“LA NOCION DE RAZA, A TRAVES DE LA HISTORIA”, opúsculo de Historia filosóficoantropologicobiológica.. (EN SEIS PARTES y varias lenguas). TERCERA PARTE. { DER BEGRIFF ” RASSE ” IN DER GESCHICHTE . Büchlein in verschiedenen Sprachen und 6 Teilen geschrieben. 3. TEIL. [[ STORIA DELL’ IDEA DI RAZZA. Opuscolo scritto in diverse lingue e 6 parti. P. III. [[ L’ IDEE DE LA RACE DANS L’ HISTOIRE. DOSSIER DE 6 PARTS, écrit in plussieures langues. P. 3. [[ THE CONCEPT OF THE RACE. HISTORY in some languages]]

LA NOCION DE RAZA HUMANA EXISTE EN LA HUMANIDAD DESDE QUE UN INDIVIDUO HUMANO VIO A UN SER HUMANO EXTRAÑO, DE OTRA RAZA, Y VIO TAMBIEN A LA GENTE DEL PUEBLO ÉTNICO PROPIO DE DICHO EXTRAÑO, Y ASI SUPO QUE LAS CARACTERISTICAS QUE A TAL AGENO LO HACÍAN DIFERENTE DEL SUJETO OBSERVADOR ERAN COMUNES AL PUEBLO DEL ALUDIDO INDIVIDUO EXTRAÑO VISTO, Y ERAN COMPARTIDAS POR ABUELOS, PADRES E HIJOS, O POR LAS DISTINTAS GENERACIONES, DE ESE PUEBLO, induciendo, dicho observador, que tales características diferenciales del individuo extraño eran transmitidas de padres a hijos, al igual que sucedía con las raciales propias del observador respecto de sus ascendientes. O sea, que la idea de raza, el conocimiento primario esencial de la realidad racial, existe más o menos : “¡DESDE SIEMPRE!.

1.- Orígenes :

El concepto de raza (expresada por las principales concreciones semánticas del arquetipo abstracto fonético “R-a-$[(-â)]” ), no logró una explicación científica exhaustiva hasta la muy tardía adquisición de la certeza científica de la procreación a partir de dos células reproductoras, la una del padre y la otra de la madre, ambas transmisoras del propio legado genético, que se fusionan formando el zigoto, y se enriqueció con la elemental instrucción de los descubrimientos científicos del Presbítero y monje católico austríaco Excmº. y Rvdmº. Padre Gregor Mendel, devenido Abad de su Monasterio; por consiguiente mucho después de que hubiese surgido el pensamiento racial esencial realista, básicamente certero, aunque no plenamente científico, como tampoco anticientífico, objeto de ulterior definición cientificoempírica. El conocimiento del fenómeno biológico, anatómico, fisiológico, psíquico racial existió ya esencialmente desde tiempos inmemoriales, de cuyos logros científicos nos quedan vestigios, pues la inmensísima mayor parte de los tesoros, muchos de ellos meramente orales, de sapiencia, cultura y civilización de la Prehistoria y Antigüedad, han desaparecido para siempre*.(1) ((* A este aniquilamiento han concurridosucedido y concurren causas “naturales no humanas”, y las humanas desaprensivas. El mayor ejemplo vagamente recordado de catastrófica causalidad humana destructiva de Civilización fue, y es, el incendio y aniquilación de la Biblioteca de Alejandría. Los culpables fueron or una parte un grupo de fanáticos obispos de origen plebeyo, despreciadores de la Ciencia que llamaban mundana, con el beneplácito del Emperador Teodosio, fanático hereje pseudocristiano (como todos los herejes), que alentó el caos religioso en el Imperio y lo dividió por fín entre dos hijos, y por otro lado fanáticos musulmanes secuaces del exaltado, altanero, sanguinario, mujeriego, libidinoso y cruel analfabeto beduino. Ni la catástrofe de Pompeya y aledaños puede comparársele, pues gracias al sepultamiento de aquellas ciudades la arqueología nos ha hecho recuperar tesoros bien conservados y guardados por la tierra volcánica que los sepultó.)).

Yo diría que desde la desaparición de la Atlántida no ha ocurrido una desgracia igual para la Civilización. La idea de raza existe desde el albor del “homo” [  y no me refiero sólo al llamado “sapiens” (epíteto poco adecuado para tantos tontos cuyo número la Biblia dice ser “infinito”), sino también al “homo antecesor”, a los cromañones, neandertales, hombres de Java (“homo erectus” ) y los demás suficientemente inteligentes de Atapuerca , sin que yo excluya al legendario albísimo, áureo y celeste “homo borealis” * (( * llamado“hiperboreus”, aunque su humanidad es, si nó irreal, al menos misteriosa y envuelta en el mito hoy casi enmudecido y lacónico de Hiperbórea, la Atlántida, el primigenio Egipto, Tartessos y Micenas.))  ] éste sabía que había tipos de animales que estaban divididos en grupos diversos entre sí, cada uno de ellos poseedor de características somáticas y psíquicas constantes, propias de él y de sus congéneres, las cuáles se reproducían en los hijos concebidos por sus progenitores homogéneos entre sí , y continuaban biológicamente heredándose en los siguientes descendientes, con cierta desigualdad cuando intervenía algún cruce en la prosapia . Sobre todo en el Neolítico de los pueblos arios los ganaderos, con su cría selectiva caballar, bovina, ovina, etc., y todos los hombres, por muy pocos entendimiento y observación que tuviesen, veían que los seres vivos de una misma especie heredaban de sus progenitores el cuerpo y características físicas, unas fundamentales y otras accidentales (figura, tamaño, colores, etc), de las cuáles unas eran características de del género, otras de la especie y otras de la raza. Cualquiera ha podido siempre ver que unos pájaros canarios engendran pájaros canarios; son aves (un género animal, comúnmente hablando), son pájaros (una clase de animales, también comúnmente hablando), y son canarios (raza). Todos hemos visto, o sabido, por ejemplo, que palomas engendran palomas, no canes, ni gatos; y palomas torcaces (de raza torcaz) engendran torcaces, no vulgares.  En cuanto, por ejemplo, como siempre ha ocurrido en mentes sanas aunque fuesen cortas, se viese a dos grupos de canes de distinta raza, se advertiría inmediatamente la distinción racial en cuanto tal, y cualquiera, cualquier observador que viese esos fenómenos al alcance de cualquier entendimiento, hasta el hombre más humilde, el más recóndito aldeano, el subnormal, al igual que el superdotado, advertiría y sabría, seguro de su experiencia e instincto intelectual, que había distintos tipos o clases de canes, aún siendo todos ellos canes, y cada uno de sus grupos raciales engendrando perros del mismo aspecto y de las mismas cualidades que cada perro del mismo grupo tuviera, pero que no tenían los miembros de las demás castas caninas. Los migrantes, navegantes por continentes e islas remotas, exploradores, e incursores, que siempre los ha habido, y entre los que a veces se hallaban naturalistas, han dejado pocos rincones terrestres sin hollar, y siempre han advertido el mismo fenómeno constante en toda suerte de animales y plantas, incluidos los seres humanos que conforman diversos grupos étnicos, con características morfológicas accidentales muy distintas. Veían no sólo a animales de distintas especies físicas, sino también a distintos tipos de animal pertenecientes a una misma especie real (no meramente conceptual). Que a ese conocimiento universal y antiquísimo, perenne, correspondiese una palabra exclusiva, o un vocablo específico, o uno genérico aplicado al caso, o con qué signos expresasen tal conocimiento, es otra cuestión, como la de si la raza es accidental, esencial, o quasisubstancial al sujeto, y en qué medida, cuestión clave en la comprensión tanto de la idea de “raza”, cuanto de su progresión semántica e histórica ; pero que ese conocimiento de la realidad y de la idea de raza es inevitable para cualquier homínido un poco inteligente que haya visto especímenes de distintas razas dentro de especies biológicas distintas de otras, y todo ello a simple vista, es conclusión necesaria y evidente. Acabo de reiterar “empalagosamente” esta obviedad, porque no hay verdad, por muy evidente que sea, que no haya alguien que la niegue; y, mientras más evidente es una realidad y una verdad, más al alcance de la experiencia inmediata de cualquier ser humano mínimamente inteligente, mayor y más ingente es el esfuerzo insano para hacerla aparecer como falsedad y falsedad refutada; mientras más grande y obvia sea una realidad, más y más voluminosos libros se escriben contra ella, más se escribe y argumenta intentándose que las víctimas de esta balumba de basura pseudocientífica, normalmente de inspiración sionista protocolosiana, crean que la realidad confutada por los manipuladores y embaucadores no existe, de modo que su mentira aparezca como verdad demostrada, y la verdad aparezca como mentira, falsedad, o idea estúpida.

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EGIPTO: 

La primera clasificación histórica de los grupos humanos según sus caracteres físicos fue hecha por los sabios egipcios.

