reproduzco la cita, para refutar la conclusión infundada a que llega, de que “el” Nacionalsocialismo es demoníaco y por ende absolutamente contrario al Cristianismo, o sea, al Catolicismo. Bastaría un poquitín de seso para darse cuenta de que el fenómeno nacionaldocialista es tan variado y amplio, en el que hay tánto asumido del Tradicionalismo filosófico y político católico, también múltiple, hay tánto de natural, de sentido común, de bueno de siempre, que en cierto sentido huelga perder el tiempo en la refutación dialéctica, pues la realidad sencillamente es obvia y elocuente contra dicha majadería. Pero, como persisten los esquemas de confusión y de inducción al error en Religión, filosofía, política e historia, nos pondremos brevemente a la labor, intercalando, en negrita, nuestras réplicas:

ADVERTENCIA O INSTRUCCION PRELIMINAR SOBRE LOS RACISMOS CATOLICOS, TODOS CON RECONOCIMIENTO Y RECOMENDACION DEL PRECEPTO DIVINO DEL AMOR AL PROJIMO Y PROHIBICION DEL ODIO A CIALQUIER SER HUMANO:

Más racistas, sin odio siempre, qie los católicos traficionalistas, los anteriores a “El Viraje” de 1945, o antes de la derrota del Eje, y los Tradicionalistas Carlistas, sociedalistas, e integristas católicos actuales “antiViraje”, no lo han sido los nacionalsocialistas. Nosotros somos mucho más racistas qie ellos, somos ultrarracistas, linajistas, discípulos y admiradores del Gran Imquisidor de LLerena, el Ilm°. y Rvm°. doctísimo Doctor Fray Juán Escobar del Corro, O.P., amantes del católico Conde De Gobineau, defensores de la Limpieza de Sangre, arianistas, o semejantes: de una u otra clase: pro blancos. Nuestro Idearios y leyes “pragmáticas” racistas, linajistas y europeistas, contra moros judíos y – decía Pío Baroja, cuando había más liberzad – : “y demás ralea[s] “, dejan “en pañales las famosas Leyes de Nürenberg”, por cierto nunca condenadas por ningún Obispo en acto oficial alguno; por supuesto que en las condenas episcopales POSTERIORES, de todo racismo, por parte de obispos en esto enmodernados, está incluida la reprobación de toda norma racista, pero para un católico tradicionalista, sociedalista, o integrista, esas condenas son paparruchas, valen lo que vale la modernidad de las opiniones privadas de esos antitradicionalistas, es decir: ¡Nada!.

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II. Aberraciones sobre la raza. 1. Idolatra la raza. (MBS. 12). 2. Defiende que las razas humanas de tal modo diferentes, que la más humilde de entre ellas está más lejos de la más elevada que de la especie animal más alta.

1. Nadie ha sostenido jamás que una raza sea Dios, ni un dios.

2. Nadie ha adorado a una raza como al Dios o a un dios, que se sepa o en público, o ha dicho que lo hace, es bueno hacerlo, o  se debe hacer. Que toda criatura es divina en cuanto creada o conformada y criada por Dios Inteligente, o sea, es”criatura divina”, es doctrina universal del Magisterio ordinario de la iglesia y dicha expresión entrecomillada es frecuentísima entre los católicos, para designar toda cosa o realidad que no sea Dios mismo. Y … ¡Y!: “¿No llama la Escritura <<dioses>> a quienes escuchan la Pálabra de Dios y la cumplen?”.

3. Nadie ha sostenido que una raza humana sea de menos onticidad que una animal o de brutos, ni que de la raza suprema (suponemos que se piense en la Arionórdica) esté “más cerca (ontológicamente) la de algún bruto, como, por ejemplo una de simios, perros, caballos o toros. Es decir, a nadie se le ha ocurrido pensar que la índole humana (que persiste en la que se considerase la ínfima de las razas humanas) esté más lejos de la índole humana (propia de la que se considere mejor o “más alta) que la índole brútica (de cualquiera de las especies y castas de animales irracionales). Ello iría contra el “Princípio metafísico de Identidad”: un ente concreto es idéntico a sí mísmo; lo que es es lo que es. Lo que es humano no es “simpliciter” infrahumano, y viceversa. Lo que es es idéntico a sí mísmo, Principio sobre el que se basa todo conocimiento intelectual humano, y principio por el que se rige el conocimiento que de cualquier cosa pueda tener un bruto. Principio por lo demás, ontológicamente fundante del Nacionalsocialismo esencial.

