” NUEVA CORONA DE ESPINAS, Y ESPADA DE FUEGO”. PARTES DE GUERRA DEL RVDº. PADRE CANIN DE SANTO DOMINGO, PARTE VI. INFORMACION PARCIAL SOBRE EL NULO DECRETO ULTIMO DE LA CONGREGACION PARA LA DOCTRINA DE LA FE EN EL CASO DE DICHO SACERDOTE CATOLICO.

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INTRODUCCION

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En varias ocasiones me he planteado si publicar los dos últimos decretos nulos que contra mí ha emitido Müller (traducido: Molino),  Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, sin embargo, y a pesar de que el documento definitivo no ratifica los anteriores verdaderamente pestilentes, la existencia de botarates como uno que se apoda Pinchuno y otros motes, me disuade de hacerlo. Basta que se sepa que un cardenal Prefecto del Dicasterio más importante del Vaticano y alguno de sus subalternos han dicho algo deshonroso contra mí, aunque no lo ratifiquen finalmente, para que los asquerosos murmuradores y calumniadores, numerosos como las arenas del mar, hallen en las acusaciones de dichos prelados un apoyo para dar credibilidad o una cierta autoridad a las falsedades que están deseando sean creidas como verdad, y divulgadas. Siempre quedará la sospecha ingenua en el vulgo, “Cuando el río suena, agua lleva”.

Por ello me limito a poner un ejemplo de maledicencia contra quien me bato no de igual a igual sino cual Caballero arrasador de baja plebe maligna. No es simple corrección fraterna, sino diatriba, guerra dialéctica, lucha como pugilística, en que no sólo busco demostrar la verdad de mis tesis, sino también abatir dialécticamente al adversario y aniquilar toda posibilidad de que se vea honrosas la persona del enemigo y sus asertos. No es un certamen deportivo, ni académico, sino una pugna de ataques plenos. No hay contrincantes, sino enemigos; no se persigue sencillamente convencer al opositor, sino vencerlo, y aniquilar toda brizna de fuerza discursiva que le quede. Este es un blog de Guerra, en honor de Monseñor Guerra, no un portal de catequesis, ni de mera metafísica, ni de pastoral melíflua de la denominada, por algunos, “Nueva Evangelización”. Reporto algunos comentarios hechos en mi artículo de presentación de mi persona. En https://ricardodeperea.wordpress.com/2015/09/30/presentacion-del-autor/ se hallan más comentarios míos, de teología sacramentaria, sobre la mal presunta “cruzada contra la pederastia” por parte del Vaticano, y contra la atribución que se me hace de “nazi” según el concepto de un “antinacionalsocialista” y “antinazi”. En la siguiente disputa se hallan noticias sobre el último decreto nulo susodicho. Por cierto, que lejos de que la razón para no reproducir la literalidad de dichos documentos curiales sea la de que se me impute crímenes concretos vergonzosos, el motivo de su por lo menos provisional no divulgación es precisamente que no se concreta en modo alguno crímenes, no se alude a ninguno tipificado en la ley canónica, no se hace mención de acto concreto alguno, ni de lugar, tiempo, identidad de víctimas, número de las mísmas, ni si hay alguna víctima fuera del propio inválidamente condenado. Ello, si cabe, es peor que si se alegase hechos concretos, o con remisión al derecho penal tipificante, pues afirmar crímenes genéricos, o en general, da pábulo a que la fantasía de malvados e ingenuos imagine toda suerte de actos concretos criminales, y me los endose a placer.

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Discusión en algunos Comentarios a “Perfil de Ricardo de Perea y González, …”  :

  1. pinchuno dijo:

    Tú eres ya plebeyo, puesto que, como afirmas, clérigo no eres, bobo. TOMA

    • Tienes que ser torpe, pero muy torpe, para creer y decir que afirmo que clérigo no soy, so pinchuno, pues afirmo todo lo contrario, es decir, que soy clérigo, y por tal causa no plebeyo. Además firmo (con los dos cojines que no tienes para dar la cara), diciéndome expresamente clérigo. A diferencia de en tu mundo de ethos subhumano y antihumano antimoral y antijuridico, en la Moral Fundamental católica y su Derecho Divino necesariamente perenne toda ley (incluidos decretos y ordenes) contraria a Derecho cano’nico salvaguarda o contenedor de un precepto de Derecho Natural, o de Derecho Divino, es nula en virtud del mismo Derecho, o sea, nula “ipso jure”, y, por tanto y necesariamente no surte efecto jurídico alguno. La ley injusta no es auténtica ley y no obliga moralmente a su cumplimiento.La obligación ética de sumisión a sus efectos, o el deber de soportarla y ajustarse a determinadas exigencias de la mi’sma no pueden provenir, en ningún caso, de un presunto carácter de Ley auténtica de que dicha leyDeSo’loNombre carece, sino de otros motivos objetivos que impongan la mera sumisión material, para contribuir mejor al bien.
      Ningún pretendido decreto penal meramente eclesiástico es válido ni jurídicamente efectivo, si ha sido emitido habiendo eludido el cumplimiento de la Ley Canónica y la existencia de la actuación procesal esencial ordenada por la superior Autoridad Eclesiástica.
      Repito, repito: soy clérigo.
      ¿Quién es el bobo?

  2. Pinchuno dijo:

    jajajajaja….que embustero tan patético….no solo eres oficialmente plebeyo, es que no eres oficialmente clérigo, pues los clérigos no son designados por ti, sino por la autoridad que compete, la cual te ha removido por tus crímenes (bien hecho).
    No eres clérigo según los que nombran a clérigos, pues tú opinión no tiene relevancia; de modo que aunque no te guste, no eres clérigo y tienes prohibido decir misa. Dios a través de sus representantes legítimos, lo han hecho así, y la providencia ha hecho qwue por fin nos libremos de un nazi y un corrupto como tú. ¡¡¡Gracias Dios mío por tanta generosidad!!!