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El Antiguo Testamento también se ocupó de la división de los hombres en hijos de Cam, de Sem y de Jafet. La Biblia habla de tres linajes, no de tres razas en sentido mendeliano. Durante la Edad Media, y también recientemente en EEUU, bajo el prurito de la insensatez, mal tomada como FE cristiana, de que el Génesis tiene sentido literal, se procuró catalogar,  en esas tres categorías, a todos los grupos humanos, según las respectivas cualidades diferenciales hereditarias de los mísmos, de cuya existencia daban cuenta los viajeros . Mayr escribe la bobada de que desde entonces ( ¿Desde cuándo? : ¿Desde el Génesis que refiere las tres estirpes malinterpretadas, por algunos, cual “razas”? ¿O desde la mal llamada Edad Media? ) comenzó a enraizarse la idea de la división de la humanidad en cierto número de razas, contribuyendo ello así a un esquema que sirvió, en gran medida, al fomento de los prejuicios raciales y el racismo. Los prejuicios raciales, en forma de antirracismo apriórico, los tiene él, y es una estupidez pensar que la idea de la división de la Humanidad en razas  –  como si se tratase de una idea artificial, inventada, no reveladora de una realidad física (la diversidad de razas humanas)  –  se “enraizara” o agudizara en la Edad Media.  Lo que ocurrió desde el siglo XIII  en Europa es que LA IGLESIA CATOLICA DE CLERIGOS Y LAICOS generó un renacimiento filosófico, teológico y de las Ciencias Empíricas, y un avance espléndido en las Bellas Artes, progreso que tuvo un gran aumento a finales del siglo XV, con el Renacimiento. Muchos hombres de ciencia, cristianos, admitieron y fundamentaron la división de la humanidad en distintos tipos de razas, abordándose intentos científicos por ubicar lo más objetivamente posible a cada ser humano en un grupo particular caracterizado por cualidades hereditarias como el color de la piel, la forma del cráneo, el tipo de cabello, el color de los ojos, la forma de los labios, las proporciones corporales, la psicología y aptitudes psíquicas y anímicas, etcétera.  La antropología científica dentro de la población genéticamente europea dió  diversos catálogos, tampoco numerosos, de las raciales variedades físicas y psicofísicas humanas . Surgieron no un sinnúmero, como dice Mayr, sino algunas clasificaciones, eminentemente tipológicas, sustentadas en la evidencia, no en la opinión, de que todos los miembros de una raza participan de su esencia y poseen sus características típicas. Estos procedimientos de clasificación racial del hombre no se detuvieron, sino que incluso se extendieron también a las características bioquímicas, inmunológicas, fisiológicas y genéticas .

Durante los siglos XIV y XV la arquitectura naval experimentó un notable avance al incorporarse los conocimientos heredados de los romanos, árabes y vikingos. Al perfeccionamiento en la construcción de las embarcaciones se sumaron los notables adelantos en los instrumentos náuticos y el desarrollo de la cartografía. Los viajes europeos de exploración comenzaron a principios del siglo XV cuando los navegantes portugueses avanzaron hacia el sur, bordeando la costa de Africa hasta que, en 1487, llegaron hasta el océano Indico. De allí en adelante las expediciones se multiplicaron, especialmente después de que las victorias otomanas hicieron peligrosa la antigua ruta hacia el Este vía Alejandría y el mar Rojo. Mientras los portugueses exploraban la ruta oriental a Asia, los españoles zarpaban hacia el Oeste; los ingleses, franceses y holandeses hicieron lo propio en los últimos años del siglo XVI y la primera mitad del XVII. El descubrimiento de América por parte de los españoles en 1492 tuvo consecuencias insospechadas para sus protagonistas. Los europeos, especialmente España y Portugal (que llegó en 1500), se enriquecieron a corto plazo debido al continuo flujo de metales preciosos que extraían de sus nuevos territorios de ultramar. España era la potencia más rica de Europa en el siglo XVI, si bien sus cuantiosos gastos bélicos no permitían la existencia de una sociedad de vida muelle o regalada.  Inglaterra, entregada oficialmente a vasta piratería, y Francia, atrasadas con respecto a los descubrimientos, se aposentaron en América en 1607 y 1608 respectivamente. Los banqueros judíos de Flandes capitalizaron los ingresos que se escurrían rápidamente de las arcas ibéricas. Dichos viajes marcaron el inicio de cierta expansión europea a lo largo y ancho de todo el mundo. Es una memez mayriana la afirmación de que Europa en aquella época tomara conciencia de la gran diversidad de hombres y culturas, como si hasta entonces no hubiese conocido Africa y otros pueblos racialmente muy diferentes a los tipos humanos europeos, y como si entre éstos mismos no fuese, desde hacía milenios, perceptible diversidades fenotípicas profundas y muy notorias. En los suelos de las casas gentilicias de la antigua Roma los artistas representaban muchas veces a negros africanos, prueba de que no se había de ir lejos para conocer a humanos de razas muy diferentes de las arias. No obstante, el descubrimiento del Nuevo Mundo y de sus indígenas racialmente distintos a los de los tipos conocidos en Europa hasta entonces, provocó una controversia sobre la condición humana de los pueblos americanos y sobre si era o no lícito esclavizarlos, la cuál zanjó Su Santidad el Papa Alejandro VI.  Otra memez es la tésis de que, debido al hecho de la conquista y colonización, se percibió a dichos indígenas como axiológicamente inferiores a los conquistadores. La “percepción”, o presunta percepción, de dicho tipo de inferioridad no depende de que el perceptor, o imaginador, sea conquistador, o bien conquistado. Un católico cautivo de los sarracenos podía considerar espiritual, moral y culturalmente inferior al negro y carcelero de la mazmorra en que sufriese preso, como es obvio, y normalmente un europeo de raza veía a un blanco cautivo por negros, o árabes, como racialmente más valioso que cualquier negro o árabe libre, dominador, o conquistador.

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RAZA Y CRISTIANISMO : DOGMA, MORAL, CONCEPTO Y ESTIMACION DE LAS RAZAS HUMANAS. Ricardo de Perea y González, Pbrº. 2007, rev. 2015.

https://i0.wp.com/yareah.com/wp-content/uploads/2013/08/3690559009_2d3867ae2b_o.jpg [ Rafael Nadal, prodigioso especimen de Raza, genéticamente del pueblo español, foto de Philip Wilson.]

CRISTIANISMO Y RAZA :

I.- LA RAZA, LAS RAZAS HUMANAS ANTE EL CRITERIO DEL CRISTIANISMO TEORICO O DOGMA CATOLICO Y SUS VERDADES TEOLOGICAS TEORICAS:

En el Antiguo Testamento Dios escogió para sí a uno de entre los pueblos de la Tierra, con el fin de que cumpliese una misión de revelación, salvación, civilización y hegemonía sobre toda la Humanidad. Era el antiguo pueblo hebreo, compuesto por tribus y constitutivo de un grupo étnico (no necesariamente una raza homogénea, en sentido mendeliano), al que pertenecía el rubio y ojiazul Rey David, su según la Sagrada Escritura bello hijo Absalón, y el sabio por antonomasia rey Salomón, entre otros hombres de rasgos de raza nórdica o similar.

Este grupo étnico hay quien sostiene que ya no era el pueblo que regresó del cautiverio de Babilonia, sino un populacho pseudohebreo de pésima fama en la antigüedad. Aún no he estudiado esa tésis, ni creo que su estudio sea facil, ni me interesa. Sea como fuere, el caso es que el Pacto Divino y la Promesa (“FORMA”) estaban hechos a un grupo humano identificado indispensablemente por su biología, por su estirpe, ora racial, ora plurirracial, por su sangre (“MATERIA”), materialmente y al menos parcialmente engendrado por el prepucio de Abrahám.

La mezcla étnica (no digo racial), el intercambio sexual o la fertilidad cruzada con individuos de otros pueblos estaba estricta y terriblemente prohibida por Dios, quien penaba severísimamente a los infractores de esta “Ley de Pureza de Sangre”, semejante a las que han observado la mayoría de los pueblos de la Tierra desde siempre. La prohibición perseguía conjurar el riesgo de contaminación religiosa, el de que el hebreo, o hebrea, casado con extraño recibiera la mala influencia del cónyuge que no profesase snceramente la religión hebrea, o que fuese proclive a seguir la de sus padres no hebreos

Para Yahvé ni todos los pueblos eran “su” pueblo, ni todas estirpes eran iguales en mérito sobrenatural añadido, ni mérito natural incluido, ni todas tenían la misma misión y dignidad divinas en la Tierra, ni todas poseían el mísmo derecho a ser libres o autogobernarse, ni todos los individuos de los demás pueblos tenían de por sí los mismos derechos naturales que el hebreo, ni siquiera a la vida en contraposición al designio político religioso auténtico del pueblo hebreo. Perdía el derecho a la vida el individuo y el  pueblo que se resistiese a  ser-conquistado-por-mandato-de-Yahvé, cuando el mandato expreso se concretaba sobre sujetos pasivos también concretos, y sobre cuya ciudad o poblado Dios hubiese lanzado el anatema, castigo que implicaba la destrucción de personas y animales, o de todo ser viviente de naturaleza animal hallado en el lugar del horrendo interdicto.