Ahora bien, el animal irracional tiene espíritu o alma, doctrina común católica, basada en el Eclesiastés III, 19-21. El Eclediastés dice Ruaj, espíritu, no “Befesch” (alma), y el mismo libro sagrado dice que el polvo volverá a la tierra, y todo Ruaj volverá a  Diós que lo dió (al cuerpo al que dió la vida), cap. XII, vers.7 . Y, por mucho que la naturaleza del hombre sea óntica y psicológicamente superior (salvo tal vez imbéciles, en lo.psicológico empírico, claro está)  a la del animal irracional pero inteligente, afectivo, y sensitivo, el destino del hombre protervo es muy inferior, sumamente peor que el deparado por Dios a cada uno de los espíritus animales irracionales, pues el bruto no se crea deméritos, el hombre, menos Cristo, la Virgen y puede que algún Bienaventurado como San José, sí, y se se grangea, si muere en la obstinación de su pecado mortal, la pena dolorosísima y eterna del infierno, fin imposible al bruto, al que jamás allende la muerte aguarda castigo alguno, por dolo, culpa, ni demérito, y la Bondad infinita de Dios conduce a deducir que al animalito lo hará felíz para siempre con gozo sólo natural, contrariamente a lo  que opina particularmente  Santo Tomás de Aquino (en esta cuestión no esencia de su sistema), que afirma la aniquilación del alma irracional, cuando la Ley de lo corpóreo es que la materia segunda no es aniquilada jamás, sólo se transforma. Si así acaece con lo material, abismalmente inferior a toda substancia inmaterial anímica, y a todo ente espiritual o espíritu inteligente, afectivo y sensitivo, “a fortiori” ha de acaecer con lo inmaterial de por sí superior a todo cuerpo y todos los cuerpos. Sí que estará mejor el espíritu de la mosca, que quizá el tuyo y el mío, y ciertamente mejor que el del ser humano que se haga réprobo. Item más la tesis particular tomista tiene en su contra las divinas afirmaciones que acabo de citar, del Eclesiastés, Sagrada Escritura y primordial “Lugar Teológico” (Cf. Melchor Cano, O.P., “De Locis Theologicis”).

(N. 1. “Errores condenados”, BAC, Doct. Pont., Doc. Pol., pág. 651, nota 19). 3. Que es permitido y honesto todo lo que conduce a conservar el vigor de la raza e inflamar los espíritus con un amor ardiente a la suya propia, como a bien supremo.

“Es permitido y honesto todo lo que conduce a conservar el vigor de la raza.” Distingo: Si por vigor de la raza se entiende cuanto abarca la raza, que es todo el ser humano, pues es configuración de todo el ser humano, concedo. Porque todo cuanto contribuye al bien espiritual integral del hombre, junto a la conservación y vigorización de sus cualidades corporales, siempre que no se haya de exponer, a la muerte, la vida, en cumplimiento del deber, por ejemplo, para con la Patria en guerra, es bueno, por necesidad ontológica. El mal está en lo que se opone al bien integral del sujeto, y  ese bien integral es, por esencia y definición, el ser conforme a la Ley Divina y su parte Ley Natural.          Si en cambio se prescinde de la parte racial mental y se reduce, por tánto,  el concepto de raza a un conjunto de características físicas, y se afirma que la honestidad de todo acto respecto de ella se alcanza meramente si teniendo por fin que las conserve o mejore, en su ser, considerado simplemente corpóreo, e independientemente de todo otro deber o ley moral, es evidente que tal pensamiento ignora el alcance de la ética y reduce, negando su esencia íntegra, la extensión de la Ley Natural. Es como decir que el bien supremo del hombre está es su cuerpo y conservarlo con su raza, y que todo acto humano, que consiga eso, es bueno necesariamente, sin que deba ajustarse a ley alguna. Pero ¿A quién se le ocurriría sostener ese disparate? ¿A Hitler?. Además se dice : …el amor ardiente a la suya como bien supremo. ¿A la suya? ¿A su raza? ¿A cualquiera que ésta sea? ¿Esa raza como bien supremo de su espécimen o sujeto individual, incluso si es raza no aria, alguna judía, o una negra, o “semita” marrón o aceitunada, las tres de pigmento propio del excremento humano común? ¿Qué tiene que ver eso con el Nacionalsocialismo abstracto, ni con ninguno de los nacionalsocialismos dentro de sistemas antropológicos construidos por individuos privados nacionalsocialistas, aunque ostentasen cargos públicos y hablaran desde el ejercicio de los mísmos? ¡NADA! “¡NAAADDAAA!”. Los que se entretuvieron con la formulación de esas tésis, formuladores eclesiásticos de un santo oficio bajo imperio de un Pío XII Secretario de Estado, y personalmente (al menos luego) democristianista, se dovertían con esos estúpidos marabares, “pompas fe jabón”, “ventosidades fétidas mentales” “a modo de salvas para espantar sabandijas”, “cuando se carece de munición”. Suelo entrecomillar palabras y frases, de sentido figurado, o simbólico.