    • Mientes, pero más por estupidez que por maldad. Lo que menos importa es lo que tú, un donnadie inge’nuo y sectario te crees y dices. No tiene valor alguno.
      Los clérigos no son “nombrados” por nadie, es el estado sacramentario de consagrado que se adquiere inmediatamente en la Consagración sacramental del Sacramento del Orden en Ordenación sacerdotal legítima, y es metafisicopromeramente de Derecho Divino, secundaria y dependientemente lo es también de Derecho Canónico. Es Dios, Cristo mismo, y no la Autoridad Eclesiástica, ni siquiera el Obispo que administra el Sacramento, es quien Ordena o imprime el carácter sacerdotal, ni consagra él, sino Cristo mismo en persona, pues el oficiante opera no de sí, sino “in persona Christi”, y es e’sta la doctrina oficial de la Iglesia.
      A mi no me ha removido nadie de mi estado clerical. La Autoridad competente no remueve, dimite, y sólo si cumplidos los requisitos que para la validez de la dimisión establece ella misma. Ésta, en mi caso, no ha afirmado el cumplimiento de los mismos, y tu no eres nadie para afirmarlo en lugar de aquellos a quienes compete.
      Una dimisión no ejecutada no existe, y la Autoridad curial Pontificia competente afirma que no ordena ni realiza ejecución de pena alguna contra mi, incluida la dimisión decretada pero sin efecto, según ha determinado y declarado solemnemente dicha Autoridad, no yo, que me limito, en este punto, a manifestar lo que ella ha “decretado”.
      Ello dicho sin detrimento de que la Ley injusta no es válida, no es ley, no surte efectos jurídicos auténticos. Una ley no es justa, o injusta, porque lo determine o declare una Autoridad, sino porque se ajuste, o no, respectivamente a la Ley Divina, incluida la Ley Natural. Contra ésta no hay criterio de autoridad, ni gobernantes, ni potestad alguna, pues cualquiera ( sea Papa, magistrado, grande, o mendigo, clérigo, o laico, etc. ) que actúe contra la verdad y contra la Ley, actúa inva’lidamente, nulamente, “contra jus”.
      Así pues, y según decreto último (nulo “ipso jure”) del dicasterio competente, ni estoy dimitido, porque no hay ejecución o aplicación práctica de dimisión, ni tengo prohibido celebrar.
      Por cierto, he celebrado abierta y públicamente, sin reproche por parte del Ordinario del Lugar, ni desde ninguna otra instancia.
      Ríe cuanto gustes, rústico del peor vulgo.
      En cuanto a los crímenes que tan alegremente me atribuyes, dime, si puedes – que no podrás – qué crimenes concretos serían esos, porque la Congregación, en su último decreto (de mero nombre e injusto) no me ha expuesto NINGUNO.
      Muy bien elegido tu mote de pinchuno.
      Que la Providencia te haga probo, y que nos conceda te extirpen los órganos de cuya magnitud careces.

  3. Pinchunodijo:

    Tu voz ya no es la voz del Magisterio de la Iglesia Santa; has sido apartado del Magisterio…¡¡Gran alivio!! Las demás palabras tuyas son paja….Adiós plebeyo

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    • El Magisterio tiene sus propias voces, la de los Romanos Pontifices que lo ejercen, solos o con los Concilios, sinodos, etc. .
      La Iglesia Santa puede ser conocida y expresada por pecadores, y de hecho casi todos los oráculos magisteriales no son santos. Por lo demás es voz del Magisterio la de cualquiera que lo exprese, sea que tenga potestad para ello, sea que no.
      No he sido apartado de Magisterio alguno, porque el Magisterio al que me refería , como cuerpo doctrinal oficial de la Iglesia, el cuál, en su parte no dogmática, puede errar, es el del Papa, y todo aquél, que exprese el contenido de dicha doctrina, está unido a él doctrinalmente. Estaria separado de él disciplinarmente quien tuviera prohibido expresarlo, algo semejante a lo acontecido en el caso de un “teólogo de la liberación”, a quien el entonces Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Card. Ratzinger, prohibió escribir de teología.
      A mi nadie me ha prohibido ni escribir, ni hablar, ni predicar, de asuntos magisteriales, de la Fe católica, de teología, ni de materia alguna. Al Magisterio estoy inmediata y legítimamente unido, a condición de que respete las leyes auténticas.
      Eres tan ignorante y osado, que tu ceguera espiritual, causada por obtusidad mental y odio puramente visceral, amparado en la cobardía del anonimato bajo el que te creces en tus vanidades, hace que lo que enseñas sea sencilla y claramente ajeno a la doctrina catolica y a la Disciplina Eclesiástica.
      Es propio de necios irremisibles anteponer, como tu’, y “a priori”, el título de un Magisterio parcialmente falible y que tergiversas, a todo aserto, incluso al doctrinalmente magisterial que eres incapaz de reconocer si no lleva la etiqueta que lo revele, menos aún someter a crítica racional en lo que él pueda contener de errores, y que está abierto al análisis racional de cualquiera, sea o no cristiano.
      La verdad no necesita intrínsecamente el criterio de autoridad, para manifestarse con su propia absoluta intrínseca autoridad superior a toda otra, pues toda otra le es externa, salvo la mismisima persona de Dios y el dogma proclamado por la del Papa sólo “ex Cathedra”.
      Como Sacerdote eterno, así según el dogma católico que en esto te hace rabiar, he recibido el Orden Sagrado imprimi’dome directa o inmediatamente de Dios, de Cristo Cabeza del Cuerpo Místico de la Iglesia.No lo he recibido de las demás partes de la Iglesia, incluido el Vicario de Cristo en la Iglesia viadora. Por ese mismo Orden Sagrado y que permanece sagrado por necesidad metafísica esencial, he recibido del Mismo Dios, e igualmente de inmediato, de la estricta Cabeza, Cristo, una misión sacramental que nadie puede suspender, ni cancelar, ni impedir, en este mundo, la cua’l pienso cumplir con su exigencia espiritual, mística y asce’tica, con la Gracia que Dios me otorgue.
      Mientras no sea efectiva pena suficiente y válida contra mi estado jurídico clerical, sigo siendo Ministro de la Iglesia, y Ministro Público de Ella en las funciones en que como Sacerdote sean oficiales de dicho Sagrado Ministerio. No tengo “tarea” encomendada, ni “oficio canónico”, propiamente dicho, pero conservo mi habitual Sagrado Ministerio y no pesa sobre mí suspensión “a divinis” “in actu”. Tampoco se me ha aplicado siquiera una pena que yo considere puramente nominal por inválida o “contra jus”.
      No me sorprendería que el Yanguas y sus secuaces de ultrajes contra el divino Nombre de la Santísima Eucaristía, contra el Sacerdocio y contra persona sagrada, te mintiesen. De una actitud sacrilega y ura’nica contra su súbdito clérigo y Sacerdote cato’lico puede esperarse cualquier gran ataque y traición a la verdad. Tu serías como una lenteja en su potaje de confusión inducida, o como un garbanzo del guiso que devoran. Lamentari’a que así hubiese sido.
      Plebeyo lo serás tú, y más : gente baja linguaz, paria confundido y anónimo por cobardía e indecencia.
      R.d.P. y G., Pbr°., Clérigo c., A.M.D.G.