Ese Dios, a quien adoran también los judíos, es objetivamente el mísmo del Nuevo Testamento, es el Padre Eterno de Jesús, es el mismo Dios que fue y es nuestro Dios y Señor Jesucristo. Y Dios, ese Dios, todo Dios, “no se muda”, como dice Santa Teresa de Jesús poniendo voz a toda la Iglesia Una, Santa y Católica. Sinembargo el dios de los judaistas no es subjetivamente el mismo que el de Cristo, no es Cristo, Hombre pero también, y sobre todo, Dios. El Dios objetivo, católicamente identificable, no corresponde a la idea subjetiva judaista de dios, ni la voluntad y designios de este llamado dios son la Voluntad y Designio del Dios real, objetivo, verdadero.

Jesucristo, refiriéndose a los no-judíos, es decir, a los gentiles, decía que “no es lícito hechar a los perros el pan de los hijos”. Para él los gentiles eran despreciativamente “perros”, y los judíos de sangre, de estirpe, o de etnia, eran “hijos”, hijos de Dios, hijos suyos.

Hebrea, prima de Santa Isabel, esposa de un Levita, era su Madre, María Santísima, Madre de la Iglesia, nuestra y de la humanidad redimida por Cristo. Los Levitas eran Sacerdotes, mucho más que rabinos. Eran tribu segregada y ordinariamente preservada de los demás. Hebreos o de dicho pueblo fueron presumiblemente los apóstoles y fuelo la primitiva Iglesia. Los israelitas o “hijos de Abraham” a quienes principal mas no exclusivamente (el centurión de más Fe que cualquiera del pueblo de Israel; la mujer aquejada de hemorragias, …) predicaba el Salvador, Éste los llama “Israel”, o “Pueblo escogido por Dios”, pueblo que no tiene por qué ser el hebreo, pero que sí es, al menos, el heredero del antiguo hebreo. Y cuando Jesucristo mandó a sus apóstoles que evangelizaran al mundo, les ordenó que comenzasen por los hijos de Israel, por un pueblo, una sangre pura o mezclada (más bien mezclada y no poco), una estirpe, un grupo étnico religiosamente etnicista.

San Pablo, y Dios através de él, aclaran que respecto a la Fe y sus prerrogativas ya no hay judío, ni gentil, sino que el cristiano es tal sea cual sea su raza o filiación étnica, o nacionalidad, pero advierten que los que provengan de los gentiles son especialmente adoptivos, tienen una cierta secundariedad (irrelevante respecto de la Gracia y los méritos para la Vida Eterna), son las ramas de un tronco, el del pueblo Hebreo, o como se convenga en llamarlo, del que viene la Salvación y al que sigue correspondiendo esa elección y ese honor exclusivo de él.

Con el cristianismo de San Pablo los judíos PUEDEN DEJAR DE SER JUDIOS y pueden casarse con los gentiles, el Pueblo de Dios ya no es conformado por leyes en determinados y mayoritarios casos étnicas, ni por una sangre determinada, sino por la Fe, el Bautismo y la Comunión Eclesial. En la Iglesia caben, como miembros suyos de pleno derecho a la Gracia Divina y a los medios salvíficos eclesiales, cualesquiera seres humanos que observen la sagrada Comunión jerarquizada de los Santos y cristianos genuinos, esto es, católicos, apostólicos y romanos. Pero se trata de una adopción gratuita de Yahvé, un injerto hecho a una estirpe (devenida plural), como tal escogida antaño por el propio Dios, el mismo Yahvé prohebreo, etnicista en parte, a veces belicista y anatematizador, el “Deus Sabaoth”, o “Dios de los Ejércitos” sanguinarios (no en sentido moral, sino físico) de Israel.

Dios no está hecho de merengue, no es la pura suavidad, delicadeza sin más, afeminamiento, es el Cristo que, aun siendo misericordioso y sentimental con sus amigos como Lázaro, con leprosos y tullidos, con samaritanos, prostitutas y reos convictos de muerte, a pesar de mostrarse amable con las mujeres que castamente lo acompañan, y a pesar de ser casta y ejemplarmente cariñoso, en especial con los infantes y el adolescente San Juán, Apóstol, Evangelista sutil, de exquisito sentimiento y espiritualismo sublime,  … es oportunamente severo con algunos de sus enemigos, acérrimo contra los protervos de entre los fariseos y letrados judíos de su época, en quienes están justísima y suficientemente representados la mayoría de los políticos y abogados de la nuestra. Es el Dios Hombre que en el Nuevo Testamento proclama que no ha venido a traer la paz, sino la espada, la guerra, discordia y división, incluso en el seno de las familias, como en la mía; es el Cristo que dice: “Enemigos del hombre los de su casa”. Él es quien traspasa, como a la Dolorosa, el corazón de Santa Teresa con dardo dolorosísimo, de amor, sí, pero de penitencia y gran tormento. Contra esta realidad de nada sirve la réplica de que Dios es infinitamente bueno y misericordioso, la misericordia divina no hace mentira a la verdad del sufrimiento a que Dios, hemos de admitir que justa pero enigmáticamente, somete a sus criaturas, a muchas a suplicios, en este “valle de lágrimas” y destierro del paraíso terrenal.

Además la retribución final divina por nuestros actos, es decir, el premio o castigo por nuestras obras dependerá de la bondad moral de éstas, a la existencia de las cuáles podrá haber contribuido la excelencia, activación y actuación de características raciales, pero no sin que el ser humano haya sido premovido por la gracia gratuita divina. Todo cristiano puede ser santo, sea blanco como San Alberto Magno, o negro como el excelso, profunda y entrañablemente bondadoso San Martín de Porres. Más aún: las buenas dotes naturales del individuo humano, sin que obste que sean también raciales o nó, las capacidades de cada uno, incluso las que haya heredado biológicamente de sus progenitores y demás ascendientes, conviértense en perniciosas para quien obra inicuamente, es decir usándolas como medio para hacer el mal, de modo que, como sentenciaba el antiguo proverbio romano: “corruptio optimi pesima”, la depravación del mejor hombre (como el más sano, inteligente, voluntarioso y fuerte) es la peor.

Ahora bien, una cosa es que todos somos cristianos y podemos serlo sin obstáculo racial alguno, y que los Santos sean de muchas razas, y otra cosa muy distinta es que el Cristianismo haya predicado alguna vez que todas las razas son iguales en características mentales, en cualidades, en aptitudes, en predisposiciones, en capacidad de salud física natural, etc., es decir, en valores naturales. El Cristianismo no ha predicado jamás que una raza no pueda ser superior a otra, en cuanto a superioridad meramente natural. Como tampoco ha predicado magisterialmente lo contrario, ni que no haya razas, ni que haya una sola. Al Cristianismo como doctrina le da igual la superioridad o inferioridad naturales de una raza o un pueblo, o un individuo, pues al Cristianismo lo que le interesa es la conversión del pagano, cualquiera que sea su raza, sea considerada, o nó, inferior, o superior, en uno u otro aspecto, y pueda o nó ser inferior o superior a nivel natural o en determinadas capacidades o bienes de conformación psíquica, o física, como el áureo esplendor de cabellos, la celeste beldad de unos ojos azules, o la blancura de la tersa piel de una doncella escandinava; o bien como la azabache hermosura (no de mi gusto) de cabellos de raza mediterránea (a la que el nacionalsocialista nordicista Günther, aún siendo lo que era, calificaba de aria), la cálida coloración suave y sensual de la piel de una joven euromediterránea, … etc.. Aquí al Cristianismo, para lo esencial de su misión salvadora, le son relativamente indiferentes las opiniones estéticas y de valoración natural o filosófica profesadas y emitidas por personas privadas, asociaciones y Estados Políticos.