5. La religión está sometida y debe adaptarse a la ley de la raza.

¿Cuál es “la ley de la raza”? No enunciarla se opone a la Lógica e impide la dialéctica. Si ‘la Ley de la Raza”  –  que no conocemos de quien aporta esa denominación de irrevelado significado  –  dictara, por ejemplo: “Los deberes supremos para la raza están en el Decálogo” y “La mejor Religión para el bien de la Raza es la Católica”, ¿Hay algún problema para que sea bueno que “se le someta” (mejor dicho: le sirva) la verdadera religión que el tal racista profesa, y que a esas máximas deba someterse toda religión, o, de lo contrario, toda otra religión, no la católica así concretada en privada y legítima teología, habría de ser falsa, anticatólica y desechable? En el caso de la católica sería someterse a sí mísma, lo cuál hace, porque se obedece, es fiel a sí mísma; y, en este caso, las religiones que no se sometieran a esa Ley, así determinada, de la raza, como la religión abyecta, en sumo grado nauseabunda y degradante, mahometana, y la de la “sinagoga del Demonio”, no son buenas, tomadas en cuanto sistemas e íntegramente (o con todos y cada uno de sus elementos funsamentales o definitorios). Pero, claro está, que seguramente con aquella proposición condenada, se pensaba otra cosa de la llamada “Ley de la raza”. Se trataría de una denominada “ley” presuntamente de órden no religioso, la cuál exigiría, por su arbitraria e ilícitamente aseverada mayor excelencia, la subordinación de la religión católica. El Nacionalsocualismo puede pedir a una religión adaptación, concordancia, o armonía, con su (del NS) ideario político sobre la raza (el cuál es muy sencillo: la o las razas arias son las naturalmente mejores y es bueno y deber apreciar su valía y preservarlas honestamente), pero nunca se ha formulado, en clave nacionalsocialista oficial, que la religión debe dogmáticamente y sin previa declaración dogmática válida católica en dicho sentido, someterse al referido ideario. Al contrario, éste es verdad y, como tal, debe ser acervo de una teología católica acertada. Dicho ideario, católicamente considerado, no sólo no es superior a la religión, ni requiere la subordinación de ésta, sino también es  constatación y conclusión de teología, incluida teología moral, católica. ¿No le basta y le sobra esta tesis de rigurosa verdad, al Nacionalsocialismo? ¡Pues claro que sí, oh turba ledesmista de palurdos nacionalistas sin casta incólume que reverenciar! “No le llegais a los grandes sabios y héroes nacionalsocialistas, ni a la uña del dedo meñique de un.pié”, caterva de ineptos. Mejor hubiérais hecho en inventar cohetes, como el fervoroso y auténtico católico Coronel SS Werner Von Braun, Nacionalsocialista, y raciata de blancos, en Alemania y Norteamérica hizo. Pero claro, ni esos podíais fabricar. Se hizo bien en selpultar vuestra cutre fama, con la gloriosa del racista, progodo, germanófilo, noble III Marqués de Estella, gran pensador, metafísico, político, ensalzador del ario germanoitálico nobiliario Santo Tomás de Aquino y de la Escolástica que os da este varapalo.

Errores sobre el orden social. 1. El hombre no existe sino por el Estado y para el Estado. 2. Todo lo que el hombre posee en derecho se deriva únicamente del Estado.