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  4. Pinchuno dijo:

    Has sido dimitido del estado clerical, ya no eres clérigo. Todo lo demás escrito por tí, plagado de reservas mentales, es verborrea. Tu nazismo te delata.

    • Sigues obstinado en tu engaño, pero tu estu’pida obstinacio’n no lo convierte en la verdad que niega.
      Dime, si puedes – que no podra’s – que’ decreto hay de ejecucio’n de alguna pena cano’nica contra mi. Ci’tame el preceptivo decreto de ejecucio’n penal, nu’mero de protocolo, fecha, persona fi’sica que lo haya firmado, y texto de la aplicacio’n de la pena.
      Si te limitas a creer lo que te digan embusteros sacri’legos que ocupan ufanos, cargos eclesia’sticos de los que seri’a bueno que fuesen removidos, continuara’s en tu perfidia y error con el que li’mpiome el ojal de retaguardia.

  5. Portavoz del foro [alias pinchuno] dijo:

    No hablo de “pena”….:
    has sido dimitido del estado clerical oficialmente, por decreto episcopal, ratificado por la Santa Sede (reconocido por ti, Oh, imbecil ), y eso sí que te hace rabiar (no a nosotros, te lo aseguro que nos encontramos muy lúcidos tratando este y otros temas relacionados con el abuso de los sacerdotes corruptos como tú) por eso optas por lo típico y vulgar: deslegitimar a tus superiores diciendo que no hacen las cosas legalmente y bla, bla, bla…. y por tanto, “no es legal lo que hacen…” Tus pueriles reservas mentales revestidas de pomposidad artificial, dan náuseas, y más partiendo de álguién que se las da de filósofo y docto, cuando en verdad lo que hace es echar espuma por la boca disfrutando con insultos elaborados con el mismo cieno que vomita. Tus tretas hablando de “pena”, te delatan; no sólamente ridículo, sino miserable son tus insultos hacia los clérigos que son tus superiores; han hecho muy bien en hacer una limpia con escorias infiltradas como tú, y no se puede ser más corrupto con los documentos que tú…das pena….Lo que pasa es que te han pillado, y te han desenmascarado como a tantos otros, de su vida hipócrita, parasitaria y engreída de falso sacerdocio, viviendo del cuento…Vete por ahí a engañar a otros: a a la Santa Iglesia ya no la engañas invocando “derechos” y bla, bla, bla, y más con tus tretas baratas y con tus insoportables arrullos. Vamos: ¿que te creías que estudiando Derecho canónico te ibas a cubrir tus espaldas para poder blindar mejor tu vida corrupta, y que nadie pudiera pillarte nunca y encausarte? pues no hijo, no. A todo cerdo le llega su San Martín (bendito sea San Martín) porque los superiores también pueden hacer dimitir de su estado clerical a un corrupto, basta con que las pruebas que tengan sean lo suficientemente graves y sólidas como para convencerlos de que lo hagan, y con eso su conciencia de católicos está limpia, y tú sigue si quieres vociferando sandeces, porque incluso tú reconoces que “se pueden tomar decisiones graves sin oír a la otra parte”, basta con tener la certidumbre total de las pruebas.

    Y ahora despotrica todo lo que quieras con tus arrullos:
    has sido dimitido de tu estado clerical oficialmente por decreto episcopal, ratificado por la Congregación (feliz día) tal como reconoces en tus escritos que rezuman irreverencia y odio por todas partes, y esto ha sido hecho por estamentos que están por encima de ti por voluntad de Dios, y si no lo aceptas con mansedumbre, protesta, y si no se admiten tus protestas, has sido dimitido de tu estado clerical por decreto episcopal definitivamente.

    Y si esto no te gusta, funda tú otra iglesia a tu antojo tipo más papista que el Papa, o vete con esos tontitos que se creen más católicos y fieles a Cristo que nadie porque se ponen unas casullas del siglo XVI con pedrería…eso es lo que te va…a lo mejor así se aplaca un poco tu odio contra la santa obediencia, contra las decisiones de la Santa Sede y su Papa Francisco, y pasas el resto de tus días más ufano….”Al que tiene, se le dará y abundará, pero al que no tiene, aun lo que cree tener, se le quitará”.

    Sigue tú solito creyendo que eres “clérigo”….eso ya importa muy poco, sobre todo para la Congregación de la Santa Sede que dice justo lo contrario.