El Cristianismo preceptúa la Caridad para con todos los hombres. Todo hombre es prójimo. El primer mandamiento de la Ley de Dios es amar, sobre todo y con todas las fuerzas, al Criador, y el segundo mandamiento, no consejo, no sugerencia, no propuesta, no petición inexigente, sino Ley, decreto, precepto de altísimo rango y de necesidad para la salvación, es: “Ama al prójimo como a tí mísmo”. A este mandamiento es indiferente que el prójimo sea blanco, negro, o amarillo; es indiferente que sea o fuera de una, presunta o no presunta, raza “suprema”, “superior”, “media”, “inferior”, “ínfima”, o “igual”, en apreciaciones (por parte de quien fuese) de valores puramente naturales, como resultaría indiferente que el individuo, si ello fuera posible, no tuviese raza alguna, o perteneciese a una Humanidad uniracial, sea cual fuere el valor o las características atribuidos a la excogitada raza única. Ahora bien, ello no implica que el Cristianismo niegue la existencia de las razas; tampoco las afirma dogmáticamente, ni afirma, ni niega el valor, la bondad, ni la magnitud de utilidad de una, u otra, raza. Si bien una cosa es el Cristianismo como doctrina de Fe, y otra el Cristianismo como cuerpo doctrinal compuesto por dicha doctrina, o Dogma, por “VerdadesTeológicas” (aquellas que se derivan necesariamente de la doctrina de la FE), y por opiniones, sobre todo las públicas o canónicamente autenticas de la Autoridad encargada por Dios para evangelizar, catequizar, predicar. Las opiniones no opuestas al Dogma, no contrarias a la Fe, no son rechazadas por ésta, lógicamente, de modo que cuanto concuerda con la Fe, o no se opone a ella, puede ser considerado cristiano o no anticristiano. El sujeto de la Fe, el creyente, y la sociedad de sujetos de esta clase, no sólo profesa dogmas, sino también opiniones. Es psicológicamente imposible no tenerlas. Entre ellas está la de que raza y estirpe son importantes, y la PATRISTICA, casi unánimemente, en cuanto a los Santos Padres que han tratado del asunto del abolengo y las prosapias, predica esa opinión, que es doctrina común, más que milenaria, tradicional del Cristianismo, de la doctrina cristiana integral histórica (que no incluye sólo el dogma o Fe, sino también las Verdades Teológicas y las opiniones católicas). Por otra parte el Cristianismo no tiene obligaciones morales, pero el cristiano sí, y la Moral Cristiana le obliga a admitir la verdad que le conste, a aceptar las verdades naturales, a aceptar como a tal la realidad, de lo contrario no existiría el precepto de no mentir, no sólo sobre la Fe, sino sobre cualesquiera percepciones y comprensiones naturales que tenga el sujeto. No le es lícito negar la Ley Natural, afirmada por la Fe, ni una parte de ella: el Derecho Natural, afirmado expresamente por la Doctrina Cristiana. No le es lícito, pues es materia pecaminosa, negar la evidencia natural, ni  leyes naturales que conozca, y entre ellas están LAS LEYES MENDELIANAS, o las descubiertas por el ILmº. y Rvmº. PADRE GREGOR MENDEL,     que, en toda su extensión científica que abarca a todo ser vivo con células             específicas-reproductoras, implican la constatación de la existencia de RAZAS distintas, con sendas distintas cualidades, psíquicas y físicas, con respectivas diferentes prestaciones cualitativas, susceptibles de correspondientes diversos juicios de valor en cuanto a la utilidad de las diversas cualidades raciales.

No es menester acudir a la doctrina, tésis o hipótesis – allá cada cuál – de la inferioridad racial para hallar inferioridad (aunque no del mismo orígen que la racial propugnada por los racistas de cualquier signo moral y político). “Numerus stultorum infinitus”, dice la Biblia. La estupidez, la carencia de ingenio y genio civilizador, la abulia, el enanismo, está están extendidos entre los hombres, y que ello al menos no siempre tiene su orígen en una predisposición racial lo admitirá hasta el racista más radical. Al Cristianismo y su alto precepto del amor al prójimo, o Caridad cristiana, es perfectamente indiferente el orígen de los defectos o inferioridades que padezca el sujeto humano. Lo que no permiten es no el desprecio hacia el error, la ignorancia, la estupidez o el defecto físico, sino el odio y la inmisericordia hacia la persona que padece esos males, negándosele el amor y la misericordia no impedida, por ejemplo, por la llamada “legítima defensa” contra el injusto agresor, o por la aplicación de la justicia ecuánime de la “res publica”.

Al Cristianismo dogmático, es decir, a la Fe cristiana escueta, le da igual que alguien piense que determinadas inferioridades de un prójimo o un pueblo provengan de predeterminaciones raciales, en cambio no le dá igual que ese alguien trate a ese prójimo, o a ese pueblo, sin amor, sin justicia, sin respeto hacia su dignidad humana fundamental, esto es, en cuanto definitoriamente humana, a la que no obstan los defectos humanos involuntarios congénitos y otros sin culpa personal propia.

El Cristianismo, o sea, el Catolicismo, nunca ha predicado que el error tenga el mismo valor y derechos que la verdad, que la virtud valga tanto como el vicio, que las capacidades mentales y las físicas del individuo valgan tanto como los defectos o la disminución de las mísmas, que las imperfecciones humanas no tengan orígen racial o estén causadas por condiciones meteorológicas o de lugar (“hábitat”), así como no ha proclamado lo contrario, ni ha impuesto que deba creerse que la raza nórdica sea la mejor natural, o que lo sea una antigua hebrea, o alguna estirpe judía, o cualquiera otra; más todavía: teóricamente, como he dicho, no obliga siquiera a creer que existan razas, ni a creer en determinados orígenes de las mísmas. Desde el orígen especialmente divino de algunas, profesado por las tradiciones de sus respectivos pueblos, hasta el orígen en la influencia del medio ambiente, así como explicaciones endogénicas están permitidas por el dogma católico, al que no pertenece – almenos todavía- el monogenismo, defendido por Pio XII en su encíclica “Summi Pontificatus”,de 30 de Octubre de 1939. Quien sincera y honestamente profese el poligenismo (varias parejas cual primer origen de la Humanidad) no puede predicarlo como magisterio eclesiástico, pero puede sostenerlo para sí sin que ello implique herejía. En tal caso se pensaría en el caracter simbólico de Adán y Eva, quienes representarían a las primeras parejas. Aparece como una tesis errónea y peligrosa, pero no es negadora del dogma.

Una cosa es el Derecho Natural defendido por la Iglesia Católica para todo individuo humano, y otra es que toda persona tenga la libertad de invocar y hacer valer tal Derecho como plenitud de derechos civiles en una nación ajena o en un Estado extrangero, máxime en los que racionalmente no se le autorice a entrar, ni a estar. El Cristianismo ni manda, ni prohibe que se admita en una sociedad (cualquiera: conyugal, doméstica, asociación privada, región, país, etc.) a gente extrangera, o ajena, y que ello se haga por motivos raciales, económicos, culturales, de paz y buena convivencia cívicas, siempre que se respete el “Derecho de Gentes” en armonía con el Derecho Natural. El Cristianismo dogmático no prescribe la emigración, ni la inmigración, ni la “Pureza de Sangre”, ni el mestizaje, ni la monocultura, ni la interculturalidad, ni multiculturalidad, ni la convivencia estrecha con quienes por antipatía (no odio) o no empatía, u otros motivos de libre elección de amigos y vecinos, no se desea tener trato y sin que éste fuere circunstancial y necesariamente impuesto por la Caridad.

El Cristianismo nos obliga a aceptar al prójimo como a prójimo, como humano, como persona, como imagen y semejanza de Dios, pero no nos obliga a departir, simpatizar o intimar con gente de todas las razas, o de una, u otra, no nos obliga a ver como a connacionales o indígenas o naturales de nuestra misma civilización patria a los nacionalizados políticamente, a los “connacionales de meros papeles”, sobre todo cuando a ello les mueven intereses económicos, u otros ajenos al Bien Común de la nación del país de acogida.

En cambio el cristianismo obliga a las personas pudientes, como a los pueblos ricos, a socorrer a las poblaciones de los paises pobres. El Dogma directamente ni exige, ni prohibe inmigraciones ni emigraciones, sean cuales sean sus géneros.

I.- LA RAZA Y LAS RAZAS HUMANAS ANTE LAS TEOLOGIAS Y CASUISTICA MORALES NO OPUESTAS AL DOGMA CATÓTICO Y PROFESADAS POR NO NEGADORES DEL DOGMA CRISTIANO NI OPOSITORES DIRECTOS AL MISMO. LA APLICACION DE LAS “PREMISAS MAYORES” (en sentido técnico aristotélico del término) DOCTRINALES CRISTIANAS QUE SON EL DOGMA CATOLICO, EL ESTABLECIMIENTO DE “PREMISAS MENORES”, Y LOS JUICIOS PRACTICOS QUE, EN COHERENCIA Y CONSECUENCIA CON LA FE CATOLICA Y SU DOGMATICA, GRAVEMENTE DEBEN HACER LOS CRISTIANOS QUE TENGAN, POR VOCACION DIVINA, OFICIO E INTELIGENCIA, LA OBLIGACION MORAL INDIVIDUAL DE HACERLOS, APLICANDO EL “DERECHO NATURAL” A LAS REALIDADES Y SITUACIONES HUMANAS Y SOCIOLOGICAS CONCRETAS QUE DIOS HAYA PUESTO BAJO SU DOMINIO, PRUDENCIA Y ADMINISTRACIÓN.  “Il Diritto Naturale apoggiato sul fatto” (Taparelli).[ Borrador en curso:]