Considerado el Estado como el aparato de Poder Político, o de lo que Vázquez de Mella llamaba “Soberanía Política”, es dogma de todo nacionalsocialismo que el Estado es, y tiene como razón de ser la de: Instrumento rector al servicio de la Patria. Sinembargo en el lenguaje técnico fascista italiano original y en el nacionalsocialista que lo copia, la palabra ESTADO, frecuentemente significa toda la nación soberana construida u organizada jerárquicamente bajo Régimen político Fascista, o nacionalsocialista, respectivamente. En esta acepción, que los estudiosos “antifascistas”,”antinazis” y “antinazifascistas”( 🙂 , ignoran deliberada y sistemáticamente, es obvio que se pueda por sentido común decir que “nada, ni nadie, fuera del ESTADO”.

3. Erige en principio supremo de derecho el utilitarismo de Estado, olvidando la norma objetiva de la ley natural. (MBS. 35).

Precísamamente la afirmación de la existencia natural de razas arias, de seres humanos naturalmente constituidos, y de deberes y derechos naturales, o sea, derivados de la Naturaleza tal cual es, es esencial y nuclearmente nacionalsocialista. Toda la filosofía y política nacionalsocialista, tanto en las versiones compatibles con el dogma católico o derivadas del Tradicionalismo católico, cuanto las heterodoxas, tienen la finalidad constante de conservar y aumentar el conocimiento de la Naturaleza y sus leyes, también las éticas que ésta exige para su armonía y plenitud. Objetivo de todo nacionalsocialismo es conocer la Naturaleza, su Ley o leyes, y obedecerla, reteniendo que entre las bondades naturales están las razas arias, superiores, en perfección ontológica accidental y cualitativa, a las no arias.    Así que la tesis errónea que comento está bien condenada, pero no tiene nada que ver con ningún nacionalsocialismo.

IV. Combate violentamente la religión. 1. Propaga un 3 cristianismo opuesto a la fe y a la Iglesia. (MBS. 40).

Sin comentarios. Combatir ¿Qué? Y ¿Qués de qué?

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2. Ataca la fidelidad a la Iglesia como antagónica con la fidelidad al Estado.

El Nacionalsocialismo oficial, con un Concordato con la Santa Sede, con un Vicariato Castrense, con apellanes Castrenses Oficiales de la Wehrmacht, con Santas Misas de campaña, Exequias, casamientos matrimoniales católicos, Ceremonias con participación de mandos, oficialidad y tropa.; con mandos políticos católicos (Hess, el propio Hitler nunca se dió de baja en el censo católico), mandos militares católicos (tsmbién en las Waffen SS, p.ej. el a la sazón Coronel y finalmente general León Degrelle, q.e.p.d.), millones de militantes y admiradores católicos  etc., con la mayoría del Clero tradicional católico, que así era casi todo el Clero mundial,  gozaba de libertad y de todos los derechos, mientras no consumara actos enemigos ilegítiimos  contra la Autoridad Temporal legítima.  Obviamente, en la tesis que replico no se habla del Nacionalsocualismo esencial, sí de la opinión de algunos, por ejemplo de la escuela del oriundo judío Alfred Rosenberg.

(MBS. 43). 3. Impone un sistema de educación obligatorio en contra de los padres y de la Iglesia. (MBS. 37-8).

Defínase ese sistema, expóngase todas sus partes, y luego júzguese tanto del sistema como tal, cuanto de sus elementos desglosados. Entonces después hablamos.

4. Intenta separar a los católicos violenta e inhumanamente de su fidelidad a la Iglesia. (MBS. 22).

Sin comentarios. Pruébese, de lo contrsrio “in dubio pro reo.

Pío XII afirma que el nacionalsocialismo ha sido un espectro satánico. (Pío XII, 2-VII-1945, BAC. Doct. Pont., Doc. Pol., pág. 888, núm. 9).