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    • Zapatero a tus zapatos.
      Eres estupido por naturaleza, por la maldad de tus acusaciones vacías de conocimiento, y por tu osadía de hacer graves juicios que exceden tu capacidad.
      Veamos quién es el imbécil, ¡Oh necio temerario, burdo y ridículo!: Dices que no hablas de pena. ¡La dimisión del estado jurídico clerical, es máximamente PENA, es pena canónica vindicativa expiatoria perpetua, ES EN SI Y DE POR SI PENA! como lo es la muerte impuesta a una persona por haber hecho ésta algo, como lo es la horca o la decapitación de alguien, impuesta por una jefatura o autoridad. Además es la más grave para el clérigo; así luce tu osada necedad. Por supuesto que hablas de pena, sin tú saberlo, porque es estúpido y de estúpido y temerario ignorante no saber de qué se habla, y no obstante sentenciar con ínfulas de inquisidor teatral.
      No se trata de un decreto episcopal confirmado por la Santa Sede lo que final y actualmente, según ella, tendria vigencia. El decreto emitido por el Obispo Diocesano conquense no es sólo un decreto episcopal “simpliciter”, sino también pontificio, pues el obispo actuó no como Ordinario sin más, sino en parte cual delegado del competente dicasterio romano, y tal decreto no está confirmado (ni expresa ni tácitamente) por la Sala IV, última y suprema instancia romana de recurso, antes bien ha quedado desautorizado en su peor acusación en dicho documento y condena, hecha por el propio Yanguas, a título de Obispo Diocesano conquense, sin denuncia ni acusación previa alguna del crimen que ese sujeto afirmaba en su pseudodecreto, que, insisto, nunca ha sido confirmado, sino substituido por otro de dicha suprema instancia dicasterial. La peor de las acusaciones y juicio condenatorio del sujeto que detenta el título de Obispo Diocesano conquense fue aniquilada por la tercera instancia de Roma, al igual que no fueron asumidos por ella más de 70 cargos, vituperios, abominables sospechas, atribuciones de actos infamantes y acusaciones del decreto nominal intermedio de dicha Congregación. De esas atrocidades de la instancia intermedia de la Congregación para la Doctrina de la Fe no ha quedado nada en el documento romano último. Esa es la credibilidad de la sección disciplinar de ese dicasterio, que así se rectifica y desacredita a sí mismo y a los tontos de pura incapacidad mental e ignorancia lameanos que lo son por temeridad y fanatismo de atontado y engañado populacho.
      No me puede hacer rabiar algo que no ha existido ni existe: lo que cuentas con palabrejas de necio, y sacas de tu estúpida elucubración de falso cristiano y de aprendiz rabioso e impotente de canonista.
      No opto por deslegitimar a mis superiores, ni uso la desligitimación “ipso Jure” (de Derecho Divino, así como del Natural), presentándola como fundamento único determinante de mi afirmación de que sigo siendo Clérigo. Además no deslegitimo, pues no soy quién para deslegitimar. Deslegitima Dios mismo y las mismas leyes canónicas del Papa, que es el mayor superior, está por encima de los superiores canónicos que han tratado oficialmente el caso, y queda, establecido en firme – por la propia Congregacio’n que en esto se inhibe – como último y único sujeto potencial de la ejecución de suyo penal, de una dimisión del estado clerical por consiguiente no consumada, por tanto: realmente INEXISTENTE, y ello por voluntad y “decreto” nominal último del dicasterio que ha determinado no ejecutarla. Esto no es opinión mia, sino un HECHO, realidades, que me limito a manifestar, aunque, para torpísima gente baja como tú, se trate de restricciones mentales y verborrea, al igual que te sonará a verborrea la Suma de Teología de Santo Tomás de Aquino. Lo que eres incapaz de entender y te suena a chino, es y debe ser, para ti, embrollo. Y todavía presumes de lucidez, oh estulto lego.<>.
      No insulto a nadie y observo la via jerárquica. El sacrilegio se evidencia por haberme atribuido, su sujeto, otro sacrilegio inexistente y no afirmado por las instancias superiores.
      Además de perfecto imbécil sin escrúpulos eres malpensado y mendaz. ¿Cuándo y dónde he dicho que “se puede tomar decisiones graves” sin oir la otra parte, en una materia que, como en mi caso, debía ser judicial, según el Derecho Común eclesiástico y la no retroactividad del susodicho “Motu Proprio”, respecto de mi caso? Nunca y en ningún lugar. Por el contrario, sobre todo desde mi “Petición de revocación del decreto” [nominal yanguista], así denominada oficialmente [ma’s bien había de llamarse petición de declaración de nulidad “ipso jure”, del inválido decreto contrario al Derecho Divino, al Natural y al Canónico, como argumenté en los textos (“Corona de espinas y Espada de Fuego) que tengo parcialmente publicados en este blog] mi defensa del principio, de imprescindible ecuanimidad, “audiatur et altera pars” [Digesto,48,17,1] subsumido en el canon 1720,1 ha sido firme y nítida, incluso con análisis del canon y demostración minuciosa de cómo concretamente ha sido conculcado de manera reiterada y progresiva, sin que se haya subsanado jamás ese abominable vicio procesal “ad nullitatem”. Desde que tengo uso de razón, he defendido constante y clarísimanente el principio de Derecho Natural de “audiatur et altera pars”, absolutamente profesado y defendido por el Derecho Constante de la Iglesia Católica, a la que en esto contradices oponiéndole tu diabólica máxima de la prescindibilidad parcial pero esencial de tan fundamental principio moral y jurídico contemplado por Palas Atenea, en el juicio de Orestes, que aparece en la tragedia “Euménides” de la Orestíada de Esquilo (Αἰσχύλου, Εὐμενίδες): “Δυοῖν παρόντοιν ἥμισυς λόγου πάρα.” (versículo 428) “Sois dos aquí; sólo uno ha hablado“, asevera la diosa, extrañándose del silencio de la otra parte (calla ésta, dice el coro, porque se niega a prestar juramento).
      Es mío este sacro natural principio, ya de la Roma antiquísima (Cf. Digesto, 48,17,1), mencionado por Séneca (en “Medea”, 2, 2, Z. 199f : “Qui statuit aliquid parte inaudita altera, / aequum licet statuerit, haud aequus fuit.” (“Quien sentenció sin haber oido la otra parte, es injusto, aunque hubiese dictaminado algo justo”), es principio predicado por San Agustín (“Audi partem alteram”, “De duabus animabus”, 22 / 78, 21), por cierto también neotestamentario (Hechos de los Apóstoles, XXV, 16) y ordenado implícitamente por el mismo Jesucristo, según el Evangelio (S. Mateo, XVIII, 15 – 17 : “Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndelo, a solas tú con él”. … ) ,  ” … Jesús … habla de toda culpa, …            ¿Por qué dice Jesús: “Corrígelo en privado” o “repréndelo, a solas tú con él”?  Ante todo, por respeto al buen nombre, a la dignidad del hermano.  Malo obviamente sería corregir a un hombre en presencia de la esposa, o a una mujer en presencia de su marido, o a un padre delante de sus hijos, o a un docente delante de sus alumnos, o a un superior delante de sus subordinados.  En estos y casos semejantes  se trata de personas  cuyo respeto y estima al hermano le importan  mucho.                                 Hay que corregir “a solas” o “en privado”, también para dar al hermano la posibilidad de defenderse y explicar con toda libertad su acción. A menudo, en efecto, algo que a un observador externo parece culpa, podría no serlo en la intención del que la ha cometido.                                                                                 Cuando no fuera posible corregir en privado, a solas, hay que evitar absolutamente divulgar  la culpa del hermano, hablar mal de él  o calumniarlo, dando por probado lo que no lo es o exagerando la culpa. El apóstol Santiago nos advierte: “Hermanos, no hablen mal los unos de los otros” (St 4, 11).  Chismorrear acerca de alguien es reprobable, …                                                                                                                            La persona que ha cometido la culpa podría ser yo mismo y el que corrige ser el otro: la esposa, el marido, el docente, el superior. O sea, existe también la corrección pasiva, el dejarse corregir. El que quiera corregir a otro tiene que estar dispuesto a dejarse corregir.                                                                                                  La enseñanza de Cristo sobre la corrección debería estar acompañada por lo que él dijo en otra ocasión: “¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo?  ¿Cómo puedes decir a tu hermano: ‘Hermano, deja que te saque la paja de tu ojo’, tú, que no ves la viga que tienes en el tuyo? ¡Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano” (Lc 6, 41-42). …