Una cosa es el dogma como “Premisas Mayores” y otra muy distinta es hallar las verdaderas “Premisas Menores” que se les ajusten. Una cosa es la Fe en su teoría verdadera, o doctrina pura, que Dios existe, es bueno y gobierna, y otra muy distinta es descubrir qué gobierno concreto es ése, qué actos concretos de “hic et nunc” (=”aquí y ahora”) he de realizar yo como cristiano leal a Dios y su gobierno, qué y cómo son fulano y mengano y qué actos humanos he de emprender frente a esas personas, de modo que sea yo lo más consecuente posible con dicho dogma. Un ejemplo : Al final del capítulo precedente he dicho : “…el Cristianismo obliga a las personas pudientes, como a los pueblos ricos, a socorrer a las poblaciones de los paises pobres. El Dogma directamente ni exige, ni prohibe inmigraciones ni emigraciones, sean cuales sean sus géneros. “ Y he subrayadio la palabra “directamente”, porque indirectamente, o sea, através de las realidades concretas humanas de “hic et nunc”, y sociológicas reales que vivimos, el Dogma sí que exige  –  aplicando el Derecho Natural teórico,  y haciéndolo práctico : “Diritto Naturale apoggiato sul fatto” –  evitar la emigración de quienes, por pobreza, se ven forzados a una emigración que querrían evitar permaneciendo, con suficiencia económica, en el propio suelo natal o patrio, junto a familiares y amigos, en la cultura que les pertenece, a la que aman y la que cultivan contribuyendo con la propia identidad étnica, linguística y autóctona, con una personalidad que en el propio país es la propia, predominante y soberana, lo que no ocurre cuando esa personalidad, en el individuo, y por una emigración forzosa, indigna o desgraciada, se desarraiga y pasa a ser un pingajo desenraizado y como deshechado en un mundo extraño y sociológicamente dominante. Igualmente el Cristianismo aplicado a la realidad inmediata, concreta, en que vivimos, se opone a la inmigración masiva de mahometanos (pestíferos herejes, secta políticoreligiosa, invasores de los territorios de la Cristiandad) a suelo europeo, donde se refugia todavía un resto de Civilización, sociedad y vida cristianas y de espléndida herencia grecolatina clásica gentil, u originariamente pagana pero profunda, radicalmente europea, portadora de grandes bienes de eminencia biológica, sapiencia, antisectarismo y dignidad. [CONTINUARÁ, Dios mediante, este texto .]

Ricardo de Perea y González, hispalense, Clérigo conq., Sacerdote de nuestro Dios y Señor Jesucristo. Hacia el 2007, rev. en  Semana Santa de 2015.

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LA IDEA DE NOBLEZA, RELIGIOSIDAD CATOLICA, HONESTIDAD, HONRA Y HEREDITARIEDAD DE LAS CUALIDADES FISICAS Y MORALES, COMO FUNDAMENTO DE LA CALIDAD JURIDICA DEL INDIVIDUO Y SU LINAJE :  LA “LIMPIEZA DE SANGRE”, EN QUE SE INCLUIA O PRESUMIA LA EXCELENCIA NATURAL DE LA ESTIRPE Y SU RAZA.  

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Tras proliferar los estatutos de distintos gremios e instituciones, como el primero que fue de la Iglesia de Toledo en 1546, por los cuáles se estatuía la “Limpieza de Sangre” (no tener ascendiente judaista, ni musulmán, ni hereje, ni criminal), los Reyes Católicos promulgaron en Granada el 10 de Septiembre de 1501 (RecopilaciónL3.Tit.3, Lib.8), su pragmática de “Limpieza de Sangre” como condición para no pocos cargos y oficios mayores. Y la Santa Inquisición española adquiría la competencia para juzgar en materia de dicha limpieza     [ CONTINUARÁ. TROZO EN ELABORACION ]

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Pierre Scharron. Óleo.

Pierre Scharron. Óleo.

1601: Pierre Charron

Hacia fines del siglo XVI y comienzos del XVII, Francia es recorrida por una indignada voz de alarma. Autoridades civiles y eclesiásticas alertan sobre la presencia en la corte de París de librepensadores escépticos y libertinos que cuestionan el universo religioso, político y ético -sustancialmente cristiano- que determina el normal transcurrir de los acontecimientos. Es el surgimiento de un nuevo movimiento filosófico que somete a su imperio todos los dominios del pensamiento, especialmente la teología, la moral y la filosofía recibidas, y que rechaza toda regla exterior y todo principio de autoridad, propugnando una libertad filosófica sin trabas de ningún tipo, especialmente de tipo religioso. Es el nacimiento de la Era de la Razón, una falsa razón, hipercrítica hacia el Bien e indolente y laxa frente al Mal, es la Era lde la Ramera bailando sobre el Altar Mayor de la Catedral de Notre Dame de París, la Era de la Guillotina y la persecución (a menudo sangrienta) contra la Iglesia Católica, es decir, los católicos tradicionales. Es la Era de la francmasonería y sus revoluciones pervertidoras y arruinadoras de grandes masas de humanidad inocente, o ingénuamente embaucada. La Peste racionalista y anticristiana se materializará en un tenaz esfuerzo por construir una ética autónoma, sin hipotecas teológicas o dogmáticas, y por analizar rigurosamente la esfera de lo sagrado, cuestionando su papel fundamentador en los campos de la filosofía, la política y los modos de vida de los hombres. Es, en definitiva, el pensamiento judeomasón conspirador, con un estadio académico “moderado”, y una degeneración del racionalismo (período ilustrado), enemiga de la Ilustración : la Revolución Francesa.

Charron. Solitudo
Suele considerarse a Pierre Charron (1541-1603) como uno de los más destacados escépticos de esa época. Sin embargo -dice José Ferrater Mora (19121991) en su “Diccionario de Filosofía”-, el citado adjetivo no es suficiente para caracterizar su pensamiento. Por un lado hay una evolución en el modo de pensar de Charron entre el tratado “Les trois vérités” (Las tres verdades), su obra de 1593 contra los ateos, los herejes y los no cristianos, y sus obras posteriores. Por otro lado, el escepticismo de Charron se halla muy matizado no solamente por consideraciones teóricas de índole consoladora, sino también por un temple de ánimo que considera el escepticismo o, mejor, la oposición al fanatismo y al dogmatismo como una defensa contra los sinsabores de la existencia y como un modo de conseguir la paz del ánimo.En la obra citada, Charron proponía cinco pruebas en favor de la existencia de Dios y de la religión verdadera. En las obras posteriores -“Discours chrétiens” (Discursos cristianos) de 1600 y, especialmente, en “De la sagesse” (De la sabiduría) de 1601- el abogado y clérigo francésdesconfía, en cambio, de las afirmaciones dogmáticas, incluyendo las teológicas. Esto suscitó una violenta oposición a sus ideas, hasta el punto de que en un resumen posterior las expresó en forma más moderada. Para Charron la verdadera sabiduría se halla en el desapego de lo exterior, entendiendo por sabiduría la consecución de una uniformidad alegre y libre de la existencia que permita vivir sin sentirse aterrado ni por las desgracias del mundo exterior ni por las amenazas del infierno tras la muerte.

 Pierre Charron. Sagesse
En el tratado “De la sabiduría”, mamotreto con el que obtuvo un gran éxito editorial y que durante años fue objeto de continuas reediciones y fue considerado el gran manifiesto del librepensamiento francés, Charron somete la fe a la razón y niega la espiritualidad del alma con el fin de lograr una moral humanista, terrenal y racional. Sostiene que ninguna de las formas de la religión es inherente al hombre por naturaleza, sino que es un fruto de la educación y del medio. “La ciencia verdadera y el estudio verdadero del hombre, es el hombre -dice-. Es decir, su origen, razón de ser y propósito final está en él y solamente en él; no hay un Dios que lo creó con un propósito específico. Los hombres se hacen por la aventura y el azar”. Charron divide a los hombres en septentrionales, medios y meridionales, asignándoles a cada habitante de esos estratos sus respectivas propiedades según su cuerpo, su espíritu, su religión y sus costumbres.
Así como los frutos y animales nacen diversos según las diversas comarcas, así los hombres nacen más o menos belicosos, justos, temperantes, dóciles, religiosos, castos, ingeniosos, buenos, obedientes, hermosos, sanos y fuertes. Por eso, Ciro no quiso conceder a los persas que abandonasen su país, áspero y accidentado, para ir a otro dulce y llano, diciendo que las tierras arcillosas y blandas hacen a los hombres flojos, y las fértiles los espíritus estériles.Según este fundamento, podemos de modo sumario dividir el mundo en tres partes, y a todos los hombres en tres maneras de naturaleza; haremos, pues, tres asientos generales del mundo, que son los dos extremos de Mediodía y Norte, y la región intermedia entre ambos.

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Será cada parte y asiento de sesenta grados; la del Mediodía está sobre el Ecuador, treinta grados acá y treinta acullá, es decir, todo lo que está entre los dos trópicos o poco más, donde están las regiones ardientes y las meridionales, Africa y Etiopía entre oriente y occidente; Arabia, Calicut, las Molucas, las Javas, la Trapobana hacia el oriente; el Perú y grandes mares hacia el occidente. La intermedia es de treinta grados hacia fuera de los trópicos, por un lado y por otro hacia los polos, donde se hallan las regiones medias y temperadas; toda Europa con su mar Mediterráneo entre oriente y occidente; toda Asia, menor o mayor, que está hacia oriente, con China y Japón y América occidental. La tercera es la de los treinta grados más cercanos de los dos polos de cada lado, donde están las regiones frías y glaciales, los pueblos septentrionales, Tartaria, Moscovia, Estotilam y la Magallania, la cual aún no está bien descubierta.
Según esta división general del mundo, también son diferentes los naturales de los hombres en todo cuerpo, espíritu, religión, costumbres, como se puede ver en lo que sigue porque los septentrionales son altos y corpulentos, pituitosos, sanguíneos, blancos y rubios, sociables, fuerte la voz, la piel blanda y vellosa, muy comedores y muy bebedores y fuertes. Toscos, pesados, estúpidos, necios, complacientes, ligeros e inconstantes. Poco religiosos y brutos. Guerreros, valientes, indóciles, castos, exentos de celos, crueles e inhumanos. Los medios son mediocres y temperados en todo como neutros, o bien participan un poco de los dos extremos, teniendo más de la región de la cual son más vecinos. Los meridionales son pequeños, melancólicos, fríos y secos, negros, solitarios, cascada la voz, duro el cuero con poco pelo y éste crespo, abstinentes y febles. Ingeniosos, juiciosos, prudentes, finos, obstinados. Supersticios, contemplativos. No guerreros, y cobardes, lujuriosos, celosos, crueles e inhumanos.