¿”Ex Cathedra”? Nooooo .Pío XII, Eugenio Pacelli, el que con su política inicia el principio de la decadencia, el preámbulo cómplice  de la “Era de Aquarius” en el aparato externo de la Iglesia, el redactor manipulador del texto material de la Encíclica “Mit brennender Sorge” dado a firmar a su predecesor aturdido y postrado por la enfermedad y avanzada edad; el democristiano inductor y mecenas del  Padre  Giuliani preficando por doquier en Italia para el triunfo de la DCI; el del sospechosamente masón Secretario de Estado Bea, el de la ocurrencia de quitar la vulgata de los salmos del Oficio Divino, y poner nueva traducción, no ciceroniana ni cesárea precisamente; el Papa que en 1954 hace la primera reforma litúrgica quitando Octavas y menoscabando el Rito Tridentino o de San Pío V. Si no lo dice “ex cathedra”, que o demuestre lo que dice, o se calle.

PROSECUCIÓN DENSA Y MUY IMPIRTANTE DEL ESTUDIO Y CRÍTICA DEL ASUNTO DE LA EXISTENCIA DE NACIONALSOCIALISMO CATOLICOS : https://ricardodepereablog.wordpress.com/2019/10/21/anexo-documental-a-mi-apologia-doctrinal-del-sr-don-pedro-varela-y-geiss-tomado-de-un-apendice-a-un-articulo-mio-en-otro-de-mis-blogs/

LA COMISION DEL SANTO OFICIO ROMANO PONTIFICIO ENCARGADA POR DU SANTIDAD PIO XI DE EXAMINAR LAS DOCTRINAS NACIONALSOCIALISTAS PSETICULARES ANTICATOLICAS PRIVADAS, O DE CUALQUIER INDOLE, Y EN ESPECIAL DEL EXAMEN  DEL “Mein Kampf” DE SU EXCELENCIA EL CANCILLER DEL III REICH ADOLF HITLER, PARA TAMBIEN PRESENTAR INFORMES, LOS DISTINTOS CONSULTORES, DE SI HALLASEN ERRORES CONTRARIOS A LA FE CATÓLICA Y POR TANTO CONDENABLES POR SU SANTIDAD COMO PASTOR SUPREMO DE LA SANTA IGLESIA DE CRISTO NUESTRO DIOS Y SEÑOR, O POR EL SANTO OFICIO ROMANO Y UNIVERSAL:

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(ISBN: 978-3-406-57742-0. Unverkäufliche Leseprobe. © Verlag C.H.Beck oHG, München. Hubert Wolf. Papst & Teufel.
Wolf, Hubert: Papst und Teufel. Die Archive des Vatikan und das Dritte Reich, München: C. H. Beck, 2. Aufl. 2009 (2012 Paperback-Ausgabe), 360 S., ISBN 978-3-406-57742-0, 14,95 Euro.

Italienische Ausgabe: Il papa e il diavolo. Il Vaticano e il Terzo Reich, Rome: Donzelli 2008.
Französische Ausgabe: Le pape et le diable. Pie XII, le Vatican et Hitler: les révélations des archives, Paris: CNRS-Éditions 2009.
Katalanische Ausgabe: El Papa i el diable. El Vaticà i el Tercer Reich, Lleida: Pagès editors 2009.
Englische Ausgabe: Pope and Devil. The Vatican’s Archive and the Third Reich, Cambridge (MA): Harvard University Press 2010.
Ungarische Ausgabe: A Pápa és az Ördög. A Vatikáni levéltárak és a Harmadik Birodalom, Budapest: Szent István Társulat 2010.)

La verdad es que se queda uno pasmado ante el cúmulo de disparates de los informes de los consultores deputados  que intervinieron, a excepción de SER. Mons. Dr. Alois Hudal, que se quedó tan perplejo como yo, y se opuso con determinación y triunfo a aquellos “pseudoinformes” plagados de atribuciones falsas al Mein Kampf, y condenando tesis de un nacionalsocialismo de pura fantasía en la mente de los consultores ofuscados. Alguno proponía poner en el Indice el Mein Kampf, en pleno apogeo del Führer, con casi la totalidad de los católicos alemanes profundamente adepta al ideario, régimen político y jefatura nacionalsocialistas germánicos, con la natural oposición y crítica a los abusos de los funcionarios anticatólicos. Menos mal que aquellos sumos ineptos fueron vencidos por la divina Providencia, de modo que no sólo entonces, sino jamás, ni durante toda esta “Era antinazi”, de hegemonía de los demócratismos judeomasónicos, y con Papas “tan pronazis” como Pío XII, Juán XXIII, Pablo VI, los dos Juán Pablos (el segundo muy fastidiado por la ocupación nacionalsocialista alemana de la mitad de su suelo patrio y pueblo), y “El Papa Francisco”, han obtenido el sancionamento pontificio, ni, por tanto, tienen carácter magisterial eclesiástico alguno. ¡Por algo será! ¿No?. Probablemente nunca como entonces el Santo Oficio recibió de Consultores suyos, “informes” tan máxima, osada, irracional, rabiosa y gravemente disparatados.