      Y hay que limitar la reprobación a la falta cometida, no rechazando en bloque a toda la persona y su conducta.  …                                                                                                   La corrección fraterna bien hecha no solo aporta beneficios al hermano  – aunque de momento reaccione con disgusto  –  sino también al que la realiza: “has ganado a tu hermano”.  …>>  (Víctor Manuel Fernández (Alcira Gigena[Córdoba], Argentina, nac. el 18 de julio de 1962), Arzobispo Titular de Tiburnia “in partibus infidelium”, Rector de la Pontificia Universidad Católica Argentina, http://juan23.edu.ar/noticias/1181_qSi-tu-hermano-peca-ve-y-corrigelo-en-privadoq#.WKRd4NLhDe0   ) .   “Hermanos míos, si uno de vosotros se desvía de la verdad y otro lo hace volver, sepan que el que hace volver a un pecador de su mal camino salvará su vida de la muerte y obtendrá el perdón de numerosos pecados” (Carta del Apóstol Santiago, IV, 19-20).
      Cuando niegas la universalidad práctica del santo principio no tratas de la casuística en que el acusado, o el reo, haya muerto antes del momento procesal en que hubiese de declarar, presentar propias pruebas, impugnar probanzas e interrogar, en su caso, a la contraria. No hablas del caso de rebeldía, sino de el mio, en que siempre he obedecido, reclamado legítimamente (sin ser satisfecho) ver la denuncia y las pruebas de cargo y tener la oportunidad de enfrentarme a la acusación privada, y ello judicialmente, conforme a Derecho.
      El principio de audición de ambas partes recíprocamente adversarias es, en Derecho Procesal Natural, el primordial “Principio de Contradicción” jurídico, que es de justicia y Derecho Natural, un criterio metodológico, dialéctico, y gnoseológico, que incluye la ocasión necesaria para la discusión (“Disputatio”) que sirva de conocimiento y dilucidación de las afirmaciones y argumentaciones enfrentadas y a confrontar por la magistratura, para que el juez dirima la cuestión y, sobre la materia aportada dialécticamente por las partes enfrentadas, juzgue , aplicando además los instrumentos cognocitivos y operativos de la Ley y de las disciplinas jurídicas . Es deber y a la vez derecho del juez competente, pues la aplicación íntegra del principio amplía y completa, en lo posible, la manifestación del caso a juzgar, con cuantos argumentos exhiban las partes discutientes “Perspicuitas argumentatione elevatur” (La perspicacia aumenta con la argumentación) , Marcus Tulius Cicero, “De Natura Deorum”, Libro III, sectio IX, Editio  O. Plasberg, Leipzig [ Teubner Verlag], 1917.

      ” Ἀθηνᾶ                                                                                                                                      Τί πρὸς τάδ᾽ εἰπεῖν, ὦ ξέν᾽, ἐν μέρει θέλεις;
      Λέξας δὲ χώραν καὶ γένος καὶ ξυμφορὰς
      τὰς σάς, ἔπειτα τόνδ᾽ ἀμυναθοῦ ψόγον·
      εἴπερ πεποιθὼς τῇ δίκῃ βρέτας τόδε
      ἧσαι φυλάσσων ἑστίας ἁμῆς πέλας
      σεμνὸς προσίκτωρ ἐν τρόποις Ἰξίονος.
      Τούτοις ἀμείβου πᾶσιν εὐμαθές τί μοι.” (Euménides, ut supra, v. 436 – 442),