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Todas esas diferencias se demuestran fácilmente. En cuanto a las del cuerpo, se conocen al mirar; y si hay algunas excepciones, son raras y vienen de la mezcla de los pueblos, o bien de los vientos, de las aguas y de la situación particular de los lugares, en los cuales una montaña será notable diferencia en el mismo grado, hasta en la misma región o la misma ciudad: los habitantes de la ciudad alta de Atenas eran de otro humor que los del puerto del Pireo, dice Plutarco; una montaña en el lado del septentrión convertiría en meridional el valle que cae hacia el Mediodía, y lo contrario del mismo modo.
En lo que toca a las diferencias del espíritu, sabemos que las artes mecánicas y obras de mano son del septentrión, donde son penosas; las ciencias especulativas han venido del sur. César y los antiguos llaman a los egipcios muy ingeniosos y sutiles. Moisés fue instruido en su saber; la filosofía pasó desde allí a Grecia; y la mayoridad comienza en ellos más pronto a causa del espíritu de fineza. Los guardas de los príncipes, incluso de los meridionales, son del septentrión, porque tienen más fuerza, y menos fineza y malicia. Así los meridionales están sujetos a grandes virtudes y grandes vicios, como se dice de Aníbal. Los septentrionales tienen bondad y simplicidad. Las ciencias medias y mixtas, políticas leyes y elocuencia, pertenecen a las naciones medias en las cuales florecieron los grandes imperios y gobiernos.
En cuanto al tercer punto, las religiones han venido del mediodía, Egipto, Arabia, Caldea. Hay más superstición en Africa que en el resto del mundo, como atestiguan los juramentos tan frecuentes, los templos tan magníficos. Los septentrionales, dice César, poco cuidadosos de religión, se ocupan de la guerra y de la caza.

De uno de los viajes de F. Bernier

François Bernier (1625-1688 ) ( cf. su “Voyages de Bernier” ) es el 1º en dar una clasificación naturalista de las razas humanas, dividiéndolas en : Blancos en Europa, Amarillos en Asia, Negros en Africa y lapones en el Norte . En su “Journal des Sçavans”, del 24 de Abril de 1684, págs. 85-86, trae: “Nouvelle Division de la terre, par les différentes Espèces ou Races d’hommes qui l’habitent “, refiriéndose “Race” a “pueblo que se distingue de cada uno de los demás,por razón de almenos algunas características físicas comunes a sus individuos y que por supuesto se entienden hereditarias” ; es la “raza”“grossomodo”, es decir, una idea acertada, verdadera, objetiva de raza, pero aún sin una perefecta clasificación científica .

 (Detalle filológico):

150px- Jean Baptist Dubos

El Padre Jean Baptist Dubos, en sus “Réflexions critiques sur la poésie et la peinture”, Seconde Partie, Paris, 1719, Section XIX, pag. 294 ( cf. edición ulterior, Paris, 1733, pág. 311. Contiene idéntico texto) habla de “race de Pigmées”, expresión que suele interpretarse en sentido científico biológico, zoológico, antropológico. El autor dice : “La race des hommes deviendrait une race de Pigmées …” . ARCHIVO ADJUNTO :  cita  .  Dubos habla de raza en sentido estricto cuando se refiere a los pigmeos, y en sentido de mero amplísimo linaje cuando dice “ la raza de los hombres”, refiriéndose a la especie humana o género humano. Es evidente que considera la pigmea como la axiológicamente ínfima entre las humanas.

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Rex Historiae Naturalis. Monsieur le Comte de Buffon

Con acepción racial escribe la palabra “race” el célebre Católico George Luis Leclerc, primerConde de Buffon (Montbard, 7 de septiembre de 1707París, 16 de abril de 1788) en su famosísima “Histoire Naturel”*, que se desarrolla en el tercer cuarto del siglo XVIII, muy reeditada, extendida por Europa y resto del mundo culto, y traducida a los grandes idiomas, en cuál habla, por ej., de “la race Laponne et la race Tartare” ( tom.3, …1749, pág. 379 ), obra que generalizó el uso de la palabra racial interromance y sirvió para su transcripción e introducción en la lengua alemana . ((* “Histoire Naturelle général et particulière”, obra en 36 volúmenes, publicada de 1749 a 1788, impresa en la Imprenta Real de París . En la misma capital e imprenta el sabio naturalista editó también su“Histoire Naturelle des oiseaux”, en 10 volúmenes, de 1770 a 1786, y, en el mismo lugar y año de 1781, su “Dictionnaire des sciences naturelles, contenant l’ histoire des animaux,des vegetaux, des mineraux, des divers phenomenes de la nature, et de tout ce qui ha rapport la physique et l’ histoire naturelle”. Una de las mayores glorias de Francia, miembro de la Real Academia de Ciencias (1739) e intendente del Jardín regio de Versalles, George Luis Leclerc, primer Conde de Buffon , desarrolló su labor científica, con un magnífico grupo de colaboradores estrechos en que no faltó el Padre Bexon, en la Francia de Luis XV y Luis XVI,))

El eminente científico católico monárquico francés, cuya fama ya clásica perdura y permanecerá para siempre en el mundo culto, trabajó en su “Historia Natural” hasta el final de su vida . Nació el mismo año que el no menos célebre Karl von Linné (Carolus Linnaeus) y murió también el mismo año en que falleció el célebre sueco, como si los hados nos significaran la conexión e importancia de ambos.

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Princeps Scientiarum Naturalium.

Carl von Linneo ( Nacido en la noche del 22 al 23 de Mayo de 1707 en Råshult , Provincia de Småland, hijo de un Párroco de Suecia; fallecido el 10 de Enero de 1778 en su casa de Uppsala ), Grandioso y perspicacísimo botánico y naturalista sueco, “cristiano”, médico del rey de Suecia y presidente de la Real Academia de Ciencias de su país (1739), autor de una apoteósica clasificación de las plantas, organizador y aplicador del “método científico” en el estudio de la Historia Natural,  hizo una clasificación de las razas humanas en tipos: Europeo (Blanco Nórdico y derivados), Asiático (cetrino), Africano (negro) y Americano (pielroja); colocó en su obra “Systema naturae” (Sistema de la naturaleza) a todos los seres humanos en la especie Homo sapiens. Para Linneo la especie se subdividía en cuatro subespecies (a las que no llamó raza): Homo sapiens americanus (indígenas americanos): piel de color rojizo o cobrizo, cabello liso, negro y grueso; Homo sapiens europeus: blancos, sanguíneos y musculosos, pelo rubio y rizado, ojos azules; Homo sapiens asiaticus: de color amarillento, cabello negro, ojos oscuros. Homo sapiens afer (africano), negros y de piel aterciopelada, nariz aplastada y labios abultados. Para el gran científico nórdico el protipo, por excelencia, del hombre europeo tenía cualidades físicas y mentales hereditarias superiores a las de los demás clasificados.

Entre sus obras destacan “Systema Naturae” (…1735),“Fundamenta botanica”,“Genera Plantarum” (Leyde,1737), “Species plantarum” (Stockholm-Amsterdam, 1751) y“Philosophia botanica” (1751), donde crea el código llamado de Linneo, usado por la Ciencia, desde entonces, para la descripción y nomenclatura de las plantas.

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Praeclara Mens Naturae

Jean Baptiste Pierre Antoine de Monnet, Caballero de Lamarck (1744-1829 ), naturalista, catedrático de el “Museum” y miembro de la Academia de las Ciencias, fue el verdadero genio y primer formulador de la teoría de la transformación de las especies y de los cambios específicos y los raciales genéticamente hereditarios. Su honestidad científica y metodológica lo distinguen de Darwin, en cuanto éste quiso hacer pasar su filosofía por ciencia empírica, y su teoría por verdad científica no metafísica . Lamarck escribió una “Enciclopedia Botánica” y monografías como “La ilustración de los géneros”, “Historia de los animales invertebrados” y la por su valiente y sincero título expresivo notoria obra “Filosofía zoológica”. Alcanzó gran notoriedad, y sus obras tuvieron no pocas ediciones, pero no dejó de ser pobre y quedó ciego en el último tramo de su larga vida. La posteridad, dominada por intereses ideológicos y políticos anticatólicos lo han postergado en favor del ulterior y “discípulo” Darwin.