C Æ SS A R . 🙂

Acerca de ricardodeperea

Nacido en la Urbe hispalense, en el segundo piso de la casa nº 8 (después 18) de calle Redes, el 21 de Septiembre de 1957. Primogénito del Señor Don Ricardo María de la Salud, José Antonio, Isidoro del Sagrado Corazón de Jesús y de la Santísima Trinidad, de Perea y López, Iglesias, Rodríguez, Roldán, Gómez, Carrasco, de Montes, tenor dramático de ópera (que estuvo a punto de hacer la carrera en Milán. Se la pagaba Giacomo Lauri Volpi, pero tras tantos años en la guerra y el larguísimo servicio militar tras ella, en el Servicio de Transmisiones del Ejército del Aire en Barcelona, su Madre, mi Abuela, amantidima, no resistía tenerlo más tiempo ausente. Era el menor de tres: con hermano y hermana, ambos solteros), y pintor artístico; e hijo primogénito de la Señora Doña Josefina, también de nombre Armonía, de apellidos González y Valdayo, Pinto, Carrasco, modista y sastre ( para hombre y mujer) completado el aprendizaje del oficio, siendo aún niña, mas principalmente pintora artística de muy temprana (desde su primera adolescencia o a antes) y entusiata vocación. La infortunada mujer dedicóse tan abnegadamente a su familia y hogar, que poco pudo pintar, pero el Arte, el retrato de seres humanos, el dibujo y pintura artísticos realistas y clásicos fueron su ardiente pasión hasta la muerte, que la sorprendió delante de un óleo de su Santo favorito, San Antonio de Padua, pintura de Escuela barroca sevillana, y al lado de una copia, hecha por mi amado padre, de la Piedad de Crespi. Habiéndose encomendado diariamente a nuestro Dios y Señor Jesucristo durante meses, con su creada jaculatoria de "¡Ay mi Cristo, no me abandones", y con un Crucifijo al alcance de su vista, colocado, por su voluntad, constantemenre delante de su lecho, fué recogido su espíritu por Nuestro Dios y Señor, en el tiempo litúrgico de San José, su Patrón, al que veneraba muy especialmente. Sabía bailar sevillanas muy bien, de voz potente y sonora, verbo elocuente, simpatía arrebatadora y enérgico temperamento, muy contrario a las bromas. De modista sólo aceptó hacer trajes para la Nobleza. Su amadísimo y amantísimo primogénito, a quien ha dejado en un mar de lágrimas, fue seminarista en Roma, de la Archidiócesis de Sevilla desde 1977-1982, por credenciales canónicas de Su Eminencia Rvmª. Mons. Dr. Don José María Bueno y Monreal, a la sazón Cardenal, Obispo Residencial Arzobispo Hispalense, de porte señorial, pero favorecedor de herejes. Conmigo hizo excepción varios 5 años. Alumno de la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino en Roma, 1977-1982, 1984, por encomienda del mismo Cardenal Arzobispo. Bachiller en Sagrada Teología por dicha Universidad (Magna cum Laude), donde hizo todos los cursos de Licenciatura y Doctorado en Filosofía (Summa cum Laude), y parte del ciclo de licenciatura en Derecho Canónico (incluido Derecho Penal Eclesiástico) (S. cum laude). Ordenado de Menores por el Obispo Diocesano de Siena, con dimisorias del Obispo Diocesano Conquense, Su Exciª.Rvmª. Mons. Dr. en Sagrada Teología, Don José Guerra y Campos. Incardinado en la Diócesis de Cuenca (España) en cuanto ordenado "in sacris", Diácono, por este verdaderamente excelentísimo y reverendísimo Prelado, de feliz Memoria, el 20 de Marzo de 1982. Delegado para España, de S.E.R. Mons. Pavol Hnilica,S.J., como Superior General de la Obra Pía "Pro Fratribus". Ordenado Presbítero, por dimisorias del mismo sapientísimo, piadoso e insigne Doctor y Obispo católico Diocesano conquense, el 8 de Enero de 1984 en la Catedral de Jerez de la Frontera (Cádiz), por Su Exciª. Rvmª. Mons. D. Rafael Bellido y Caro, hombre rústico y autoritario. Capellán