      “ATENEA:  Para tu defensa, extranjero, ¿qué tienes que alegar? Dime, ante todo, tu patria, tu raza y los acaecimientos de tu vida; luego rechazarás la acusación, si, empero; abrazaste la imagen de mi altar confiado en la justicia de tu causa, suplicante piadoso, como lo fuera Ixión. Contesta a todo, a fin de que pueda yo juzgar claramente.”
      Nada de extraño en un enemigo descabellado antifascista particularmente antinazionalsocialista, entusiasta del famoso Proceso de Nueremberg, con tribunal íntegramente enemigo mortal y bélico de los enemigos de guerra recie’n terminada, a los que apresaron, coaccionaton y constriñeron a sentarse en el banquillo de los reos; un proceso comandado por los secuaces del sionismo judi’o pervertido y bélicamente triunfante, en cuya farsa norimberguiana contra mis Camaradas de frente común y “Waffenbrüder” espirituales alemanes éstos fueron diligenciados para el matadero, sin propia defensa letrada libre, sin poder presentar cuantas pruebas quisieron, sin poder acusar a verdaderos asesinos en masa, sin tener la posibilidad de acusarlos de los crímenes (por ej. Katin) que aquellos mismos criminales (por ej. Stalin) atribuían desaprensivamente a los reos que tenían derecho a no serlo. Todo eso fue linchamiento encubierto, pues la macabra farsa fue perpetrada bajo la más absoluta y desvergonzada vulneración gravísimanente inmoral y asesina del principio – entonces universalmente reconocido como vigente en las sociedades demoliberales y en las ma’s o menos tradicionslistas católicas – de la irretroactividad de las leyes penales internacionales del Derecho de Gentes. Un camarada de dichos conspiradores verdugos re’probos asesinos, una lengua pérfida al servicio del bando judi’o pervertido, es el pseudocatólico que incluso aqui’ trasluce que para él “el fin justifica los medios”. En coehrencia con su munducho el siniestro sucio bufón ha de oponerse, al menos en grave parte, al principio de ecuanimidad procesal y bipartitoaudiencial. Aprobecho para dar mi más sentido pésame a las familias de las víctimas de esa matanza ignominiosa, incluidos los familiares del por los judíos considerado judío Alfred Rosenberg, enemigo de la Iglesia, pero pensador parcialmenre muy útil para la “Rassenkunde”, admirador y premiador del gran Günter, antropólogo protestante, eminencia en su disciplina profesional, autor de valiosas investigaciones arqueologicoantropológicas.

      La obediencia perfecta cristiana admite, observada la justicia y los procedimientos cano’nicos: recurso, apelaciones, cri’ticas, reclamaciones, demandas, protestas, juicios especializados y denuncias, dirigibles contra cualquiera, sea cual sea su rango jera’rquico. “Amicus Plato, sed magis amica Veritas”. El cato’lico no tiene obligacio’n alguna aprio’rica de someterse a “leyes” puramente nominales (u o’rdenes) injustas, independientemente de si son, o no, reconocidas como injustas, por quien gobierna. Lo que muchi’simo ma’s importa es saber de verdad si son, o no son, injustas, no si los que oficialmente detentan autoridad las consideran justas, o injustas. Y el Criterio de Autoridad so’lo ha de ser suficiente para los que no esta’n obligados a saber la verdad concreta de que se trate, y los que por si’ solos no pueden averiguar esa verdad y, por tanto, han de conformarse con la versio’n dada oficialmente por la jefatura. He ahi’ la doctrina cato’lica, no la tuya de anticristillo. Lo que importa no es siempre la versio’n oficial de la jefatura, segu’n tu tesis absolutista y pragmatista antinatural y anticato’lica, sino LA VERDAD, sea que la posea el jefe, sea que la sostenga el su’bdito. El cato’lico o cristiano ortodoxo tiene derecho a someterse a una o’rden injusta contra sus derechos individuales, siempre que no implique la inobservancia de la Ley de Dios, pero no tiene obligacio’n, e’tica ni moral, de resignarse a tal sometimiento, ma’xime si no le consta que esa decisio’n de resignarse contribuye mucho mejor al Bien Comu’n o de un tercero, al que tiene la libertad de favorecer renunciando e’l a su propio derecho conculcado por dicha o’rden.

      No podi’a esperarse sino pravedad anticristiana de tu nauseabunda lengua, por donde resbalan tus vo’mitos de lerdo y mal simulado cristiano, los cua’les me atribuyes, porque no distingues lo que es mio, de lo que viene de ti. Los vo’mitos son tuyos, no mios; la negacio’n parcial esencial grave que haces del principio ma’s esencial y naturalmente necesario de todo juicio y proceso administrativo no es vo’mito mio sino tuyo, antievange’lico, anticato’lico, antinatural, injusto, maligno, fruto venenoso de su a’rbol de tejo diabo’lico, indicio de infiltrado, que es lo que el injuriador afirma que es su vi’ctima. Lejos de demostrar mi por ti aseverada infiltracio’n, demuestras, con tus te’sis contrarias a la Iglesia, a su doctrina, su moral, su disciplina y al Derecho Natural, tu manifiesta infiltracio’n de palurdo heterodoxo y embustero.

      Dices que la Congregacio’n dice lo contrario de lo que digo, o sea, que dice que no soy cle’rigo, mientras yo afirmo serlo. ¿Do’nde? ¿Cua’ndo? ¿En que’ idioma?¿Con que’palabras exactas? ¿Quie’n te lo ha dicho?. No contestara’s a esas preguntas, porque no hay que’, ni do’nde ni cua’ndo. Vuelves a mentir. Es otra grande de tus sandeces. La Congregacio’n “decreta” [que yo haya demostrado, en textos que ni analizas, ni refutas, que el decreto es nulo “ipso jure” es infiferente para llegar a la siguiente conclusio’n:], “decreta” dos extremos: 1°) Una pena de dimisio’n del estado clerical; 2°) que no la ejecuta. NO DICE QUE NO SOY CLERIGO, NI QUE HE DEJADO DE SERLO, NI QUE NO LO SOY, NI ME CONTRADICE EN ESTO.
      Por tanto, no soy “yo solito” quien no se admite dimitido o no cle’rigo. En que soy cle’rigo mientras no se me aplique pena de dimisio’n … estamos “solitos” el Papa, la Santa Sede y yo, … y … los entendidos a los que no puedes pertenecer por impotencia espiritual, mental, de ignorancia y de odio rabioso, que te lleva a la basura literaria de pompas fe’tidas y huera grandilocuencia de mi bufo’n cloaquero. Para “corruptor de documentos” que te busquen a ti, que corrompes la noticia hasta de aque’llos de los que no tienes suficiente conocimiento, y que, por supuesto, no tienes ni intere’s, ni reaños de citar, ni tan siquiera su nu’mero de protocolo.