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Johann Friedrich Blumenbach

Inclitus et Luminiferus Doctor Humanitatis, Johann Friedrich Blumenbach

Por su parte, el anatomista alemán Johann Friedrich Blumenbach [ apellido judío](1752-1840), considerado el fundador de la Antropología Física, propuso dividir la humanidad -según el color de la piel- en cinco variedades, a cada una de las cuales les dio el nombre de raza. Las cinco razas que Blumenbach describió en “De generis humani varietate nativa”(De las variedades naturales del género humano) eran: caucásica o blanca, mongólica o amarilla, etíope o negra, americana o roja y malaya o parda.  A continuación se adjunta un archivo ( 00005 ) que es un PDF de la 3ª ed. del libro citado.

00005

Más PDFs  de las obras de Blumenbach en : http://www.blumenbach-online.de/fileadmin/wikiuser/Daten_Digitalisierung/Bibliographie/Bibliographie.html#00008.

Dibujos de Blumenbach.

Dibujos de Blumenbach, II .

Dibujos de Blumenbach, III.

 Grabado, de su tésis doctoral : “De generis humani varietate nativa".

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Louis Antoine [ Aparece casi siempre abreviado : ” A. ” * ]  Desmoulins

A éstos le siguieron  Louis Antoine  Desmoulins , francés, médico neurólogo e investigador en neurología humana y animal;“The physician-anthropologist Louis-Antoine Desmoulins 1796-1828 influenced by the phrenologists’ correlation between anatomical structure and mental ability ideas feelings divided the human genus into sixteen species. These were in turn divided into races which despite interbreeding and population mixture retained their typical characteristics.” – John P. Jackson Nadine M. Weidman, ” Race Racism and Science”, 2004, ABC-CLIO, page 42.  Hace una tabla “physique et Géographique des Espèces et des Races du Genre Humain”.‎ Autor de “Histoire naturelle des races humaines duNordest de l’Europe, de l’Asie Boreale et Orientale et de l’Afrique Australe” , suivie dun memoire … [sur la patrie du chameau …],  d’après des recherches spéciales d’antiquités, de physiologie, d’anatomie et de zoologie appliquée à la recherche des origines des anciens peuples, à la science étymologique, à la critique de l’histoire, etc. ; Suivie d’un mémoire lu en 1823 a l’académie des inscriptions et belles-lettres de l’institut.”,  Paris, 1826 . Sus obras aparecen catalogadas en “Catalogue of the scientific books in the Library of the Royal Society”, London, 1883, pag. 285 – 286 . Puede leerse resumen de su enseñanza y lista de razas humanas (16 en total) en ” Yacqueline Duvernay-Bolens, “Race et Racisme chez les naturalistes de la première mitiè du XX Siècle”, Revue “L’homme”, 1995, vol. 35, Issue 133, pag. 28 ARCHIVO ADJUNTO : Yacqueline Duvernay-Bolens, “Race et Racisme chez les naturalistes de la première mitiè du XX Siècle”  Atención: es artículo sectario; la revista“L’homme” fue fundada por el judío sionista nocivo Levi-Strauss, militante de la pseudociencia negacionista de las razas humanas (cf. mi artículo ” El sabio que abolió el concepto de raza”, artículo de Andoni Ruiz Eguren, o el pensamiento descastado y pestilente del mediocre filósofo judío Claude Lévi-Strauss.

[ Notita :  Mayr, en craso error,  dice que se trata de Horace [Camille Desmoulins] (1792-1825), nacido el 6 de Julio de 1792 en París (“Isla de Francia”), fallecido de unas fiebres el 29 de Junio de 1825 en Jacmel ( Haití ), hijo de Lucie Duplessis (primer apellido, muy noble, del Ducado de Richelieu) y del famoso judío revolucionario que dió, a las hordas de los envidiosos comerciantes libertinos y al ciego populacho canalla y engañado por la francmasonería, el simbólico grito de simbólico asalto a la Bastilla, en realidad asalto a lo poco que quedaba de un “Ancien Regime” ampliamente destronado por los impíos hasta el punto de que la aberrante  “Declaration des droits de l’homme et du Citoyen” va firmada por Luis XVI, a quien, “en pago y premio”, decapitaron “los buenos”, como mataran luego al Delfín de Francia, que Dios colme de prosperidad, gracia y felicidades. Horace Camille fue “bautizado” en “bautismo republicano” y apadrinado por el propio Robespièrre, puritano asqueroso, magnocriminal, asesino en masa de católicos justos, e inmundo regicida. ]

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Georges Léopold Chrétien Frédéric Dagobert Cuvier (1769-1832)

Baron Georges Léopold Chrétien Frédéric Dagobert Cuvier (1769-1832)

Naturalista, anatomista y geólogo, muy estimado en su época,recompensado con grandes títulos aristocráticos (llegó a ser Par de Francia, máximo rango aristocrático francés, `por debajo sólo del Rey ), es considerado el fundador de la zoología contemporánea, de la anatomía comparada y de la paleontología . Entre otras obras escribió “Historia Natural de los peces” y “Lecciones de Anatomía Comparada”. Hizo una nueva clasificación principal de las razas humanas en Blancos, Amarillos y Negros, a la que suboordinaba otras secundarias. Fue el primero que famosamente dió importancia fundamental al color cutáneo. Su actividad científica, desarrollada a finales del XVIII y primer cuarto largo del XIX , completa la lista principal de naturalistas que, empleando la palabra “race” en sus dos principales acepciones, las raciales, empeñados sistemáticamente en conferir al vocablo un contenido científico y técnico, y tocando, con el tema de la anatomía, fisiología y psicología raciales al ser humano en una esfera muy personal e identitaria, son el centro de atención del mundo instruido, en el que ejercen una influencia notable, y no sólo através de la botánica, zoología y antropología, sino también a causa de las teorías poligenistas y filosóficas inmanentistas y el cientificismo empirista, antiespiritualista y antimetafísico que tenían como materia de estudio los resultados de la paleontología, la zoología y la antaño llamada Historia Natural, teorías que suscitaban vehementes discusiones que se incluían en la Apologética católica y en el ámbito protestante. La influencia de una Francia pujante durante las monarquías ( incluida la de Napoleón I Bonaparte,“Roi et Empereur” ) acaeció através de la calidad científica y de la alta calidad expresiva de la lengua que usaban los científicos y literatos galos: la francesa, por entonces, y hasta mediados del siglo XX, la lengua culta vanguardista científica y diplomática por excelencia, a mucha distancia del inglés.     << ARTICULO SOBRE CUVIER, DE  El naturalista Georges Léopold Chrétien Frédéric Dagobert Cuvier (1769-1832) … fue el primer gran promotor de laanatomía comparada y de la paleontología. Entre 1800 y 1805, publicó Leçons d’anatomie comparée, en las que introdujo el principio de correlación de las partes: las características funcionales y estructurales de los órganos del cuerpo de un animal están relacionadas entre sí y con el entorno. Como cada ser orgánico forma un conjunto cuyas partes se complementan, puede ser reconocido por un fragmento cualquiera: así, fue capaz de reconstruir especies fósiles desconocidas a partir del estudio de sólo algunos fragmentos óseos. Para Cuvier, las especies no habían cambiado desde la Creación, y creía que la desaparición de algunas de ellas se debían a catástrofes. Se opuso violentamente altransformismo de Jean-Baptiste Lamarck. Hemos hablado indirectamente de Georges Cuvier en ::ZTFNews, a través de su alumno Achille Valenciennes, de sus disputas conÉtienne Geoffroy Saint-Hilaire y de Richard Owen, apodado el Cuvier inglés.

Despacho de Georges Cuvier, Musée Cuvier de Montbéliard

Algunas de sus publicaciones son:

Más información:

Esta entrada participa en la XXXII Edición del Carnaval de Biología cuyo blog anfitrión esScyKness

FUENTE: https://ztfnews.wordpress.com/2014/08/23/georges-cuvier-promotor-de-la-anatomia-comparada/#more-22891   .  >>

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Etienne Geoffroy de Saint Hilaire. http://www.biusante.parisdescartes.fr/images/banque/zoom/anmpx08x0027.jpg

Etienne Geoffroy Saint-Hilaire (1772-1844), gran Naturalista, Filósofo y filósofo de las razas humanas, de la anatomía y de la Historia Natural, e investigador científico. Distingue cuatro grandes razas fundamentales: ortognatos, eurignatos, prognatos, y simultáneamente eurignatos y prognatos. escribió: en 1800: Exposition d’un plan d’experiènces; 1807: Loi de balancement ; 1818: Philosophie anatomique; 1820–1842:Histoire naturelle des mammifères, 7 volúmenes1829: Cours de l’histoire naturelle des Mammifères; 1829: Fragments sur la Nature, Courtint-Encyclopédie moderne; 1830:Principes de philosophie zoologique. << La unidad del plan de organización de los animales es la idea que articula toda su obra. En relación con ella desarrolla su teoría de los análogos y el principio de las conexiones. Según la teoría de los análogos, existe una correspondencia entre los órganos de todas las especies, mientras que el principio de las conexiones es el que permite localizar tales correspondencias. Así, los órganos pueden encontrarse hipertrofiados, atrofiados e incluso haber desaparecido, pero el modelo común se mantiene. Tal modelo común, por otro lado, es construido en virtud de consideraciones exclusivamente morfológicas. …   La genética molecular ha confirmado una de las hipótesis más arriesgadas de Saint-Hilaire: la identidad (por inversión) de los planes corporales de vertebrados y artrópodos. En 1996 Robertis y Sasai descubrieron que el eje dorso-ventral de vertebrados y artrópodos está determinado por genes homólogos cuyo patrón de expresión se encuentra invertido en ambos grupos. >> WP., cf. Ron Amundson, “The Changing Role of the Embryo in Evolutionary Thought: Roots of Evo-Devo”, Cambridge, University Press, 2005,  ISBN 0-521-80699-2.