Castrense del Ejército del Aire, por Oposición ganada, asimilado a Teniente, y nº 1 de su promoción, en 1985. Fue alumno militarizado en todo, en la Academia General del Aire de San Javier (Murcia), de la XVIII° Promoción de Oficiales de Ejército del Aire. Destinado al Ala nº 35 de Getafe, y después a la 37 de Villanubla (Valladolid). Luego de un año le fue impuesta la baja del Cuerpo, pero no del Ejército del Aire, como también recibió la misma baja el nº 3 de la promoción, el Rvd°. Padre Don Teófilo, Fraile, baja a causa de nepotismo político y encubiertas intrigas políticas pesoistas [ocupó pués, así, la primera plaza el nº 2, hijo de un General farmacéutico del Ejército de Tierra, y primo del entonces presidente de la Junta de Andalucía, un Rodríguez de la Borbolla] en connivencia con el pesoista Vicario Gral. Castrense, Mons. Estepa Llaurens, hijo de un expresidiario marxista, muerto a tiros, en plena calle, por un falangista, delante de dicho hijo, según contaba el finalmente Coronel del Cuerpo Castrense del Ejército de Tierra, Rvdo.Padre Lic. Blanco Yenes, penado una vez y así postergado por dicho obispo, futuro cardenal con residencia en Roma, muerto a los 93 años de edad, hombre malvado y mezquino, Prefecto, durante un tiempo, de la Congregación para el Clero. Al Padre Blanco, según contó al Padre de Perea, Estepa lo penó achacándole un romance carnal con la esposa del Capitán General de la Segunda Región Militar de España. El Presbítero que esto redacta fue luego adscrito al Mando Aéreo de Combate de Torrejón de Ardoz. Párroco Personal de la Misión Católica Española en Suiza, de Frauenfeld, Pfin, Weinfelden, Schafhausen, ... , y substituto permanente en Stein am Rhein (Alemania) . Provisor Parroquial de Flims y Trin (cantón Grisones), en 1989-90; Provisor Parroquial, con todas las facultades y jurisdicción de Párroco (substituto temporal del titular, Pfarrer Magobeko) en Dachau Mittendorf y Günding (Baviera), etc.. Diplomado en alemán por el Goethe Institut de Madrid y el de Bonn (mientras se hospedaba en la Volkshochschule Kreuzberg de esa ciudad renana, natal del insuperable Beethoven, cuya casa visitó con profundo deleite) . Escolástico e investigador privado en Humanidades, defensor crítico del Magisterio Solemne Tradicional de la Iglesia Católica y fundamentalmente tomista, escribe con libertad de pensamiento e indagación, cultivador ardiente de la dialéctica, mayéutica de la Ciencia. Su lema científico y religioso es el de San Agustín: "In fide unitas, in dubiis libertas et in omnibus Charitas". Ora en Ontología, ora en Filosofía del Derecho y en Derecho Político admira principalmente a los siguientes Grandes: Alejandro Magno (más que un libro: un modelo para Tratados) discípulo de Aristóteles que es el primer filósofo absoluto y a la vez el más grande científico universal habido en la Humanidad, es el mayor Maestro del Sacerdote en cuestión; Aristóteles, denominado por los Escolásticos, justamente: "El Filósofo", que lo es por antonomasia; siguen Platón, San Isidoro de Sevilla, Santo Tomás de Aquino (O.P.), San Juán de Santo Tomás, Billuart, más sún los Supremos colosalísimos Teólogos Carmelitas conocidos como "Los Salmanticenses", los dominicos Fray Domingo Báñez, el Ferrariense, Fray Domingo de Soto, Goudin, Vitoria, muy especialmente Fray Norberto del Prado y el inconmensurable Fray Santiago Ramírez, O.P. , los Eminentísimos, sapientísimos y Reverendísimos Cardenales dominicos Tommaso De Vio (de sobrenombre "Cayetano"), Zigliara, y González (Arzobispo de Toledo, Primado de España, y luego Arzobispo de la, entonces más extensa, Archidiócesis hispalense) ; además su profundamente admirado Fray