      A tu cortedad, obtusidad, superficialidad, precipitacio’n, reto’rica propia de un insignificante payaso frene’tico engreido, y a tu prisa de corralera por espetar improperios le basta que, sin prueba ni ana’lisis, le diga, quien se lo diga, que estoy dimitido del estado clerical. Entonces el bobalico’n, simiesco imitador fallido de moralista y canonista, estalla de felicidad como un foru’nculo hinchado de su propia pus.
      Y el muy vano vanidoso se jacta de ser, dice, con ma’s gente de los suyos [“numerus stultorum infinitus”], “muy lu’cido”, al tratar de mi caso y de corrupciones y abusos de individuos del Clero Cato’lico. ¡Menudo juez deleznable tenemos! Adema’s de anticato’lico, un diminuto estu’pido sectario fantasioso y falso, se manifiesta contrario al ma’s fundamental principio natural, evange’lico y canonizado del de defensio’n juri’dica, del que confiesa que se prescinde y es licito prescindir para enseguida juzgarme severamente sobre actos gravisimos que el insolente autoproclamado juez me imputa gene’rica o abstractamente, atribuye’ndose a si mismo el derecho a no concretarlos. Esta muestra pestilente del peor vulgo que musita sus pompas verbales pseudobarrocas “pontificadoras” de que mi vida es corrupta y llena de cri’menes no tiene cojones de alegar ni uno solo concreto, con lo que vuelves a ser anticristiano y enemigo de la sana naturaleza, pues sabiamente hablo’ Jesucristo: “Si he hecho mal, dime que’, si no ¿Por que’ me golpeas?”.
      Pero tambien me “tira de las orejas” el supremo Maestro Divino cuando me dice: “No eches las joyas a los cerdos, pues las pisoteara’n y se revolvera’n contra ti”.
      Soy Sacerdote eterno, ¡Revienta, inmundo demoni’aco!, y tu’ un laico plebeyo miserable y anticristiano. Soy Sacerdote y cle’rigo cato’lico, segu’n la Santa Sede y quienes la entendemos como cristianos instruidos en su Ley.
      No esta’ hecha la miel para la boca del asno, menos au’n para la pu’trida de un cerdo irremediablemente infecto en toda su cabeza.
      Que Dios te sane, que a mi me toca hundirte en tu propia hez antiverdad, a ver si sales de tu inmundicia, a fuerza de latigazos.

      R. de Perea y Glez., hermano del pinchuno, que va a pinchar a uno y se pincha su culo.

      Festival de Thiruvannamalai Karthigai Deepam, 2016. Con el fuego que sobbre un cilindro metálico sobre la cima del monte se me antoja el Agni-lingam schiváico. El Schivaismo es monoteístico. A la derecha del "falo de fuego", "espada de fuego", vese un fenómeno luminoso apoteósico al que no hallo explicación, se me antoja un prodigio luminoso obsequio de Dios, a sus fogosos diligentes adoradores.

      Festival de Thiruvannamalai Karthigai Deepam, 2016. Con el fuego que sobbre un cilindro metálico sobre la cima del monte se me antoja el Agni-lingam schiváico. El Schivaismo es monoteístico. A la derecha del “falo de fuego”, “espada de fuego”, vese un fenómeno luminoso apoteósico al que no hallo explicación, se me antoja un prodigio luminoso obsequio de Dios, a sus fogosos diligentes adoradores.

      • Alguna bisutería más, del bufón cloaquero, con la que ridícula e insolentemente pretende la excelencia de las “margaritas” (en latin) que pisotea:
        “la congregación de la Santa Sede”, no existe eso, no hay nada que así se llame. ¿Qué esperar de quien es incapaz de llamar por su nombre a la endeble heredera de la Santa Inquisición Romana y Universal?.
        El mediocre bufón supone que se me ha encausado por parte de la Autoridad Eclesiástica. Pero ¡Si he sido yo, sin lograr satisfacción de mis reiteradas peticiones, impugnaciones, y protestas quien se ha quejado de que no se lo encausara y ha reclamado insistentemente, y en vano, enjuiciamiento propiamente dicho! al cuál tenía derecho en virtud del canon 1342,2, vigente para mi, al no alcanzar a impedir en mi respecto su fuerza de ley las últimas “Normae de gravioribus delictis …” del “Motu Proprio” penal “Sacramentorum Sanctitatis Tutela”, las cuáles, en cuanto son ley penal, no tienen carácter retroactivo (can. 19) y no pueden aplicarse a los casos, como el mio, en que los que la acusación afirma delitos canónicos mios son puestos, por ella, como cometidos antes de la entrada en vigor de la nueva versión penal actual (= nueva ley) más severa que la anterior. ¡Si he sido yo el que ha exigido el título y tratamiento de reo, que no he tenido en ninguna fase del trato punitivo a que he sido sometido! ¡Si he alegado yo, como motivo terminante de nulidad de las actuaciones, no haber sido sometido a encausamiento o procedimiento judicial canónico alguno!. Los extractos de los textos de mi defensa jurídica en ese trance, que tengo publicados en Ricardodepereablog [“Nueva Corona de espinas y Espada de Fuego …”] indican que es cierto lo que digo.
        Si hablas de lo que no sabes, has de oir que, al menos, debías callar sobre lo que no sabes, pues yerra el bisoño que decide actuar como militar, y el carnicero que se lanza a operar cual cirujano.
        Zapatero a tus zapatos, o fabricarás mal lo que no dominas, y hara’s espantoso ridículo.

         