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Retrato del Gran Virey. http://www.biusante.parisdescartes.fr/parmentier/img/gd/50011.jpg

Julien Joseph Virey (1775-1846), Médico, poligenista, propugna que existen dos solas razas : la blanca y la negra.  Para PDFs de obras de Virey :https://pdflibros.es/author/MWJ0MDVqOA~~/Virey-JJ-JulienJoseph-17751846 .

Dibujos de Virey.

Ibid.

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Una de las características criteriológicas para establecer la diferencia de razas es el tamaño de los cráneos, a los que el anatomista sueco Anders Adolf Retzius (1796-1860)

Retzius, Naturalista nórdico.

clasificó en dolicocéfalos y braquicéfalos, es decir, hombres de cráneo alargado y hombres de cráneo achatado, atribuyéndoles a los primeros una superioridad sobre los segundos y no olvidando que algunos obscuros grandes pensadores racionalistas y antifilosóficos (negaba la objetividad científica de la ontología o metafísica), como Immanuel Kant (1724-1804), por ejemplo-, eran braquicéfalos. O también por la forma de la cara, que puede ser estrecha o ancha, ovalada o cuadrangular, aplastada o abovedada. La variación más notable es el grado de desarrollo de las mandíbulas. En algunos, la mandíbula sale hacia adelante; es lo que se llama prognatismo. Si, por el contrario, el perfil es rectilíneo, se le denomina ortognatismo. También la nariz es susceptible de variaciones muy grandes en los seres humanos, y se los clasificó en leptorrinos, platirrinos y mesorrinos, según su nariz sea delgada y alta, ancha y aplastada o de forma intermedia, respectivamente.

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Acerca de ricardodeperea

Nacido en Sevilla, en el segundo piso de la casa nº 8 (después 18) de calle Redes de Sevilla, el 21 de Septiembre de 1957. Primogénito de D. Ricardo, tenor dramático de ópera (que estuvo a punto de hacer la carrera en Milán), y pintor artístico; y de Dñª. Josefina, modista y sastre ( para hombre y mujer), mas principalmente pintora artística de entusiata vocación. Desafortunadamente dedicóse tan abnegadamente a su familia y hogar, que poco pudo pintar, pero el Arte, el retrato, dibujo y pintura fueron su pasión hasta la muerte, que la sorprendió delante de un óleo de San Antonio de Escuela barroca sevillana, y al lado de una copia, hecha por mi padre, de la Piedad de Crespi, en tiempo litúrgico de San José. Seminarista en Roma, de la Archidiócesis de Sevilla desde 1977-1982, por credenciales canónicas de Su Eminencia Revmª. Mons. Dr. Don José María Bueno y Monreal. Alumno de la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino en Roma, 1977-1982, 1984, por encomienda del mismo Cardenal Arzobispo de Sevilla. Bachiller en Sagrada Teología por dicha Universidad (Magna cum Laude), donde hizo todos los cursos de Licenciatura y Doctorado en Filosofía (S.cum Laude), y parte del ciclo de licenciatura en Derecho Canónico (incluido Derecho Penal Eclesiástico). Ordenado de Menores por el Obispo de Siena, con dimisorias del Obispo Diocesano Conquense, Su Exciª.Rvmª. Mons. Dr. en Sagrada Teología, D. José Guerra y Campos. Incardinado en la Diócesis de Cuenca (España) en cuanto ordenado "in sacris", Diácono, por Su Exciª.Rvmª. Mons. Dr. en Sagrada Teología, D. José Guerra y Campos, el 20 de Marzo de 1982. Delegado de S.E.R. Mons. Pavol Hnilica,S.J., en España. Ordenado Presbítero, por dimisorias del mismo sapientísimo, piadoso e insigne católico Doctor y Obispo Diocesano conquense, el 8 de Enero de 1984 en la Catedral de Jerez de la Frontera (Cádiz), por Su Exciª. Rvmª. Mons. D. Rafael Bellido y Caro. Capellán Castrense del Ejército del Aire, asimilado a Teniente, y nº 1 de su promoción, en 1985. Fue alumno militarizado en todo, en la Academia General del Aire de San Javier (Murcia), destinado al Ala nº 35 de Getafe, y después a la 37 de Villanubla (Valladolid); luego de causar baja, como también el nº 2 de la promoción, a causa de encubiertas intrigas políticas pesoistas [ocupó pués, así, la primera plaza el nº 3, primo del entonces presidente de la Junta de Andalucía, un Rodríguez de la Borbolla] en connivencia con el pesoista Vicario Gral. Castrense, Mons. Estepa. Fue luego adscrito al Mando Aéreo de Combate de Torrejón de Ardoz. Párroco personal de la Misión Católica Española en Suiza, de Frauenfeld, Pfin, Weinfelden, Schafhausen, ... , y substituto permanente en Stein am Rhein (Alemania) . Provisor Parroquial de Flims y Trin (cantón Grisones), en 1989-90; Provisor Parroquial (substituto temporal del titular) en Dachau Mittendorf y Günding (Baviera), etc.. Diplomado en alemán por el Goethe Institut de Madrid y el de Bonn (mientras se hospedaba en la Volkshochschule Kreuzberg de esa ciudad renana) . Escolástico e investigador privado en Humanidades, defensor del Magisterio Solemne Tradicional de la Iglesia Católica y fundamentalmente tomista, escribe con libertad de pensamiento e indagación, aficionado a la dialéctica, mayéutica de la Ciencia. Su lema literario es el de San Agustín: "In fide unitas, in dubiis libertas et in omnibus Charitas". Ora en Ontología, ora en Filosofía del Derecho y en Derecho Político admira principalmente a los siguientes Grandes: Alejandro Magno (más que un libro: un modelo para Tratados) discípulo de "El Filósofo", Aristóteles, Platón, San Isidoro de Sevilla, Santo Tomás de Aquino, los RRPP Santiago Ramírez, Cornelio Fabro, Juán de Santo Tomás, Domingo Báñez, el Cardenal Cayetano, el Ferrariense, Domingo de Soto, Goudin, los Cardenales Zigliara y González, Norberto del Prado; Friedrich Nietsche, Martin Heidegger ; Fray Magín Ferrer, Ramón Nocedal y Romea, Juán Vázquez de Mella, Enrique Gil Robles, Donoso Cortés, Los Condes De Maistre y De Gobineau, el R.P. Taparelli D'Azeglio; S.E. el General León Degrelle, Coronel de las SS Wallonien, Fundador del Movimiento católico "Rex", el Almirante y Excmº. Sr. Don Luis Carrero Blanco (notable pensador antimasónico, "mártir" de la conspiración de clérigos modernistas, y afines, suvbersivos, y de la judeleninista ETA), S.E. el Sr. Secretario Político de S.M. Don Sixto (Don Rafael Grambra Ciudad), los Catedráticos Don Elías de Tejada y Spínola y Don Miguel Ayuso, entre otros grandes pensadores del "Clasicismo Natural" y "Tradicionalismo Católico"; Paracelso, el Barón de Evola, etc. . En Derecho Canónico admira especialmente a Manuel González Téllez y Fray Juán Escobar del Corro; Por supuesto que no se trata de ser pedisecuo de todos y cada uno de ellos, no unánimes en un solo pensamiento ("...in dubiis libertas"). Se distancia intelectual, voluntaria, sentimental y anímicamente de todo aquel demagogo, se presente hipócriamente como "antipopulista" siendo "polulista", o lo haga como antifascista, "centrista", moderado, equilibrado, progresista, moderno, creador y garante de prosperidad, o como lo que quiera, el cuál, sometiéndose a la mentira sectaria, propagandística y tiránica, inspirada en cualquiera de las "Revoluciones" de espíritu judío (: la puritana cronwelliana (1648,) la judeomasónica washingtoniana (1775), la judeomasónica perpetrada en y contra Francia en 1789, y las enjudiadas leninista y anarquista), ataque sectariamente o vilipendie a Tradicionalistas, franquistas, Falangistas, Fascistas, Nacionalsocialistas, Rexistas, etc., o se posicione nuclearmente, a menudo con la mayor vileza inmisericorde, y a veces sacrílega, contra mis Camaradas clasicistas ora supervivientes a la Gran Guerra Mundial (1914-1945), ora Caídos en combate o a resultas; se considera y siente parte de la camaradería histórica y básica común con los tradicionalismos europeistas vanguardistas de inspiración cristiana (al menos parcial), y con sus sujetos, aliados de armas contra la Revolución (jacobina, socialista, comunista, anarquista).
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