Cornelio Fabro, el M.Rvd°. Padre Doctor Don Jaime Balmes y Urpiá; Fray Magín Ferrer, los Ilustrísimos y distinguidísimos Señores Don Ramón Nocedal y Romea, Don Juán Vázquez de Mella, Don Enrique Gil Robles, Victor Pradera, Aparisi y Guijarro, el Excelentísimo Señor Marqués de Valdegamas Donoso Cortés, Los Condes De Maistre y De Gobineau, el R.P. Taparelli D'Azeglio, S.J.; S.E. el General León Degrelle, Coronel de las Waffen SS Wallonien, Fundador del Movimiento católico "Rex", el Waffen SS de la Div. Charlemagne Catedrático Jacques de Mahieu, el Excm°. Señor Catedrático Don Julio Martínez de Santa-Olalla, el Excelentísimo e Ilustrísimo Señor Catedrático y Académico de numero de la Real Cademia Nacional de Medicina Dr. D. Antonio José Vallejo Nágera y Lobón, los Dres. López Ibor, Sarró y Bañuelos, etc.. También discípulo del Almirante y Excmº. Sr. Don Luis Carrero Blanco, Capitán General de la Real Armada (notable pensador antimasónico, "mártir" de la conspiración de clérigos modernistas, y afines, subversivos, de la judeoleninista ETA, y de la CIA del judío sionista perverso Henri Kissinger); S.E. el Sr. Secretario Político de S.M. Don Sixto (Don Rafael Grambra y Ciudad, autor de, entre otros libros: "Qué es el Carlismo", y "Curso de Filosofía Elemental", libro de texto para el 6° Curso de Bachillerato, durante el Caudillaje), los Catedráticos Don Elías de Tejada y Spínola (con reservas) y el Doctor Usía Don Miguel Ayuso, entre otros grandes pensadores del "Clasicismo Natural" y "Tradicionalismo Católico"; Paracelso, el Barón de Evola, Hans F.K. Günther, Gottfried Feder, Walter Gross, el grandioso y maravillosa fabulosa fuente de grandes y geniales inspiraciones Friedrich Nietsche, entre otros formidables pensadores; etc. . En Derecho Canónico admira especialmente al Consejero de la Suprema de la Santa Inquisición española, el M.R.P. Dr. Don Manuel González Téllez, así como al excelso Fray Juán Escobar del Corro, O.P., Inquisidor de Llerena; Por supuesto que no se trata de ser pedisecuo de todos y cada uno de ellos, no unánimes en un solo pensamiento ("...in dubiis libertas"). Se distancia intelectual, voluntaria, sentimental y anímicamente de todo aquel demagogo, se presente hipócriamente como "antipopulista" siendo "populista", o lo haga como antifascista, "centrista", moderado, equilibrado, progresista, moderno, creador y garante de prosperidad, o como lo que le dé la gana, el cuál - sometiéndose a la mentira sectaria, propagandística y tiránica, inspirada en cualquiera de las "Revoluciones" de espíritu judío (: la puritana cronwelliana (1648,) la judeomasónica washingtoniana (1775), la judeomasónica perpetrada en y contra la Iglesia Católica y Francia en 1789, y las enjudiadas leninista y anarquista) - ataque sectariamente o vilipendie a Tradicionalistas, franquistas, Falangistas, Fascistas, Nacionalsocialistas honestos, Rexistas, etc., o se posicione nuclearmente, a menudo con la mayor vileza inmisericorde, y a veces sacrílega, contra mis Camaradas clasicistas, ora supervivientes a la Gran Guerra Mundial y Cruzada Universal (1914-18 [1936-39 en España] y 1939-46), ora Caídos en combate o a resultas. Se sabe y siente parte de la camaradería histórica y básica común con los tradicionalismos europeistas vanguardistas de inspiración cristiana (al menos parcial), y con sus sujetos, aliados de armas contra la Revolución (jacobina, socialista, comunista, anarquista). También acepta el frente común con nietschanos y protestantes tolerantes, del siglo XX y XXI, en cuanto camaradas "de las mismas trincheras de la Gran Guerra", que continuamos sólo con las armas espirituales.
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