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Acerca de ricardodeperea

Nacido en Sevilla, en el segundo piso de la casa nº 8 (después 18) de calle Redes de Sevilla, el 21 de Septiembre de 1957. Primogénito de D. Ricardo, tenor dramático de ópera (que estuvo a punto de hacer la carrera en Milán), y pintor artístico; y de Dñª. Josefina, modista y sastre ( para hombre y mujer), mas principalmente pintora artística de entusiata vocación. Desafortunadamente dedicóse tan abnegadamente a su familia y hogar, que poco pudo pintar, pero el Arte, el retrato, dibujo y pintura fueron su pasión hasta la muerte, que la sorprendió delante de un óleo de San Antonio de Escuela barroca sevillana, y al lado de una copia, hecha por mi padre, de la Piedad de Crespi, en tiempo litúrgico de San José. Seminarista en Roma, de la Archidiócesis de Sevilla desde 1977-1982, por credenciales canónicas de Su Eminencia Revmª. Mons. Dr. Don José María Bueno y Monreal. Alumno de la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino en Roma, 1977-1982, 1984, por encomienda del mismo Cardenal Arzobispo de Sevilla. Bachiller en Sagrada Teología por dicha Universidad (Magna cum Laude), donde hizo todos los cursos de Licenciatura y Doctorado en Filosofía (S.cum Laude), y parte del ciclo de licenciatura en Derecho Canónico (incluido Derecho Penal Eclesiástico). Ordenado de Menores por el Obispo de Siena, con dimisorias del Obispo Diocesano Conquense, Su Exciª.Rvmª. Mons. Dr. en Sagrada Teología, D. José Guerra y Campos. Incardinado en la Diócesis de Cuenca (España) en cuanto ordenado "in sacris", Diácono, por Su Exciª.Rvmª. Mons. Dr. en Sagrada Teología, D. José Guerra y Campos, el 20 de Marzo de 1982. Delegado de S.E.R. Mons. Pavol Hnilica,S.J., en España. Ordenado Presbítero, por dimisorias del mismo sapientísimo, piadoso e insigne católico Doctor y Obispo Diocesano conquense, el 8 de Enero de 1984 en la Catedral de Jerez de la Frontera (Cádiz), por Su Exciª. Rvmª. Mons. D. Rafael Bellido y Caro. Capellán Castrense del Ejército del Aire, asimilado a Teniente, y nº 1 de su promoción, en 1985. Fue alumno militarizado en todo, en la Academia General del Aire de San Javier (Murcia), destinado al Ala nº 35 de Getafe, y después a la 37 de Villanubla (Valladolid); luego de causar baja, como también el nº 2 de la promoción, a causa de encubiertas intrigas políticas pesoistas [ocupó pués, así, la primera plaza el nº 3, primo del entonces presidente de la Junta de Andalucía, un Rodríguez de la Borbolla] en connivencia con el pesoista Vicario Gral. Castrense, Mons. Estepa. Fue luego adscrito al Mando Aéreo de Combate de Torrejón de Ardoz. Párroco personal de la Misión Católica Española en Suiza, de Frauenfeld, Pfin, Weinfelden, Schafhausen, ... , y substituto permanente en Stein am Rhein (Alemania) . Provisor Parroquial de Flims y Trin (cantón Grisones), en 1989-90; Provisor Parroquial (substituto temporal del titular) en Dachau Mittendorf y Günding (Baviera), etc.. Diplomado en alemán por el Goethe Institut de Madrid y el de Bonn (mientras se hospedaba en la Volkshochschule Kreuzberg de esa ciudad renana) . Escolástico e investigador privado en Humanidades, defensor del Magisterio Solemne Tradicional de la Iglesia Católica y fundamentalmente tomista, escribe con libertad de pensamiento e indagación, aficionado a la dialéctica, mayéutica de la Ciencia. Su lema literario es el de San Agustín: "In fide unitas, in dubiis libertas et in omnibus Charitas". Ora en Ontología, ora en Filosofía del Derecho y en Derecho Político admira principalmente a los siguientes Grandes: Alejandro Magno (más que un libro: un modelo para Tratados) discípulo de "El Filósofo", Aristóteles, Platón, San Isidoro de Sevilla, Santo Tomás de Aquino, los RRPP Santiago Ramírez, Cornelio Fabro, Juán de Santo Tomás, Domingo Báñez, el Cardenal Cayetano, el Ferrariense, Domingo de Soto, Goudin, los Cardenales Zigliara y González, Norberto del Prado; Friedrich Nietsche, Martin Heidegger ; Fray Magín Ferrer, Ramón Nocedal y Romea, Juán Vázquez de Mella, Enrique Gil Robles, Donoso Cortés, Los Condes De Maistre y De Gobineau, el R.P. Taparelli D'Azeglio; S.E. el General León Degrelle, Coronel de las SS Wallonien, Fundador del Movimiento católico "Rex", el Almirante y Excmº. Sr. Don Luis Carrero Blanco (notable pensador antimasónico, "mártir" de la conspiración de clérigos modernistas, y afines, suvbersivos, y de la judeleninista ETA), S.E. el Sr. Secretario Político de S.M. Don Sixto (Don Rafael Grambra Ciudad), los Catedráticos Don Elías de Tejada y Spínola y Don Miguel Ayuso, entre otros grandes pensadores del "Clasicismo Natural" y "Tradicionalismo Católico"; Paracelso, el Barón de Evola, etc. . En Derecho Canónico admira especialmente a Manuel González Téllez y Fray Juán Escobar del Corro; Por supuesto que no se trata de ser pedisecuo de todos y cada uno de ellos, no unánimes en un solo pensamiento ("...in dubiis libertas"). Se distancia intelectual, voluntaria, sentimental y anímicamente de todo aquel demagogo, se presente hipócriamente como "antipopulista" siendo "polulista", o lo haga como antifascista, "centrista", moderado, equilibrado, progresista, moderno, creador y garante de prosperidad, o como lo que quiera, el cuál, sometiéndose a la mentira sectaria, propagandística y tiránica, inspirada en cualquiera de las "Revoluciones" de espíritu judío (: la puritana cronwelliana (1648,) la judeomasónica washingtoniana (1775), la judeomasónica perpetrada en y contra Francia en 1789, y las enjudiadas leninista y anarquista), ataque sectariamente o vilipendie a Tradicionalistas, franquistas, Falangistas, Fascistas, Nacionalsocialistas, Rexistas, etc., o se posicione nuclearmente, a menudo con la mayor vileza inmisericorde, y a veces sacrílega, contra mis Camaradas clasicistas ora supervivientes a la Gran Guerra Mundial (1914-1945), ora Caídos en combate o a resultas; se considera y siente parte de la camaradería histórica y básica común con los tradicionalismos europeistas vanguardistas de inspiración cristiana (al menos parcial), y con sus sujetos, aliados de armas contra la Revolución (jacobina, socialista, comunista, anarquista).
Esta entrada fue publicada en Derecho Natural, El caso canónico del Padre Ricardo de Perea y González, Filosofía Moral o Ética, Jus Canonicum / Derecho Canónico. Guarda el enlace permanente.

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